Albert Rivera ha conseguido volver a poner en pie de guerra al partido al colocar en los puestos de salida de varias candidaturas electorales a exdirigentes del PP y del PSOE resentidos con sus antiguos partidos y otrora muy críticos con Ciudadanos. El líder de Ciudadanos ha tomado esa decisión obviando el malestar interno que sabía que iba a provocar el ver que para hacer hueco a estos ‘fichajes estrella’ tendría que relegar a puestos menores, o incluso de riesgo, a muchos veteranos diputados y cargos del partido que han trabajado muy duro durante esta legislatura.

El silencio, sin embargo, se ha impuesto y nadie se atreve a quejarse en alto en plena campaña. Y mucho menos cuando aún continúan elaborándose las listas de cara a los comicios autonómicos y municipales.  

Todo esto, junto al escándalo de las primarias y algunas de las controvertidas decisiones de Rivera -como no vetar tajantemente a Vox pero sí al PSOE-, ha terminado provocando a la vez el distanciamiento del proyecto de algunos de los fundadores que acompañaron a Rivera en la dura travesía del desierto, cuando la formación daba sus primeros pasos en Catalunya, a principios de 2005, como partido antinacionalista y antiindependentista. 

Algunos de estos veteranos que firmaron el manifiesto de Movimiento Ciudadanos, embrión de lo que fue luego Ciutadans, reconocen sentirse desengañados pese a entender que “un partido que crece tiene que ir adaptándose a las nuevas situaciones con las que se encuentra. Lo contrario sería muy raro”.

Más que dar “lustre”, puede suponer un “lastre” 

Pero lo que no acaban de comprender es que Rivera esté utilizando como reclamo electoral a rebotados de otros partidos creyendo que aportan “lustre” al partido, cuando en realidad creen que muchos de ellos son “un lastre” y pueden ocasionarles más daño que beneficios en las próximas citas electorales.  

Uno de los primeros fiascos creen que ha sido el de Silvia Clemente, cuyo fichaje provocó un fuerte malestar dentro y fuera de las filas del partido de Castilla y León, donde conocían las sombras de su gestión en los cargos que ostentó con el PP. Este malestar llevó a Francisco Igea a plantar cara al aparato -al que él también pertenecía-, y a presentarse a unas primarias que finalmente ganó después de destaparse el pucherazo. Este escándalo, que ha dado origen a la mayor crisis interna que le ha estallado a Rivera en plena precampaña, sigue coleando pese a los intentos de la dirección de darle carpetazo y sin haber desvelado aún dónde van a colocar a Clemente. 

Otro de los fichajes que ha causado un hondo rechazo es el de José Ramón Bauzá, también ex del PP, que irá como número cinco en la lista europea que lidera Luis Garicano. El apoyo de Garicano a Igea en las primarias de Castilla y León le ha distanciado de varios dirigentes del núcleo duro de Rivera, como José Manuel Villegas -valedor de Clemente- o Juan Carlos Girauta. Tampoco a Rivera le gustó la decisión del coordinador económico, al que ha acabado imponiéndole en el tercer puesto de su lista a la exsocialista Soraya Rodríguez que irá detrás de Maite Pagaza, la eurodiputada de UPyD, a la que, como excepción, todos en Ciudadanos han dado la bienvenida por el respeto que sienten hacia su figura.  

Junto a Bauzá, Soraya Rodríguez, la exportavoz parlamentaria de Rubalcaba es otro de los fichajes que más rechazo ha provocado entre los afiliados de Ciudadanos y entre los diputados de su antiguo grupo parlamentario. Están perplejos al ver cómo Rivera recoge como un “tren escoba” a los renegados de otros partidos. Ni unos ni otros se creen el repentino cariño que ha descubierto Rodríguez por el proyecto naranja, sino que ven en su decisión un gesto claramente “oportunista” ante la certeza de que ya no iba a estar en las listas del PSOE.  

Incluso otro de los fichajes de Rivera, el exsocialista Joan Mesquida, que será cabeza de cartel de Ciudadanos al Congreso por Baleares, ha dejado entrever que está molesto con el líder por no haberle informado previamente de su decisión de colocar a Bauzá en la lista europea. El que nunca ha disimulado su poca simpatía por el expresidente del PP es Xavier Pericay, el líder balear de Ciudadanos, que no será de nuevo candidato a las autonómicas al haber sido derrotado en primarias por el empresario Marc Pérez. “Todo el mundo sabe cuál es mi opinión sobre Bauzá porque ya la expresé en su día y no voy a volver a repetirla”, señaló a eldiario.es al ser preguntado al respecto. “Lo único que puedo decir es que se ha respetado mi deseo de que no esté en ninguna lista autonómica y eso se ha cumplido”, añadió.

El verdadero damnificado por estas incorporaciones en la candidatura europea ha sido Javier Nart, uno de los histórico del partido, que además fue cabeza de cartel en la anteriores elecciones. Sin embargo, el propio Nart aseguró en una reciente entrevista con eldiario.es que no está “dolido” ni se siente “relegado”. Unas declaraciones que quienes le conocen consideran “muy elegantes” después de haber estado durante cinco años él solo representando a Cs en el europarlamento en donde “al llegar nadie nos conocía como partido, salvo en Catalunya”, como el propio Nart explicó durante la entrevista.

“Decisiones a golpe de márketing”

Las criticas por la deriva que está tomando Rivera con decisiones “a base de márketing” y “mal asesorado”, se extienden entre los que estuvieron en esos duros inicios con Rivera.  Uno de los fundadores del partido que prefiere que no se le cite no duda en afirmar: “Hay fichajes que suman y hay fichajes que restan y no por ser alguien que venga de otro partido es ya de por sí algo bueno para nosotros”.  A su juicio, detrás de estos fichajes solo ve “la voluntad de Rivera de desgastar a otros partidos más que el deseo de enriquecer a Ciudadanos”. 

“Hay gente en el partido que ha trabajado muchísimo durante estos años desde las instituciones y que por culpa de estos fichajes no seguirán como diputados y eso si que me parece injusto”, añade.

Varios de los intelectuales que participaron en el nacimiento de Ciutadans han aconsejado también a Rivera estos días que debería ser más tajante en su relación con Vox, partido al que ven como el peor aliado postelectoral posible. Aunque entienden que el PSOE de Pedro Sánchez ha tomado un deriva peligrosa, no todos están de acuerdo con el veto preventivo que el líder de Ciudadanos ha impuesto al PSOE en donde creen que hay dirigentes también muy críticos con el ‘sanchismo’.    

Ajeno a lo que digan, Rivera está convencido de que estos fichajes le ayudarán a remontar el declive al que apuntan las últimas encuestas y podrá atraer a muchos de los votantes indecisos al ver que su partido es capaz de abrir las puertas a los que han mantenido discrepancias con sus antiguos partidos.

“No hay que tener miedo al talento, sino a la mediocridad”, dijo Rivera cuando en mayo del año pasado anunció a los suyos desde El Escorial que habría un goteo de incorporaciones de independientes. Ya entonces algunos de los que han sido hasta ahora diputados se revolvieron en sus sillas.




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