El Pentágono desea aplazar otra ronda de pruebas de su buque más avanzado, el USS Gerald R. Ford, por la falta de fiabilidad de sus sistemas de combate.

Especialistas del Pentágono ha solicitado aplazar las prueba de resistencia de los nuevos ‘superportaviones’ de la clase Ford hasta 2024 —cuando está prevista la entrega del segundo buque de esta serie, el USS John F. Kennedy, a la Marina de Estados Unidos— porque hoy en día el primer ejemplar de esa serie, el USS Gerald R. Ford, no logra cumplir sus funciones básicas durante las operaciones de rutina, informa el portal especializado Task and Puprose.

En su última evaluación técnica, el Pentágono estimó que ese buque de la próxima generación posee deficiencias tan graves como “una fiabilidad baja o desconocida de varios sistemas, incluidas las avanzadas catapultas [electromagnéticas], el equipo de frenado [de aviones que aterrizan], los elevadores de armas y el radar”, según datos que la Oficina del Director de Pruebas y Evaluación Operacional publicó el pasado enero. 

Estos sistemas son críticos para las misiones para luchar contra el terrorismo y disuadir a otras grandes potencias, debido a que sus problemas de funcionamiento “podrían afectar la capacidad del CVN 78 de lanzar aeronaves para sus misiones, hacen el buque sea más vulnerable a los ataques o crean limitaciones durante las operaciones de rutina”, indica el informe. 

Huntington Ingalls Industries construyó el USS Gerald R. Ford por 13.000 millones de dólares entregó la nave a la Armada de EE.UU. en 2017. En total, Washington planea construir entre 10 y 12 portaviones de esa clase y los primeros deberían entrar en servicio operacional antes de 2027.

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