Un cambio de “jugadores o jugadoras”. Ése ha sido el consejo del exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García Margallo para el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tras los malos resultados que ha cosechado el PP en las elecciones catalanas y la decisión del jefe del Ejecutivo de no acometer modificaciones. Para Margallo, abandonar el inmovilismo es la única solución para que el agua no le llegue al presidente. Es más, ha avisado de que si no hacen esos cambios serán “sustituidos por partidos nuevos” en próximas elecciones.

“Lo que tenemos que hacer es examinar por qué hemos jugado mal, qué táctica hemos empleado mal y si tenemos que seguir jugando con los mismos jugadores que estábamos jugando”, ha declarado Margallo en una entrevista en La Sexta.

Margallo ha pedido a su partido “reconocer la realidad” porque el resultado de las elecciones catalanas es “muy malo para la nación y para el Partido Popular”, ya que, según ha indicado, “va a haber un Gobierno independentista” como antes del 21-D.

Voto útil

Ante este resultado “pobre” del PP frente a Ciudadanos, ha criticado que se “intente culpar a los ganadores” por haber perdido el partido y ha dicho que a él no se le ocurriría “culpar al Barcelona por haber hecho un magnífico segundo tiempo” en el partido del sábado frente al Real Madrid (3-0).

Margallo ha dicho que lo que a él le preocupa es “cómo juega” su equipo y “qué cambios hay que hacer” para tener alguna “oportunidad de sobrevivir en la Champions” en vez de centrarse en culpar al partido de Albert Rivera por su estrategia apelando al voto útil. “Todos hemos apelado siempre al voto útil desde que tengo uso de razón política”, ha manifestado, para recordar que lo hizo el PP en las elecciones generales de 2016.

“Si seguimos con los mismos jugadores, hay que cambiar la táctica”, dice Margallo

Al ser preguntado entonces si cree que Rajoy debe seguir con los mismos jugadores, Margallo ha señalado que es “evidente” que aplicar las soluciones esperando que produzcan remedios “diferentes” es “disparatado”.

“Si seguimos con los mismos jugadores, hay que cambiar la táctica”, ha señalado, para insistir en que si no hay cambios “el agua le puede llegar al presidente y la sustitución del presidente en estos momentos” le parecería un “disparate” porque “en tiempos de destemplanza” no hay que hacer “mudanza”.

Por eso, el exministro ha reiterado que hay que cambiar de jugadores o de estrategia. “Si negamos que hemos tenido un mal resultado, vamos mal. Y si queremos seguir con la misma táctica vamos mal“, ha dicho, para animar al PP a “reflexionar” ante la “enorme preocupación” de los militantes del partido “en toda España” por los resultados cosechados en Catalunya.

Preguntado si Rajoy debe acometer un cambio de jugadores o de jugadoras, Margallo ha respondido con una alusión velada al papel de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría: “No utilizo nunca jugadores, jugadoras. Pero para ser políticamente correcto diré jugadores, jugadoras porque hay jugadores además que son casi entrenadores”.

Reforzar la identidad española

Ante la situación que ha evidenciado el problema catalán, el ministro ha apostado por “reforzar la identidad nacional española”, que es “muy débil”. A su entender, hay que avanzar en símbolos y valores comunes, y tener un “Estado que funcione” porque es “tiempo de reformas” y hay “muchos problemas que resolver”.

En este sentido, ha pronosticado que si se recupera la identidad nacional los “motivos de desafección serán menores”. Y ha avisado que si los partidos tradicionales como el PP no se adaptan a los cambios les ocurrirá lo que le pasó en Francia a Nicolás Sarkozy o a los socialdémocratas en Alemania o Austria.

“O cambiamos o seremos sustituidos por partidos nuevos que, como mínimo ofrezcan algo distinto, aunque no lo concreten demasiado por el momento”, ha avisado el que fuera jefe de la Diplomacia española en el primer gobierno de Mariano Rajoy.

Se debió actuar tras la consulta de 2014

Margallo cree que si con la consulta del 9 de noviembre de 2014 se hubiese aplicado la Constitución con “absoluta firmeza y determinación” y se hubiera abierto un diálogo con las fuerzas catalanas sobre la reforma constitucional, la lengua y la financiación, eso hubiese evitado lo que ha pasado ahora.

En su opinión, se estaba produciendo un proceso “degenerativo” con la construcción nacional y, en ese caso, es mejor hacer cuanto antes la intervención jurídica para que sea menos doloroso. Además, ha señalado que el artículo 155 lo han aplicado “tarde y de forma timorata y tímida”.

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