La Premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai dejó este Pakistán tras una emotiva visita de cuatro días de duración en el primer viaje a su país desde que en 2012 un talibán le disparó en la cabeza por su defensa de la educación femenina.

La joven salió de Pakistán a primera hora de la mañana en un vuelo regular en el aeropuerto Benazir Bhutto de la capital paquistaní, indicó a Efe una fuente de seguridad del aeródromo que pidió mantener el anonimato.

Malala posa junto a familiares en su localidad natal de Mingora Malala posa junto a familiares en su localidad natal de Mingora (Abdullah Sherin / AP)

Malala llegó a Pakistán el pasado jueves de madrugada, acompañada por miembros de su familia, y fue recibida por miembros del Gobierno paquistaní. El primer ministro, Shahid Khaqan Abbasi, se reunió con ella y acogió en su oficina un evento con parlamentarios, políticos y diplomáticos en el que homenajearon a la activista. En ese acto, la activista no pudo reprimir las lágrimas en un discurso televisado en el que afirmó que regresar a su país es un “sueño”.

Dos días después, viajó entre fuertes medidas de seguridad a su ciudad natal de Mingora, en Swat, en el noroeste paquistaní, donde visitó su casa y se reunió con estudiantes en un instituto militar.

Malala, a su llegada a Mingora, su localidad natal Malala, a su llegada a Mingora, su localidad natal (Abdul Majeed / AFP)

Pese al completo respaldo recibido de parte del Gobierno, su presencia también despertó duras críticas y protestas, como la organizada por la principal asociación de escuelas privadas del país el viernes bajo el lema “Yo no soy Malala”.

La joven abandonó Pakistán en 2012 cuando un talibán le pegó un tiro en la cabeza por defender la educación de las niñas, lo que obligó a que tuviera que ser evacuada a Reino Unido para ser tratada.

Malala recibe un presente del primer ministro, Shahid Khaqan Abbasi, durante su visita a Pakistán Malala recibe un presente del primer ministro, Shahid Khaqan Abbasi, durante su visita a Pakistán (AP)

Desde entonces, reside allí, donde ahora estudia en la Universidad de Oxford. En 2014, Malala se convirtió a sus 17 años en la Premio Nobel de la Paz más joven de la historia, galardón que compartió con Kailash Satyarthi, activista contra el trabajo infantil en la India.

Malala y su padre, Ziauddin, crearon ese mismo año el Fondo Malala, una fundación para concienciar acerca del impacto social y económico que tiene la educación de las niñas.

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