México ha sido en 2017 el país más mortífero para la prensa, con un total de trece periodistas asesinados, por delante de Irak y de Siria, en un año en el que el número de informadores muertos se ha reducido al nivel más bajo en casi una década, según el informe anual elaborado por el Instituto Internacional de Prensa (IPI).

El IPI ha incorporado 81 nombres de periodistas a su lista de reporteros muertos este año, una cifra que contrasta con los 120 informadores fallecidos en 2016. “Este año es el primero en el que el número anual de muertes cae por debajo de los 100 desde 2008, con la excepción de 2014, cuando 99 periodistas perdieron sus vidas”, ha explicado el IPI, en un comunicado.

La directora ejecutiva del IPI, Barbara Trionfi, ha celebrado el descenso en la cifra de periodistas muertos, al tiempo que ha lamentado que los gobiernos fracasen a la hora de poner ante la Justicia a los asesinos de reporteros, unos asesinatos que suponen “un ataque contra el derecho fundamental de recibir y difundir información y contra la democracia misma”.

“Es un alivio ver una bajada en el número anual de muertes y esperamos que marque el final de la tendencia global en las últimas décadas de un aumento de las muertes”, ha señalado. “Sin embargo, los asesinatos brutales de tantos periodistas en México y en tantos otros países muestra trágicamente cómo la impunidad por los asesinatos de periodistas provoca más asesinatos”, ha denunciado.

Latinoamérica y el Caribe ha sido la región con más periodistas muertos en 2017. “Más de una cuarta parte de los 81 periodistas que murieron ejerciendo su trabajo perdieron sus vidas allí. Todos menos uno de los 24 periodistas que murieron en la región parecen haber sido atacados por su trabajo, un aumento con respecto a la cifra de 2016, cuando fueron asesinados de forma similar 28 periodistas”, ha explicado el IPI.

El Instituto Internacional de Prensa ha subrayado que México “representa de lejos la peor imagen”. A pesar de los esfuerzos del Gobierno para proteger a los periodistas amenazados, unos “esfuerzos ampliamente criticados por su ineficacia”, al menos 79 periodistas han sido asesinados “en una ola de violencia desatada desde que el entonces presidente, Felipe Calderón, inició una guerra contra los cárteles de la droga a finales de 2006″.

El IPI ha señalado que ha confirmado que cuatro de los trece asesinatos de periodistas en México en 2017 estaban relacionados con su trabajo como reporteros, mientras que los otros nueve “continúan sin esclarecer”. “Ninguno de estos casos ha llevado a una condena de los responsables por cometer o planear los crímenes”, ha indicado. Además de en México, han sido asesinados en 2017 cuatro periodistas en Honduras, dos en República Dominicana, dos en Colombia, uno en Guatemala, uno en Perú y uno en Brasil.

Oriente Próximo y norte de África es la segunda región más peligrosa para los periodistas en 2017, aunque el número de muertos ha bajado de 41 en 2016 a 23 este año. En Irak murieron once periodistas, nueve en Siria y tres en Yemen. “La mayoría murieron cuando cubrían conflictos armados o en explosiones atribuidas a extremistas violentos”, ha señalado el IPI.

En la región de Asia Pacífico han muerto 19 reporteros, tres más que el año anterior, con India como el país con más fallecidos, siete en total, seguida por Filipinas, con seis; Pakistán, con dos, y Maldivas, con un reportero fallecido. Otros dos informadores murieron víctimas de explosiones en Afganistán y otro murió por disparos en Bangladesh.

En África subsahariana han muerto tres periodistas por explosiones de bombas en Somlia y tres periodistas han muerto víctimas de disparos en Nigeria. “Todos estos casos permanecen sin esclarecer”, ha afirmado el IPI, antes de contar que en Sudán del Sur ha muerto un periodista que cubría el conflicto armado y otro ha fallecido en Ghana, lo que hace un total de ocho periodistas muertos en esta región, frente a los cuatro del año anterior.

En Europa, la cifra es de cinco periodistas muertos, incluidos el asesinato de una reportera en Dinamarca a manos del inventor de un submarino, el de otra periodista por la explosión de una bomba lapa en Malta y la muerte de tres periodistas en Rusia en circunstancias extrañas. En América del Norte han fallecido dos periodistas, uno en un accidente de helicóptero y otra otra por las heridas sufridas en un ataque de un hombre armado contra un desfile en 2013.

El IPI ha explicado que 2017 ha registrado un aumento del número de periodistas muertas, que ha pasado de las cuatro de 2016 a las diez de este año. El balance es más bajo que en 2015, cuando murieron 16 reporteras. La lista de periodistas muertos es una clasificación que realiza el IPI desde 1997 incluyendo a los reporteros asesinados por el ejercicio de su profesión, sea por sus informaciones o por el simple hecho de ser informadores, además de los que pierden la vida trabajando. “Otros grupos de libertad de prensa usan una metodología diferente, lo que deriva en cifras más bajas”, ha explicado.

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