Desniveles, rampas, bordillos, barandillas… En la mente de un patinador, Madrid está hecha para el skate . Pero en la mente del Ayuntamiento, el skate no tiene hueco en Madrid. A finales de los 80, mediados de los 90, la escena skater de la capital quedaba en los Juzgados de Plaza Castilla. El tiempo justo para “agruparse y, tras patinar el mítico spot -cuando no había agua en la fuente-” poner rumbo hacia el sur devorando el asfalto en busca de nuevos trucos en los “alrededores de Azca, Plaza Pablo Ruiz Picasso, Puente Juan Bravo, Jarro… hasta llegar a Colón”. La meca del skate madrileño durante casi tres décadas.

Así resume Danny Lozano, Manager de Vans Spain Team, cómo era un día cualquiera para él y sus amigos en un vídeo reportaje especial para Vice. Relata un esquema que han repetido las generaciones sucesivas. Siempre bordeando la acción policial cuya presión ha ido por oleadas pero que, ahora, está en su pico más alto por la gestación de la nueva Ordenanza Municipal de Movilidad Sostenible de Madrid.

Su primer borrador, presentado el pasado 9 de febrero, empuja al skate a su clasificación explícita de “uso deportivo” por lo que se contempla la total prohibición de circular en monopatín por calzadas, aceras, zonas peatonales e incluso ciclistas. De hecho ya han caído las primeras multas a skaters. Pero al no existir todavía una reglamentación detallada, las sanciones pueden pasar de la simple advertencia verbal a los 30 e incluso 90 euros. Depende de la interpretación que haga el/la agente, y del motivo de la misma: deterioro del mobiliario urbano, exceso de ruido… La lista es larga e inconexa.

Sólo se han salvado de la quema los patines y patinetes sin motor que, estos sí, podrán ir por las aceras a ritmo de peatón y por los carriles por los que circulan las bicicletas. Todo lo demás, desterrado de la ciudad.

La versión oficial dada por la delegada de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Inés Sabanés, pasa de puntillas estas sanciones y se centra en resaltar le objetivo final: “Una mayor convivencia y seguridad vial, una movilidad más sostenible y la protección de determinados colectivos, como las personas con movilidad reducida o los entornos escolares u hospitalarios”. El borrador aún no ha mutado en normativa oficial, pero esta discriminación ha generado un importante debate entre los miembros del colectivo.

“¿Pero acaso desplazarse por Madrid en skate no es sostenible?” “¿Qué tiene de malo el skate en cuanto a seguridad vial, convivencia y sostenibilidad que no tienen los segways o las motocicletas?”, se preguntan los patinadores en diversos foros. “¿Acaso no puedo ir al trabajo en monopatín?”. Así se ha gestado la petición formal, vía Change.org, de Alexa Vak.

“El skate no es solo un deporte, es también un sistema de movilidad sostenible y ecológico, lo que prohibirlo iría en contra del carácter principal de esta nueva ley. Siempre que se utilice con responsabilidad no debería de causar ningún problema en la circulación de una vía o una calle; y un carril bici cerca siempre facilitará la afluencia de todos los sistemas de movilidad sostenibles nombrados en la Nueva ordenanza de Movilidad sostenible ya sean bicicletas, patinetes, patines o monopatines. Solo pedimos que tenga el mismo trato que los patinetes y los patines”. La propuesta ya suma más de 19.000 firmas de apoyo.

Arrinconados a los ‘skate parks’

El caso es que patinar en Madrid va a pasar a ser un acto casi furtivo. La “persecución”, según reconoce la Asociación de Patinadores de Madrid (APM), puede incluso llevarse por delante la Madrid Friday Night Skate. Una marcha mensual “social, ecológica y saludable” sobre patines similar a las que se realizan en Berlín, Londres, París, Barcelona.

“En los últimos años ha crecido de forma muy visible y muy rápidamente el número de personas que practica el patinaje. Sin embargo, sigue siendo una actividad sujeta a muchas restricciones, de manera que los patinadores nos sentimos muchas veces limitados a la hora de salir a patinar por encontrarnos ante prohibiciones, acotaciones de uso de patines, zonas en muy mal estado en las que practicar, escasez de áreas específicas y pistas de patinaje…”, añaden desde la APM.

Ante la exclusión, los monopatines estarán relegados al uso exclusivo en recintos especializados. Algo de lo que adolece Madrid. Tanto en cantidad como en calidad. Así el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha denunciado la falta de seguridad de una pista de skate construida en Las Tablas, en el distrito de Fuencarral-El Prado, y que es una “improvisación” y una “chapuza” según los populares.

Dentro de las campaña en la que el grupo municipal del PP está visitando los 21 distritos madrileños, Martínez-Almeida ha denunciado que esta pista provisional ha costado más de 45.000 euros y se ha adjudicado a una empresa experta en fontanería radicada en Valencia. Además, ha denunciado las “lamentables condiciones” de la parcela en la que se sitúa, sin desbrozar ni nivelar y con “grandes charcos”.

Según Martínez-Almeida quienes la usan “se están arriesgando a sufrir un accidente como consecuencia de la negligencia” del Gobierno municipal.

“Esta no es una dotación pública seria, sino una dotación improvisada y una chapuza”, ha denunciado el concejal madrileño.

Nada que ver con la instalación recién inaugurada en el municipio limítrofe de Tres Cantos con un presupuesto de 180.000 euros. El alcalde, Jesús Moreno, la enmarca en su “apuesta por el ocio y el deporte alternativo para los jóvenes de Tres Cantos que ya pueden disfrutar de un skate park completamente nuevo, hecho a su medida, con propuestas que nos han transmitido los propios skaters”.

La nueva instalación de 1.000 metros cuadrados cuenta con una pista pavimentada con elementos de Street (quarters, spine, wallride*) y un bowl o bañera de 400 metros cuadrados, construida y diseñada con materiales que facilitan la rodadura de los patinadores y favorece la práctica de actividades al aire libre y ampliar las alternativas de ocio para los jóvenes”.

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