Era abril de 2014 cuando el director Charlie Kessler, que había estrenado un corto llamado Montauk en el Festival de Cine de Los Hamptons dos años antes, entabló una conversación con Matt y Ross Duffer, los ahora populares creadores de Stranger things. Les explicó “el guion, las ideas, la historia y la película” que tenía pensada sobre Montauk a los hermanos y después se quedó de piedra al ver que Stranger things, estrenada en 2016, iba de lo mismo. Por lo menos esta es la versión de los hechos de Kessler, que acaba de demandar a los Duffer por robarle las ideas de la popular serie de Netflix.

Kessler argumenta que su Montauk giraba en torno a la desaparición de un chico, una base militar donde se experimentaba con niños, y un monstruo de otra dimensión que tenía el aspecto de un juguete. ¿Un parecido más que razonable, no? Pues también hay que recordar que en 2015, cuando Netflix compró el proyecto a los Duffer y todavía estaba en fase de preproducción, en un principio había tenido el título de The Montauk Project.

Kessler les demanda por incumplimiento de contrato implícito por robarles las ideas que les contó durante una conversación en 2015

El portal Deadline, que informa de la demanda, es el primero en recordar este título provisional de Stranger things, que cambiaron al decidir ambientar finalmente la trama en Hawkins, un ficticio pueblo de Indiana. Por aquel entonces, antes tan siquiera de rodarse, los únicos datos que se conocían era que Winona Ryder estaba interesada en protagonizar la serie y la premisa:

“Descrita como una carta de amor a los clásicos de los ochenta que cautivaron una generación, la serie se ambienta en Montauk en 1980, Long Island, donde un joven chico desaparece de repente. Mientras los amigos, la familia y la policía local buscan respuestas, se encuentran envueltos en un extraordinario misterio que implica experimentos gubernamentales secretos, fuerzas sobrenaturales aterradoras y una joven chica muy rara”.

Ross y Matt Duffer, los creadores, en el rodaje. Ross y Matt Duffer, los creadores, en el rodaje. (Jackson Lee Davis/Netflix / Netflix)

¿Cómo puede ser que los Duffer tuvieran la valentía de copiar una idea y encima vender el proyecto con un nombre similar, de Montauk a The Montauk Project? Pues porque tanto Kessler como el de los Duffer se inspiraron en la reputación de Montauk, que desde principio de los ochenta tenía la reputación de haber cobijado experimentos secretos del gobierno.

En 1992 incluso se publicó un libro titulado The Montauk Project: Experiments in Time acerca de los supuestos experimentos gubernamentales, escrito por Preston Nichols, que contemplaba la idea que el gobierno estadounidense había “hecho un agujero en el espacio-tiempo” con sus proyectos relacionados con viajar en el tiempo, la teletransportación, control mental y contactos con vida extraterrestre.

Tanto el corto como la serie se inspiran en la reputación de Montauk, un pueblo donde se rumorea que el gobierno había realizado experimentos secretos

Pero, en opinión de Kessler, Stranger things está claramente basada en las ideas que él mismo les contó a los Duffer en su conversación en 2014. Unas ideas que les permitieron tener un “éxito masivo” en Netflix y con las que hicieron “enormes sumas de dinero” produciendo la serie. Es por esto que Kessler les demanda por incumplimiento de contrato implícito y quiere una compensación económica de los Duffer.

Kessler busca una compensación económica

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