Dos de los tres padres de la Constitución que han comparecido este miércoles en la comisión de modernización del estado autonómico en el Congreso han recurrido a peculiares comparaciones para explicar el conflicto catalán. Probablemente la más controvertida haya sido la empleada por Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, en la que ha sacado a colación un hipotético caso de violencia machista para explicar la actitud mantenida por los políticos independentistas al usar la vía unilateral. Por su parte, Roca se ha referido a la relación Catalunya-España como si de una relación matrimonial se tratara.

En concreto, Herrero de Miñón ha subrayado que cualquier reforma de la Constitución debe ser abordada por vías legales y que además no debe servir para “premiar” a aquellos que han tratado de usar la vía unilateral. “No se puede premiar la delincuencia. No hablamos de opiniones distintas, hablamos de delincuentes y de no delincuentes”.

“Cuando comparece un asesino por violencia machista dice: ‘Mi mujer era insoportable’. Pero el juez le dice: ‘Estoy dispuesto a aceptarlo, pero usted es un criminal’”

M. Herrero de Miñón

En ese preciso instante, ha planteado un caso de violencia machista y, en concreto, la situación de una comparecencia de un asesino ante un juez: “Cuando comparece un asesino por violencia machista dice: – Mi mujer era insoportable. Pero el juez le dice: – Estoy dispuesto a aceptarlo, pero usted es un criminal”. Un ejemplo que le ha servido para concluir de nuevo que “no se puede premiar la delincuencia criminal porque la otra parte haya cometido errores”.

Distinto ha sido el caso de Roca. Si Herrero de Miñón equiparaba la actitud de los políticos independentistas con la de un maltratador, el abogado catalán utilizaba una metáfora en la que Catalunya representa una mujer que quiere separarse de su marido.

Así lo ha dicho Roca: “Una mujer dice a su marido que se quiere divorciar y éste le responde que se quedará sin coche, sin pensión, sin segunda residencia, incluso sin custodia de los niños… Ante las amenazas y desprecios del marido, la mujer rompe a llorar desconsoladamente. -¿Por qué lloras, mujer?, le pregunta el marido. – Porque creí que me dirías que aún me querías”. Con esta metáfora, Roca trataba de explicar lo que él entiende como los “gestos” que el Estado debería hacer para tratar de convencer a Catalunya de mantenerse dentro de España.

Una mujer dice a su marido que se quiere divorciar y éste le responde que se quedará sin segunda residencia, sin custodia de los niños… Ella rompe a llorar. ‘¿Por qué lloras?’ ‘Porque creí que me dirías que aún me querías’”

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