Sumidos en una crisis histórica y al borde de la marginalidad, los socialistas franceses han puesto su destino en manos de Olivier Faure, un diputado de consenso y de perfil socialdemócrata, que deberá reconstruir un partido cuya máxima aspiración es ahora la supervivencia.

El triunfo de Faure en la primera vuelta de las elecciones internas del Partido Socialista (PS) fue incontestable, hasta el punto de rozar, con el 48,6%, la mayoría absoluta que habría hecho inútil la celebración de una segunda ronda.

Victoria incontestable en las elecciones internas

El segundo candidato más votado, el exministro de Agricultura Stéphane Le Foll, ahorró a los militantes un nuevo paso por las urnas y se retiró de la contienda. “Considero que (Faure) tiene la responsabilidad de ser el próximo primer secretario del PS y deberá ser designado el próximo 29 de marzo”, día en que en principio estaba prevista la segunda vuelta, dijo Le Foll en rueda de prensa.

Unos 37.000 militantes, de los 102.000 que tiene la formación, participaron en la consulta, que confirmó el resultado previsto. Faure, que ahora preside el grupo parlamentario socialista en la Asamblea Nacional, surgió como un candidato por defecto.

Las fuerzas vivas del partido apostaban por la exministra de Educación Najat Vallaud-Belkacem, joven y con proyección pública, pero esta decidió dar un paso atrás y ceder el testigo a Faure, de 49 años.

Olivier Faure ha recibido el apoyo de la regidora de Lille, Martine Aubry o el jefe de la federación socialista del norte, Roger Vicot Olivier Faure ha recibido el apoyo de la regidora de Lille, Martine Aubry o el jefe de la federación socialista del norte, Roger Vicot (Philippe Huguen / AFP)

El diputado ha contado con el respaldo de la nueva generación de cuadros socialistas, como el exministro del Interior Matthias Fekl o la alcaldesa de Nantes, Johanna Rolland, pero también de pesos pesados de la vieja guardia como la regidora de Lille, Martine Aubry, quien encabezó el partido entre 2008 y 2012 y que todavía ejerce gran influencia sobre el aparato.

Autodefinido como “eurosocialista”, Faure siempre se ha inscrito en la línea socialdemócrata de la formación, donde ha sido asesor del expresidente François Hollande o del antiguo primer ministro Jean-Marc Ayrault.

Sin embargo, la irrupción de Emmanuel Macron, que ha arrebatado a los socialistas el espacio del centro político, obligó a Faure a adaptar su discurso y virarlo a la izquierda para encontrar una voz propia en el Parlamento.

Faure pide unidad para “recuperar la confianza” de los franceses

En la campaña por el liderazgo socialista proclamó la necesidad de dar un vuelco al partido “del suelo al techo”, frente a la continuidad encarnada por Le Foll, fiel escudero de Hollande y defensor de su legado.

En su primera comparecencia pública tras su victoria, Faure pidió hoy unidad a las otras corrientes para “recuperar la confianza” de los franceses y convertirse en “una visión nueva de lo que debe aportar la izquierda”, pese a reconocer que el PS “ha decepcionado” a los ciudadanos.

“La unidad no es una posibilidad, es una obligación. Necesitamos todas las energías para triunfar”, resaltó Faure, quien agradeció especialmente a Le Foll que se retirara de la carrera para evitar que el proceso se prolongue.

Faure debe cambiarle la cara al PS teniendo en el horizonte las próximas elecciones europeas de 2019 Faure debe cambiarle la cara al PS teniendo en el horizonte las próximas elecciones europeas de 2019 (Stephane De Sakutin / AFP)

Tras anunciar que en los próximos días abandonará la presidencia del grupo parlamentario socialista para centrarse en el partido, afirmó que su ambición pasa por una “renovación de la vida política, la búsqueda de nuevos talentos, nuevas caras y nuevos proyectos”.

Ahora Faure se someterá, pese a todo, a la votación prevista para el 29 de marzo como único candidato y será coronado en el Congreso del partido que se celebrará en el barrio periférico parisino de Aubervilliers el 7 y el 8 de abril próximo.

En lontananza asoma un horizonte electoral despejado para Faure, lo que le dará tiempo para recomponer las filas de su maltrecha formación, ya que la siguiente cita con las urnas no será hasta las europeas de 2019.

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