Tcherno Amadou Bulama habla con tono pausado pero sus palabras arden. Miembro de la asociación por los derechos humanos nigerina Alternative Espaces Citoyens (AEC) y experto en migración, acude a la cita con La Vanguardia en Niamey (Níger) con un sombrero tradicional peul como símbolo de orgullo nómada: originario de una familia de pastores en el desierto —su nombre tradicional Dimdowo significa migrante– rechaza las fronteras trazadas durante la colonización y denuncia que las políticas de control migratorio de la Unión Europea en el Sahel tienen “consecuencias terribles para los derechos humanos”. Según el periodista nigerino, los esfuerzos de la UE en África para detener los flujos migratorios han provocado la aparición de nuevas rutas clandestinas más peligrosas: para evitar ser detenidos, los traficantes abandonan en el desierto a los migrantes. “El Sáhara —asegura— se está transformando en un enorme cementerio a cielo abierto”.

— Usted asegura que Europa ha llevado su frontera a Agadez, la ciudad de Níger donde confluyen las rutas migratorias hacia el norte. ¿Por qué?

La Unión Europa ha dado un giro total a su política migratoria. Antes se esforzaba en impedir que los migrantes entraran a su territorio, ahora intenta impedir que los migrantes salgan de sus hogar o puedan avanzar. Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cualquier persona tiene derecho a salir de su país; pero a los migrantes africanos luego se les impide llegar. Es como si a un pájaro le dejas levantar el vuelo pero no aterrizar. Lo condenas. La UE ha logrado traspasar su frontera a nuestro territorio. Ha conseguido que el gobierno de Níger, entre otros, acepte vigilar mejor sus fronteras para el beneficio europeo y que legisle para criminalizar la migración irregular. Hay incluso presencia de policías europeos en nuestro territorio. Se trata de una externalización de fronteras de la UE y tiene consecuencias terribles para los derechos humanos de los migrantes.

— Níger ha sido uno de los países que ha aplicado la ley 036/2015 contra la trata de seres humanos, impulsada por la Unión Europea. ¿Qué otras consecuencias ha tenido su aplicación?

La ley no sólo atenta contra el derecho a la libre circulación a nivel regional, el refuerzo de los controles policiales provoca que los traficantes que llevan a migrantes por el desierto hagan un rodeo para evitar ser detenidos. Y eso significa más muertos. Más allá de los fallecidos en el Mediterráneo, el Sahara se está convirtiendo en un enorme cementerio a cielo abierto. No hay cifras oficiales porque los cuerpos en la arena desaparecen enterrados en pocas horas y no hay rutas marcadas, pero hemos documentado cientos de casos. Hay más muertos en el desierto que en el mar. Las nuevas rutas son más difíciles y arriesgadas, con un mayor riesgo de que se estropee el vehículo o de ser asaltado por bandidos armados. Los chóferes a veces abandonan a los pasajeros en el camino por el miedo a ser detenidos. Y si no hay nadie que, por azar, pase por allí eres un candidato seguro a la muerte.

— En la cumbre euroafricana celebrada en 2015 en La Valeta (Malta) se estableció un fondo de emergencia como ayuda al desarrollo en los lugares de origen de la migración. ¿Es una solución?

La ley sobre el tránsito ilícito de migrantes ha provocado más muertes, más sufrimiento y ha arruinado la economía de ciudades como Agadez, pero además la ayuda al desarrollo no servirá porque sigue la agenda y las prioridades de la Unión Europea. Su objetivo no es el progreso local sino luchar contra la radicalización, instalando bases militares, y detener la migración. Nuestra prioridad debería ser que Níger tenga acceso a vender a un precio justo sus recursos naturales como el petróleo o uranio. Queremos acuerdos justos. Queremos decidir a quién se lo vendemos y a qué precio.

— Tras el descenso del turismo por la amenaza yihadista, Agadez ve ahora amenazado su otro pilar: la economía ligada al negocio migratorio.

