Lucha contra la desigualdad, catalanismo y reconciliación. Son los ejes de la campaña de Miquel Iceta para el 21D. Socialistas y ‘comunes’ tratan sin éxito de salir del conflicto territorial en la competición electoral. El candidato del PSC basa su discurso fundamentalmente en esos tres pilares. La apelación al catalanismo moderado tuvo su mayor exponente con la incorporación de los herederos de Uniò a las listas y la convivencia ha sido otra de las promesas del líder socialista. La lucha contra la desigualdad se ha potenciado este martes con la presentación de un plan de choque social.

El PSC promete poner en marcha un paquete de medidas destinadas a los más desfavorecidos y que supondría un desembolso de 3.000 millones de euros. A Iceta le salen las cuentas a partir de una reestructuración del gasto no prioritario y porque confía en un nuevo modelo de financiación autonómica del que Catalunya salga beneficiada respecto al actual. 

Ese plan incluye la promoción de empleos verdes que den trabajo a 55.000 personas (100 millones en la legislatura); una ley de barrios para la rehabilitación y evitar la segregación (subvencionado con 130 millones de euros); 60 millones de euros se destinarán a la lucha contra la pobreza energética; 900 millones irán a parar a 80.000 plazas de educación infantil; 292 millones, a becas de comedor en secundaria; y 1.365 a la dependencia, entre otras medidas

El PSC ha reforzado con esa presentación su pata social, que Iceta menciona en todos los mítines. Los socialistas acusan a ERC y PDeCAT de haber tapado con el procés todas las cuestiones sociales. El exministro Ángel Gabilondo lo expresó así en un acto en el que pidió al PSC que siguiera luchando por la educación, la sanidad o el trabajo digno: “Les van a decir que no están en el asunto, que ustedes se distraen, que de lo que hay que hablar del procés –expresó el diputado madrileño–. Mientras debatíamos sobre el procés, mientras combatíamos sus planteamientos, cosa muy necesaria, mientras eso ocurría, el sistema socioeconómico procedía su labor de impune desmantelamiento del estado de bienestar”.

Los socialistas compiten en el eje social con su izquierda, representada por Catalunya En Comú Podem, ya que consideran que ERC lo ha abandonado centrándose exclusivamente en la reclamación de la independencia. Sin embargo, Iceta es consciente de que solo con la izquierda no es suficiente para gobernar. 

Así, pretende recuperar también a una parte de su electorado que se fue a Ciudadanos. Para Iceta, la candidatura que encabeza Inés Arrimadas no tiene discurso más allá de su rechazo a la independencia. El aspirante socialista sostiene que solo ganando a los independentistas “por un voto” no se soluciona el conflicto territorial.

Reconciliación en Catalunya y con España y la UE

Y es ahí donde ve otra de sus oportunidades y pone en valor su capacidad de recabar apoyos que le permitan reconstruir la convivencia. Reconciliación entre catalanes es una de las palabras que más repite Iceta en sus actos de campaña: ” Ofrezco a los catalanes un país en el que no habrá ni vencedores ni vencidos. Un país en el que todo ganaremos algo porque todos cederemos en algo en vez de que una mayoría escasa lo gane todo y una amplísima minoría lo pierda todo”, expresó en la reunión del Consejo de la Internacional Socialista celebrada en Barcelona. 

Esa afirmación la hizo ante unos 150 cargos socialistas internacionales. Para Iceta la reconciliación no tiene que ser solo entre entre catalanes, sino también con el resto de España y con los socios europeos. Y cree que es el único candidato capaz de hacerlo: “Mi voluntad es, si soy president, llegar a acuerdos con el Gobierno. Mi visión de la política es la búsqueda permanente de acuerdos. Soy consciente de que para resolver los problemas del autogobierno, hay una parte de cosas que necesariamente hemos de acordar con el Gobierno. Y aprovecharé mis buenas relaciones con todo el mundo para lograrlo”, presumió en una conferencia organizada por la Agencia EFE.

Además de llamar a Mariano Rajoy para repetirle las reclamaciones que ya le hicieron Artur Mas y Carles Puigdemont en su día –eliminando el capítulo del referéndum–, promete que una de sus primeras medidas como president sería hablar con el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, para decirle que “Catalunya ha cambiado de rumbo y que no seremos más un problema para la UE, sino un estímulo para tener más y mejor Europa”.

Pero Iceta no solo mira a izquierda y a sus votantes fugados hacia Ciudadanos sino que busca convencer a un sector catalanista que se quedó huérfano con la desaparición de Unió y que reniega de la independencia. La incorporación de miembros de Units Per Avançar a las listas del PSC pretende sumar unos 100.000 votos que consiguió el partido nacionalista pero que se quedaron sin representación en las anteriores elecciones catalanas.

Las apelaciones a ese “catalanismo moderado” son otra constante en los mítines de Iceta en los que apela a los votantes que, sin ser de izquierdas, busquen una solución para Catalunya que pase por la defensa de los intereses de la comunidad sin llegar a plantear la independencia. 

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