El expresidente del Govern y ya expresidente del PDeCat tras la renuncia anunciada este martes, niega cualquier atisbo de discrepancia con el presidente cesado Carles Puigdemont en el devenir de estos últimos meses como consecuencia de la hoja de ruta independentista. Artur Mas apoya y apoyará al candidato electo de JxCat “decida lo que decida”, aunque esté “más o menos de acuerdo” con él, pero le deja un mensaje público que, atendiendo al empecinamiento de Puigdemont por ser elegido president aunque sea forzando el reglamento del Parlament, suena a distancia. Ojalá se encuentre una fórmula para que Puigdemont sea president”, pero “que la fórmula no nos lleve a una repetición elecciones y que sea estable”.

En declaraciones a Catalunya Ràdio el día después de haber anunciado su dimisión al frente del partido que lideraba, Mas ha querido dejar bien claro que, ante todo, la misión de constituir o restituir el Govern, debe partir de la base de que no se deben repetir las elecciones. Bajo ningún concepto el expresident quiere que se pueda llegar a poner en peligro una mayoría independentista ajustada en escaños (70 diputados), más que la que cosecharon las formaciones independentistas en las anteriores elecciones de 2015 (72 escaños).

Recuerda que la promesa de Puigdemont de que volvería a Catalunya si es investido presidente “se hizo bajo la garantía de que pudiera gobernar desde aquí”

Mas no ha querido aclarar cuál debería ser la fórmula idónea para conjugar esta premisa con la que se autoimpone la lista de Puigdemont, y por ende el PDeCat, que señala la necesidad de que el Govern cesado sea de nuevo restituido, president incluido. Pero el expresident del partido tiene claro que si Puigdemont pisa suelo español será encarcelado. “Claro que se atreverán”, ha asegurado sobre la posibilidad de que el presidente cesado sea encarcelado aunque sea investido de nuevo. “Harán lo que sea necesario para derribar este proceso”, ha remarcado.

Aunque reivindica la “fuerza moral y política” de reclamar que el expresident pueda ejercer desde aquí, ha recordado que la promesa de Puigdemont de que volvería a Catalunya si es investido presidente “se hizo bajo la garantía de que pudiera gobernar desde aquí”, ha disculpado. Pero Mas ha interpretado la respuesta por parte del Estado ante esta plan “Le han dicho haz lo que quieras pero si vuelves serás detenido aunque seas investido”.

“No sé qué fórmula se hallará pero (…) nos conviene restituir la figura del president, que la fórmula no nos lleve a repetir elecciones, y que sea una fórmula sea estable, es decir, que no sirva para pocos días o semanas”

Así que el panorama parece pasar por una investidura telemática o leída por un diputado en su normbre, tal y como adelanta hoy La Vanguardia. Aunque Mas no se ha atrevido a opinar sobre esta posibilidad al alegar que no sabe si es legalmente posible o no, ha advertido de que “si la fórmula fuerza la legalidad o el Estado español considera que no conviene, pueden llegar a abortar cosas”.

En este sentido, ha lanzado una clara advertencia pública a Puigdemont: “No sé qué fórmula se hallará pero (…) nos conviene restituir la figura del president, que la fórmula no nos lleve a repetir elecciones, y que sea una fórmula sea estable, es decir, que no sirva para pocos días o semanas”, sino para largo plazo “porque hay mucho trabajo a hacer”.

Lejos de querer dar consejos en público a Puigdemont sobre cómo debe proceder, ha advertido igualmente de que “cada una de las personas afectadas (por el proceso judicial contra los políticos independentistas) deberá tomar decisiones personales, como hice yo ayer”, ha emplazado. Y en este saco de personas sin duda se encuentra Puigdemont.

No descarta presentarse a unas elecciones porque “la vida es muy larga y no sé lo que sucederá. Lo que está claro es que en los próximos meses o años esto no pasará porque me estoy inhabilitado, pero ¿esto es para siempre? no lo sé”

Mas está convencido de que los dirigentes investigados, cuando haya una decisión judicial, deberán tomar decisiones personales como consecuencia de una posible pena que probablemente conllevaría además la inhabilitación, algo que choca con su exigencia de estabilidad de la fórmula que se elija para la constitución de un Govern. En este punto se ha puesto como ejemplo al señalar que “en mi manera de hacer ha habido un código de conducta basado en: primero pensar en el país, luego en el proyecto y luego en ti”.

Al expresident le han preguntado sobre si volvería a presentarse a unas elecciones y no ha cerrado las puertas. “No lo sé. No lo descarto del todo porque la vida es muy larga y no sé lo que sucederá. Lo que está claro es que en los próximos meses o años esto no pasará porque me estoy inhabilitado, pero ¿esto es para siempre? no lo sé. La vida es muy larga. Donde la vida me lleve…”, ha resuelto. Pero Mas ha asegurado que esto no significa que tenga alguna duda sobre la decisión que acaba de tomar porque las decisiones “las tomo cuando creo que debo” y nadie le ha obligado. A nivel anímico, “tampoco estoy contento, pero triste no”, ha comentado.

“Catalunya no se ha roto” como consecuencia del proceso soberanista, aunque ha considerado “evidente” que hay “una división social profunda”

El exdirigente ha reclamado la necesidad de proteger el “resultado absolutamente extraordinario” que supone el 47,5% de votos a favor de opciones independentistas cosechado el pasado 21-D, algo inconcebible hace sólo 10 años, ha resaltado. Este resultado que se traduce en mayoría absoluta “permite mantener el objetivo” de hacer “un Estado propio”, por tanto, el nuevo Govern tiene la legitimidad para no renunciar a él aunque “no tomar decisiones ultrarrápidas”. El nuevo Gobvern “puede seguir trabajando y hacerlo bajo el marco legal del Estado español” pero se trataría de “trabajar para que la base social se consolide y se vaya expandiendo”, porque “hay cosas a hacer, a restituir, a coser, a consolidar”, ha enumerado.

Para Mas, “Catalunya no se ha roto” como consecuencia del proceso soberanista, aunque ha considerado “evidente” que hay “una división social profunda” que ha considerado habitual en los países de nuestro entorno: “Igual que en el Reino Unido la hay sobre el Brexit”, y la hubo en Escocia ha puesto como ejemplo. Pero lo importante para él es la solución a estas divisiones, es decir, encontrar el mejor mecanismo para un proyecto que englobe a todos. Y aquí ha apuntado que “la única fórmula que conocemos que funcione” es el referéndum.

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