La economía local está en una situación muy crítica. Conductores de vehículos, dueños de pisos para migrantes, patrones de restaurantes, vendedores ambulantes de comida o de crédito de teléfonos móviles… todos han perdido su modo de vida. Más del 80% de la población de Agadez vivía directa o indirectamente de la economía de la migración. Todo eso ha sido cortado de golpe. Para los vecinos, la ley 036 sólo ha tenido efectos negativos. Todos pensaban que iban a recibir ayudas del Fondo de la UE, pero la inmensa mayoría no ha recibido nada. Y eso generará problemas. ¿Gente que ganaba millones, le proponen 2500 euros para rehacer su vida? Es ridículo, no les interesa para nada. En Agadez o Dirkou u otras ciudades, los alcaldes han lanzado el grito de alarma. En esas regiones, el negocio de tránsito es clave y si impides la circulación matas la economía. Deben crearse proyectos de desarrollo durable que permitan a la gente vivir y ganar su sustento. Hay que invertir en las zonas pobres y que tengan un empleo que les lleve a decidir no querer implicarse en el negocio de la migración.

— Según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) la cifra de migrantes que regresan a Níger desde Libia ya supera a la de quienes van hacia el norte. ¿Es un éxito de las políticas de control?

La UE tiene interés en esas cifras. Todo lo que hace Europa y la OIM es para desanimar a quien quieren ir hacia Europa y promocionar los regresos voluntarios. Pero no podemos decir que sea un éxito. La propia OIM acepta que esas cifras deben ser tomadas con precaución, porque a causa del blindaje de las fronteras y rutas, la gente toma rodeos y eso provoca, además de muertos, que haya migrantes no contabilizados. Muchos ya utilizan otras rutas, desde Zinder (Níger) o Gao (Mali), a pesar del riesgo de seguridad. La UE y los gobernantes africanos están contentos con esas cifras, pero las organizaciones civiles que trabajan por los migrantes, en absoluto.

— Libia, por donde pasa la principal ruta de migrantes africanos hacia Europa, se ha convertido en un paraíso para las mafias, con casos de secuestros y venta de esclavos. ¿Qué debería hacer la comunidad internacional?

Libia no es un sitio para aventurarse. Es inestable, reina el caos y la confusión. No sabemos bien qué ocurre allí. Algunos que vuelven de Libia dicen que es un infierno y hay mercados de esclavos y secuestros, pero otros dicen que es falso. El racismo contra los negros existe en los países árabes, es algo que llevamos denunciando desde hace años. Pero del mismo modo que la UE, con la intervención de la OTAN, es responsable del caos en Libia porque hizo caer a Gadafi, sabemos que hay gente que ha visto en la guerra una oportunidad de ganar dinero. Sospechamos que Italia tiene acuerdos con milicias y bandas criminales libias para que hagan su ley y eviten que pasen tantos migrantes. En mi opinión, la UE se ha aprovechado de la situación para crear un tapón en Libia y que lleguen menos inmigrantes.

— Usted defiende que no existe realmente una lucha contra la inmigración sino una lucha contra los pobres.

Hoy, si tienes dinero, te presentas en la embajada de Francia u otra europea y obtienes un visado fácilmente. Te piden una seguridad financiera notable, una reserva de alojamiento, un buen seguro y cosas así. La gente que quiere ir a Europa en su mayoría no puede cumplir esas condiciones. El sistema actual bloquea a aquellos que no cumplen esos criterios.

— ¿Desde Europa tenemos una visión errónea de la migración africana?

Los medios hablan de una hemorragia de gente que deja su lugar pobre para ir a un lugar rico. Cuando hablamos de la migración irregular, se habla de pobreza y prostitución. Si bien hay algunos casos que son así, eso no son más que clichés y sensacionalismo. Detrás de una persona que parte hay una familia y el candidato a migrar tiene sueños, esperanzas y una ambición. Mirad Estados Unidos y su historia, es la primera potencia y es una nación construida con el esfuerzo de migrantes. En África, la fuerza de Costa de Marfil, una de las primeras economías, es la migración regional. La migración significa cosas extraordinarias. Los migrantes buscan oportunidades para mejorar, para avanzar. Cuando miras el comercio informal, los negocios vivos, muchos tienen detrás a migrantes.

— ¿Cómo debería afrontar Europa y África la cuestión migratoria?

El gobierno de Níger ahora abraza una estrategia contra la migración irregular para contentar a Europa y con la esperanza de recoger dinero. Pero si continuamos poniendo policía en las rutas, amenazando a quien migra, esto no se detendrá. Aunque el desierto sea duro, las rutas migratorias seguirán existiendo. Las políticas de la UE, dicen, son para proteger a los migrantes pero la consecuencia es que hay más riesgos y más muertos. No será por la fuerza ni con dinero que esto se resolverá. Sólo con diálogo real con todos los actores del fenómeno de la migración podemos conseguir cambiar poco a poco las cosas.

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