Cogerse toda la semana pasada de vacaciones sólo ha servido a Cristina Cifuentes para apartar momentáneamente sus problemas por la supuesta falsificación de su Máster de Derecho Autonómico en el curso 2011/2012 en la Universidad Rey Juan Carlos, pero no para resolverlos.

Por eso, al contrario que para el resto de los españoles que lo hicieron hace siete días, comienza para la presidenta regional de Madrid su verdadera ‘semana de pasión’, cuya prueba de fuego llega este miércoles con su comparecencia a partir de las 16:30 horas en un pleno extraordinario de la Asamblea. Un acto que el PP trató, en vano, de impedir hace siete días y del que no podrá escapar. Ni siquiera delegando en alguno de sus consejeros, dado que se trata de una cuestión que solo la atañe a ella, y no a ninguno de sus consejeros.

La presidenta de la Comunidad de Madrid comparecerá este miércoles en un extraordinario de la Asamblea

Así se ha llegado a esta cita para la que, en el seno del PP, hay visiones encontradas. Por un lado, los hay que dudan tanto de la conveniencia de la estrategia del silencio tomada por Cristina Cifuentes, como de su éxito. A falta de un año para las elecciones, Ciudadanos, socio de investidura del PP en la Comunidad de Madrid, podría dejarla caer en virtud del tercero de los 76 puntos del pacto firmado en 2015: “separación de cualquier cargo público que haya falsificado o engañado en relación con su currículum o su cualificación profesional o académica”.

Aunque también los hay más positivos que creen precisamente lo contrario. Que el silencio ha servido para rebajar la presión y restar importancia al asunto. Y que la cercanía con las próximas elecciones obligará a Ciudadanos a mirar hacia otro lado ya que la salida de Cifuentes sería otorgarle a la izquierda parlamentaria un extra difícilmente recuperable a un año vista de los comicios y más aún con un PP sin un relevo claro para Cifuentes.

Pero para que Ciudadanos decida en un sentido u otro, Cifuentes tendrá antes que convencer de su versión de los hechos. Un discurso sobre el que planean muchas más dudas que certezas.

¿Cursó Cristina Cifuentes el máster?

Ella insiste en que sí. Sin embargo, no asistió a las clases. Ninguno de sus otros 20 compañeros la recuerda en las aulas en aquellas tardes de jueves y viernes, y sábados por la mañana. Se puede pensar que pasó desapercibida, pero ese detalle es difícil de aceptar teniendo en cuenta que, de aquella, Cifuentes ya era una cara conocida de la política en Madrid. No sólo era diputada de la Asamblea, sino que desde enero de 2012 ostentaba el cargo de delegada de Gobierno de Madrid.

¿Podía beneficiarse de algún tipo de privilegio exclusivo para cargos públicos?

No, el Ministerio de Educación obligaba a que el máster de Cifuentes fuera presencial: había que ir a clase.

¿Aprobó las asignaturas en tiempo y forma?

Cifuentes se matriculó en el curso 2011-2012. Ese año aprobó todas las asignaturas excepto “La financiación de las comunidades autónomas”, de tres créditos, a la que no se presentó, y el “Trabajo de Fin de Máster”, que suponía 24 créditos. No obstante, y siempre según eldiario.es, en 2014 una funcionaria de otro campus entró en el sistema de notas y cambió los dos ‘no presentado’ por sendos ‘notable’, con una nota de 7,5, sin que conste que se hubiera presentado a algún examen o que hubiese defendido el TFM. Este cambio tuvo lugar siendo rector el historiador Fernando Suárez, que no se presentó a la reelección acosado por un escándalo de plagios.

¿Quién es la funcionaria que cambió las notas del máster?

Amalia Calonge, ese es el nombre de la funcionaria que entró en el sistema informático para modificar las notas de Cifuentes. Preguntada por ella, la primera versión dada por la presidenta regional fue la de que no se conocían de nada. Después se ha sabido que Colange y Cifuentes sí se conocían, y desde hace décadas, manteniendo una relación estrecha. Hasta el punto de que esa funcionaria fue quien acompañó a la popular a recoger el título.

¿Quién pidió que se cambiaran las notas?

