Los comunes no tienen la llave del nuevo Govern pero sus pasos sí condicionan algunos de los movimientos de la mayoría independentista. Así, el futuro de los cuatro exconsellers que viven desde hace más de dos meses en Bruselas dependerá en parte de la posición que adopte el grupo de Xavier Domènech en la votación de los integrantes de la Mesa del Parlament.

Si los comunes no toman partido ni por el bloque secesionista ni por el constitucionalista, los cuatro exconsellers no tendrían que renunciar a su acta de diputado porque la mayoría independentista estaría garantizada en el pleno de constitución del Parlament. De todos modos, fuentes de los partidos secesionistas señalan que no quieren dar por hecho que los comunes no se acaben alineando en favor de los intereses de Ciudadanos, PSC y PP.

ERC es quien ha enviado señales más conciliadoras hacia los comunes, pensando no sólo en las votaciones para elegir la Mesa sino de cara a tejer complicidades a lo largo de la legislatura en el ámbito de las políticas sociales, una de las carteras que los republicanos insisten en que quieren potenciar. La intención de Junts per Catalunya, ERC y la CUP es explorar una posible negociación con el grupo de Domènech para conocer sus intenciones.

Reparto inicial

Junts per Catalunya y ERC han acordado que dos de los miembros de la Mesa sean de la candidatura de Carles Puigdemont, dos para los republicanos (contando que uno sería la presidencia), dos de Ciudadanos y uno para el PSC. Pero no hay que descartar que si los comunes reclaman presencia en la Mesa, esta configuración pueda variar.

La  candidatura de Inés Arrimadas ha insistido en que como ganadora en votos y escaños de las elecciones del 21-D le correspondería a Ciudadanos la presidencia de la Mesa, una posibilidad que los independentistas rechazan de plano. Pese a que se le ha pedido a Carme Forcadell que repita en el cargo, esta aún no ha tomado una decisión y desde hace días empiezan a barajarse algunos nombres alternativos.

Uno de los que aparece en más quinielas es el del exconseller de Justicia, Carles Mundó, que además de haberse reforzado como uno de los referentes de Esquerra, ya expresó tras su salida de la cárcel de Estremera que no tenía un interés especial en repetir como miembro del nuevo Govern.

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