A diferencia de otros años, el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont no podrá pasar la Semana Santa rodeado de su familia. En su lugar compartirá la mesa con el resto de reclusos del centro penitenciario de Neumünster, en el norte de Alemania, donde se encuentra bajo custodia policial desde que fuera detenido el pasado domingo cuando se desplazaba desde Helsinki hasta Bélgica, tras la euroorden dictada por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, que le acusa de presuntos delitos de rebelión y malversación de caudales públicos.

Una estancia, la de Puigdemont en la prisión Neumünster, que sigue el mismo patrón que el resto de encarcelados, según ha detallado este viernes a la agencia alemana DPA la directora de la institución penitenciaria, Yvonne Radetzki: “El señor Puigdemont no recibe ningún trato especial. Está en un edificio de la prisión completamente normal”.

No se esperan novedades del caso Puigdemont hasta después de Semana Santa

El 130.º presidente de la Generalitat de Catalunya está a la espera de que la Fiscalía de Schleswig-Holstein decida sobre si abre el procedimiento de extradición ante el Tribunal Supremo Regional de este norteño land alemán. Con todo, la solicitud de la Fiscalía no se espera hasta después de Semana Santa, es decir, como pronto el martes, ya que el lunes es festivo en Alemania.

Hasta entonces Puigdemont permanecerá en Neumünster. “Naturalmente al principio miramos un poco si podíamos permitir que el señor Puigdemont participara directamente en el día a día de la cárcel. Pero no demasiado, porque Puigdemont llama la atención”, ha indicado Radetzki.

Sin embargo, las preocupaciones de cómo podrían reaccionar los otros reclusos ante un invitado tan famoso pronto se desvanecieron. “Se preocupan por él, lo cuidan, ven si tiene suficiente café e incluso también dicen: ‘Hombre, pero si no es para nada como nosotros, él no debería estar aquí en realidad’”.

Gran expectación en Neumünster

Su arresto desató una gran expectación en los alrededores de la cárcel, adonde se desplazaron especialmente numerosos equipos de televisiones españolas, que se instalaron a las puertas del centro para informar sobre el caso.

El político catalán fue llevado a una celda normal en el edificio de prisión preventiva. El habitáculo mide menos de diez metros cuadrados y cuenta con los objetos “habituales”, según Radetzki: una cama, un lavabo, un armario, una estantería y una televisión.

Imagen de una celda de la cárcel de Neumünster Imagen de una celda de la cárcel de Neumünster (Carsten Rehder / AFP)

El señor Puigdemont es muy agradable en el trato, relativamente reservado y se integra bien aquí”

Yvonne Radetzki

Directora del centro penitenciario de Neumünster

”El señor Puigdemont es muy agradable en el trato, relativamente reservado y se integra bien aquí”, declaró la funcionaria alemana que dirige la prisión desde hace cuatro años. “Se podría suponer que como es un político y cuenta con un cierto grado de notoriedad, que esto se note también aquí. Pero no es para nada así”, explica Radetzki.”Todo lo contrario, se muestra muy modesto y no ha tenido deseos especiales”, agrega.

El líder independentista catalán se “ha integrado de manera completamente normal en la vida cotidiana de la cárcel como cualquier otro preso”, detalló Radetzki. Sin embargo, esto significa también que Puigdemont sólo cuenta con dos horas de visita al mes, a excepción de sus abogados y parlamentarios, que pueden visitarlo todas las veces que quieran. “De otro modo sería injusto. Queremos tratar a todos los reclusos aquí de la misma manera”, dijo sin querer avanzar cuándo irán la mujer de Puigdemont y sus dos hijas a visitarlo a la cárcel.

Como el resto de reclusos

Puigdemont puede llamar, pero no recibir llamadas; no tiene Internet, pero tiene permitido usar Skype tras mediación

De todas formas, la directora del centro duda de que el político quisiera que se le aplicara alguna excepción de las reglas de la prisión. “Creo que las aceptó desde un primer momento porque alguien con un trasfondo así no siempre sabe cómo funciona un centro de este tipo”, ha comentado la directora, y añade que de todas formas no dice que le gustaría algo diferente.

Como cualquier otro recluso, Puigdemont puede llamar por teléfono, pero no recibir llamadas. No puede usar Internet, pero está permitido el uso de Skype tras la mediación del personal de la cárcel.

El día a día de Neumünster apenas cambia en Semana Santa, a excepción de una misa que se celebrará en la iglesia de la prisión y a la que se pueden registrar los reclusos, algo que, de acuerdo con Radetzki, no ha hecho Puigdemont. “No puedo decirlo con plena seguridad, pero no creo”.

El menú de Puigdemont en prisión

Puigdemont tendrá que tomarse estos días de Pascua con paciencia. Eso sí, al menos podrá endulzarlos. De manera extraordinaria se ofrece en estos días festivos una tableta de chocolate para los presos en Neumünster y un helado.

De hecho, según han detallado fuentes del Ministerio de Justicia de Kiel a DPA, el expresident come este viernes un filete de solla –un pescado típico del Mar Báltico– con mostaza de Dijon y patatas y el sábado arroz con leche con azúcar y canela. El domingo podrá degustar un filete de carne picada a la pimienta con judías y patatas y el lunes ragú de ternera con verduras y pasta. Nada especial, un menú de “comida normal”, según señalan las mismas fuentes.

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