Entre los pocos documentos que Cristina Cifuentes ha aportado figura un email del profesor Pablo Chico dirigido a Amalia Calonge, con fecha del 23 de noviembre de 2014, en el que Chico da la supuesta orden de cambiar la nota. Sin embargo, fuentes de la URJC aseguran a La Vanguardia que se trata de un procedimiento poco ortodoxo que no se ajusta a los cauces formales que se deberían haber llevado a cabo.

La primera respuesta que recibió eldiario.es por parte del gabinete de Cristina Cifuentes cuando preguntamos por Amalia Calonge –la funcionaria que había cambiado sus notas– es que la presidenta de Madrid no sabía quién era. “He hablado con la jefa y me dice que no tiene ni idea de quién es”, nos aseguraron el martes por la tarde desde su gabinete.

¿Presentó Cifuentes el Trabajo de Fin de Máster (TFM)?

A falta de comparecencia ante la prensa para resolver dudas, Cifuentes simplemente ha colgado un vídeo en las redes sociales donde asegura mostrar un acta de presentación del trabajo fin de máster. Una documentación que, por cierto, no presentaba el sello oficial de la URJC. Sin embargo, casi dos semanas después de saltar el escándalo, aún no hay ni rastro de ese trabajo.

¿Dónde está el TFM?

”Yo no soy especialista, pero estos trabajos suelen estar publicados y son accesibles en las universidades. No sé si hay aquí algún tipo de secretismo especial, pero, en todo caso, supongo que el trabajo de fin de máster se verá”, ha comentado el portavoz de Ciudadanos José Manuel Villegas. El caso es que Cifuentes no ha facilitado aún una copia de su Trabajo de Fin de Máster (TFM), que según la documentación aportada por su gabinete versaba sobre ‘El sistema de reparto competencial en materia de seguridad ciudadana’. Y ya van 13 días.

¿Cuándo defendió Cifuentes su TFM?

A falta de conocer el contenido del trabajo y de mostrarse públicamente el registro de su presentación, hasta ahora inexistente, Cifuentes únicamente ha enviado el acta del día que defendió el trabajo: 2 de julio de 2012. Se da la circunstancia de que ese mismo día la selección española de fútbol festejaba en las calles de Madrid la Eurocopa. Un acto para el que la delegación del Gobierno dispuso un imponente dispositivo policial que, no obstante, Cifuentes no supervisó al estar según su versión, defendiendo el máster. Sin embargo, existe otro detalle que pone en duda esa versión. El 2 de julio de 2012 tanto el tutor como los miembros del departamento encargado del máster y de examinar a Cifuentes, estaban a 50 kilómetros de Madrid inaugurando los cursos de verano de la Universidad.

¿Cómo pudo presentar el TFM sin haber aprobado antes todas las asignaturas?

Echando mano del reglamento de la Universidad Rey Juan Carlos vigente en el ya famoso curso 2011/2012, para presentar el trabajo fin de máster “el alumno tendrá que haber superado el resto de las asignaturas del máster para lo que deberá entregar la justificación correspondiente”. Un detalle que, según la documentación presentada por Eldiario.es, no se cumplió ya que la calificación de dos de sus asignaturas era la de ‘no presentado’.

¿Por qué se volvió a matricular en dicho máster en el curso 2012-2013?

No tiene sentido pagar las cuotas, y que el servicio informático del centro las acepte, si en realidad el/la alumno/a ya ha aprobado el curso.

¿Por qué Cifuentes puso como dirección para el envío del título la Delegación del Gobierno antes de ser nombrada para ese cargo?

En uno de los pocos documentos enseñados hasta la fecha por Cifuentes, se observa como dirección de entrega del título la de la calle Miguel Ángel, 25, 28010, que es donde está la sede de la Delegación del Gobierno de Madrid. Lo raro es que, en el mismo documento, se comprueba que la fecha de expedición del mismo es diciembre de 2011. Una fecha en la que Cifuentes no era más que diputada de la Asamblea ya que Mariano Rajoy no nombró hasta el 16 de enero de 2012.

¿Quiénes formaban parte del tribunal que examinó a Cifuentes?

El director del trabajo es el catedrático Enrique Álvarez Conde, y las tres profesoras miembros del tribunal, discípulas de Álvarez Conde, eran todas del mismo campus. Un detalle que contradice el reglamento actual de TFM, así como el hecho de que no hubiera al menos una funcionaria presente, por lo que se puede determinar que se trató de un tribunal irregular.

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