La Comisión Europea propuso el miércoles crear un fondo de dinero de la eurozona para ayudar a los países a combatir crisis económicas, apoyar la inversión y dar incentivos a las reformas estructurales efectuadas para integrarse a la moneda única. 

La Comisión también propuso crear el puesto de un ministro europeo de Economía y Finanzas para transformar el fondo de rescate controlado por los gobiernos de la UE en una institución de la UE supervisada por el Parlamento Europeo.

El paquete de la Comisión, el cual será discutido por todos los líderes de la UE (excepto Reino Unido) el 15 de diciembre, es un intento de unificar a la UE alrededor de la moneda única ante el creciente sentimiento antieuropeo en toda Europa y ante la perspectiva de salida del bloque por parte de Reino Unido en 2019.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, al inicio de la reunión semanal de la Comisión Europea en Bruselas (Bélgica). EFE/ Olivier Hoslet

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. EFE/ Olivier Hoslet

“Las medidas apoyarán a los países miembros para hacer sus economías más resilientes y estables, y para fortalecer nuestra capacidad de abordar una crisis”, dijo en una rueda de prensa el vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis.

“Para prosperar, la zona euro debe ser abierta e inclusiva. Queremos apoyar por todos los medios los esfuerzos de los países de la UE que quieran emprender el viaje de unirse al euro, para asegurarnos de que pueden estar listos para florecer y prosperar dentro de nuestra unión monetaria”, añadió Dombrovskis.

A continuación, las principales propuestas de Bruselas para la Eurozona:

Fondo Monetario Europeo

El fondo de rescate de la zona euro, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) debería transformarse en un Fondo Monetario Europeo (FME) con más responsabilidades.

Además de proporcionar préstamos a los estados miembros con problemas financieros, el FME actuaría como respaldo del fondo de resolución bancaria de la zona euro, el Fondo Único de Resolución.

Para que sea más ágil, el FME podría tomar decisiones en una emergencia por mayoría, en lugar de por unanimidad, como se hace ahora.

También podría desarrollar nuevos instrumentos financieros que podrían utilizarse para dar más apoyo a los países afectados por crisis financieras.

Ministro europeo de Finanzas

Un ministro europeo de Economía y Finanzas podría empezar a trabajar a partir de noviembre de 2019, cuando tome posesión del cargo una nueva Comisión.

El ministro sería al mismo tiempo vicepresidente de la Comisión, presidente del Eurogrupo de ministros de Finanzas de la zona euro y supervisaría el trabajo del nuevo Fondo Monetario Europeo.

El ministro promovería y apoyaría la coordinación y la implementación de reformas en los países de la UE y “también sería responsable de identificar una política fiscal apropiada para la zona del euro en su conjunto”.

Herramienta de estabilización

Este nuevo instrumento ayudaría a los países afectados por una crisis a mantener el mismo nivel de inversión que en los buenos tiempos gracias al apoyo financiero de la UE. Esto podría acelerar la recuperación de países con problemas.

Un estado podría recibir asistencia “automática” con una combinación de préstamos y donaciones del presupuesto de la UE y el FME.

La ayuda financiera “estaría estrictamente condicionada a criterios claros y políticas sólidas y continuas, en particular las que conduzcan a una mayor convergencia dentro de la zona euro”.

Dinero por reformas

Se alentará a los países de la UE a llevar a cabo reformas estructurales con fondos del presupuesto de la UE que podrían estar disponibles desde el año próximo.

Se proporcionará apoyo técnico y financiero a los países de la UE que no sean miembros de la zona euro de 19 estados y que quieran unirse al área de la moneda común.

Cambios en las normas fiscales

El tratado intergubernamental del Pacto Fiscal que ha introducido reglas presupuestarias más estrictas para todos los países de la UE, excepto Croacia, la República Checa y Reino Unido que no lo firmaron, debería incorporarse a la legislación de la UE.

El proceso pretende aumentar la legitimidad democrática de las reglas fiscales de la UE, pero se enfrenta a la oposición de países como Italia, que temen que las estrictas disposiciones del pacto se conviertan en permanentes. También es criticado en Alemania, donde muchos temen que pueda llevar a suavizar las actuales reglas fiscales.

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