Marchena vuelve a abroncar a la defensa de Cuixart: ‘Está usted perdiendo el tiempo’

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El presidente del tribunal que juzga el proceso independentista en Cataluña, el magistrado Manuel Marchena, ha vuelto a abroncar este miércoles a la defensa del presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, por el enfoque de las preguntas que estaba dirigiendo a un efectivo de los antidisturbios de la Policía Nacional, y le ha exigido que interroge sólo por hechos con trascendencia jurídica. En un momento dado, le ha reprochado que estuviera perdiendo el tiempo al preguntar por sentimientos ante los altercados del 1-O.

Ha sido el abogado Benet Salellas el que había tomado la palabra en el juicio que se está celebrando en el Tribunal Supremo para interrogar al sexto agente de Policía que declaraba esta mañana como testigo, quien ha contado su experiencia en la intervención que realizó junto a su equipo en un centro de atención primaria (Cappont) de Lleida durante el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

Según el testimonio de este policía, en un momento dado del operativo, concretamente durante el repliegue, vio cómo un civil era atendido por lesiones que habría sufrido en el enfrentamiento entre antidisturbios y manifestantes. El abogado de Cuixart le ha preguntado si sus compañeros o él “se interesaron” por el estado del hombre. El agente sólo ha contestado que se fueron de allí rápidamente y ya no volvieron, dando a entender que la respuesta es negativa, si bien Marchena no ha dejado continuar ni al testigo ni al letrado, al que ha pedido que interrogue por hechos de trascendencia jurídica para este procedimiento.

Salellas ha replicado que este asunto está incluido en el escrito de defensa de Cuixart, pero el magistrado le ha cortado: “El objeto del proceso está claramente delimitado y si ha incluido en su escrito hechos que no tienen trascendencia jurídica…. Preguntar el sentimiento piadoso o no piadoso de un sujeto que está actuando como fuerza de intervención pública no tiene trascendencia jurídica, lo haya incluido o no en su escrito de defensa”.

“No vamos a discutir usted y yo. Está perdiendo el tiempo y nos lo está haciendo perder a nosotros”, ha aseverado el presidente del tribunal, visiblemente molesto, ya que esta no ha sido la primera vez que Marchena ha cortado a Salellas durante la sesión de esta mañana, pues el letrado ha preguntado a otro testigo, otro policía nacional, por el tipo de lesiones que sufrieron votantes durante una intervención el 1-O. Y además, esta semana el magistrado ya había llamado la atención al equipo de defensa de Cuixart por el contenido de las preguntas que estaba dirigiendo a otros policías que actuaron el día del referéndum independentista. Fue, en concreto, tras el reproche que hizo la fiscal Consuelo Madrigal, cuando advirtió de que esta vista “no es un juicio a la Policía”.

Marchena tomó la palabra entonces para requerir a todos los abogados de los acusados que “no formulen sus preguntas partiendo de versiones que ellos consideran probadas o acreditadas”, después de lamentar que es algo que lleva pidiéndoles desde hace varios días, aunque “sin éxito”.

Por lo demás, el juicio ha transcurrido esta mañana con la normalidad habitual, con los testimonios de policías nacionales que, ya fueran miembros de la policía judicial o de los antidisturbios, actuaron el 1-O para tratar de impedir la votación. Un subinspector que estuvo ese día en cuatro colegios ha relatado al tribunal que en la escuela oficial de idiomas de Lleida vio a unos niños que estaban con su padre en la primera línea de los manifestantes para entorpecer el acceso de los policías al centro. Por eso, se acercó al hombre y le sugirió que saliera de allí “por lo que pudiera pasar”. “Yo con mis hijos no haría eso, no los pondría nunca en peligro”, ha apuntado en respuesta a preguntas del fiscal Fidel Cadena.

Como otros testigos, este policía ha explicado los “insultos, empujones y golpes” que recibió ese día en la mayoría de los centros donde intervino, una situación que, según ha reconocido, ha visto “muchas veces”, incluso “en sitios peores”, como por ejemplo las manifestaciones del 15-M. Las defensas han intentado ofrecer otra versión de los hechos, preguntando al testigo si las personas congregadas en los centros gritaban que sólo querían votar. “Nos daban patadas y cuando íbamos a repeler el ataque levantaban las manos y decían ‘somos gente de paz’”, ha replicado.

Salellas lo ha intentado también y el subinspector ha apuntado que cuando le decían que lo que querían era votar él les contestaba que ese no era su problema: “Yo les decía: ‘eso no me lo diga a mí, tenemos una orden judicial’”, ha narrado. Este policía ha contado también una historia algo rocambolesca sobre un hecho que le sucedió el 1 de octubre por la tarde, cuando se dirigió a una clínica para que le observaran las lesiones que había sufrido en las actuaciones de la mañana. Según ha dicho, se percató de la presencia de un hombre al que ya había visto en varias ocasiones ese día, por lo que le preguntó si le estaba siguiendo.

El testigo ha indicado que el hombre no se supo explicar y que cuando le preguntó si era mosso d’Esquadra se limitó a callarse, aunque también asintió con la cabeza. “Fue un error no identificarle. Pero luego fue muy amable y me acompañó hasta la puerta de Urgencias”, ha afirmado.

Los Mossos se negaron incluso a sacar a personas mayores

Finalmente, el séptimo agente en declarar antes del receso de la mañana, perteneciente a la Brigada de Información de Lleida que ese día actuó como policía judicial, ha manifestado a preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal que los mossos d’Esquadra a los que vio y se dirigió ese 1 de octubre en los centros en los que intervino le señalaron expresamente su negativa a prestar apoyo, ni siquiera para mediar y sacar a las personas mayores de entre la masa de concentrados.

“¿Verbalizaron que no participarían?”, le ha preguntado concretamente la fiscal, a lo que el agente ha respondido afirmativamente. Se lo dijeron la pareja de mossos presente en cada uno de los cuatro colegios que visitaron, si bien en el primero de ellos –el centro Cappont– los mossos le pidieron que comunicara su petición a un superior: “Cuando llegó el caporal dijeron que no, que lo sentían, pero que no iba a participar”.

Este agente ha coincidido con los cuatro miembros de antidisturbios que habían testificado antes que él en subrayar la violencia que se produjo en este lugar cuando la comisión judicial salía con las urnas, que ha llegado a calificar de “turba violenta”. Fue en este momento, con un número de concentrados que duplicaban e incluso triplicaban a las 200 personas que se encontraron a la entrada, cuando se produjeron los golpes, empujones y patadas en las que unos seis policías resultaron lesionados.

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