Poca gente conocía el trabajo de Phil Lockwood, más allá de los habitantes de su Sheffield natal. Sin embargo, una de sus obras se revalorizó a principios de año, después de que la tuitera Helen Warlow, desvelara un gran misterio escondido en la pintura.

“Oficinas en la noche del artista inglés y exprofesor Phil Lockwood es un juego basado en Hopper. Lo comprobaréis si miráis las pequeñas viñetas a través de las ventanas. Brillante Phil. Incluso el bar es un Hopper”, publicaba en sus redes esta vendedora de libros.

El mensaje obliga al lector a agudizar la vista y comprobar que está en lo cierto. Si uno se fija bien, puede comprobar que el paisaje urbano ficticio recreado por el artista es en realidad un verdadero y gran homenaje a la pintura de Edward Hopper. Algunas de las ventanas son en realidad cuadros del pintor hiperrealista.

Si hacemos la prueba, veremos que la que está situada en el margen izquierdo muestra la escena que el artista recreó en Office at night (Oficina por la noche). El curioso que llegué allí encontrará un despacho ocupado por una mujer joven que está de pie junto a un archivador abierto, y un hombre un poco mayor sentado en la mesa y revisando unos documentos.

'De noche en la oficina' ‘De noche en la oficina’ (Fragmento del cuadro de Phil Lockwood (en homenaje a Hopper))

Como bien dice Warlow en su tuit, el restaurante que aparece en el centro del lienzo muestra otro de los trabajos de Hopper, probablemente el más conocido, Nighthawks (literalmente Halcones de la noche, aunque se le ha dado el nombre de Noctámbulos en nuestro idioma). Claramente se puede ver a cuatro personas sentadas en un diner urbano por la noche, igual que ocurre en el cuadro original. La obra se pintó justo después del ataque de Pearl Harbor, cuando se sentía un gran desánimo y preocupación en todo el país, algo que se refleja en esta obra.

'Noctámbulos' ‘Noctámbulos’ (Fragmento del cuadro de Phil Lockwood (en homenaje a Hopper))

A esta técnica de colocar obras sobre obras se le denomina metapintura, y ya se utilizaba en los tiempos del Quijote. El estudioso Julián Gallego llegó incluso a hacer en 1978 la que se considera la mayor investigación sobre el tema hasta la fecha en nuestro país. Un estudio al que llamó El cuadro dentro del cuadro y que publicó la editorial Cátedra, aunque a día de hoy se encuentra descatalogado. En 2016, el Museo del Prado también organizó una exposición y reunió un total de 137 obras que empleaban esta técnica pictórica.

Además del tributo de Lockwood a Hopper, otro ejemplo de esta técnica lo encontramos, por ejemplo, en el trabajo de David Teniers, El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas en Bruselas. La obra en sí podría definirse como un catálogo que exhibe las riquezas pictóricas atesoradas por el archiduque. En el repertorio predominan los cuadros italianos, aunque también hay algunos flamencos que tienen gran importancia conceptual y simbólica. A la izquierda, San Lucas pintando a la Virgen de Jan Gossaert (1478-1532) identifica la procedencia artística de Teniers, mientras que el Retrato de Isabel Clara Eugenia por Anton van Dyck (1599-1641), a la derecha, alude a la posición de Leopoldo como heredero del gobierno de Bruselas.

La obra 'El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas en Bruselas' La obra ‘El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas en Bruselas’ (David Teniers)

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