Las deportistas ganaron el 53% de las medallas españolas en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016, algunas inéditas hasta entonces en la historia del deporte español. Algunas de las mejores futbolistas españolas –Vero Boquete o Natalia Pablos– han encontrado el reconocimiento en ligas extranjeras y se convirtieron en referentes. Los logros de las deportistas contrastan con la realidad legal de nuestro país: una discriminación de hecho y de derecho que describe y denuncia la abogada María José López en su libro ‘Mujer, discriminación y deporte’ (Reus editorial). López, una de las expertas más destacadas en la regulación del deporte femenino y los derechos de las deportistas, critica que los gobiernos de uno y otro signo hayan permitido durante años esta situación.

Solemos decir que la igualdad legal está conseguida, pero no la real. Sin embargo, en su libro esta afirmación queda muy entredicho. ¿Podríamos decir que el deporte es precisamente uno de los espacios dónde sigue existiendo una desigualdad legal?

Sí. Voy a poner un ejemplo: en derecho laboral común sería una aberración jurídica que para dos trabajadores de una misma actividad, un periodista y una periodista, un conductor y una conductora, el convenio colectivo solo fuera para los hombres y no para las mujeres por el hecho de serlo. Esto se da en el deporte y es una aberración. El marco legal, soportado por la Ley del Deporte del año 90, no las está protegiendo en ese desarrollo que ellas han emprendido. ¿Por qué las chicas que nos representan en competiciones cuando van con la selección absoluta tienen dietas menores que los chicos? No es de recibo, representan igual al país. 

Es decir, ¿la Ley del Deporte discrimina por razón de sexo?

Más que discriminar, es que ni siquiera contempla que las mujeres puedan tener cierto desarrollo profesional. Eso se puede subsanar pero no se ha hecho. Hay una discriminación de derecho, como sucede con los convenios colectivos que he contado, y se permite. Si yo tengo que encarar el contrato de una jugadora de fútbol, baloncesto, balonmano o fútbol sala, la jugadora no tiene el mismo convenio colectivo que sus colegas hombres. El convenio regula desde el salario y las vacaciones a los derechos de imagen o la maternidad, elementos clave que están jugando en contra de la propia deportista. Hay que cambiar el sistema legal que está soportando esto.

¿Qué dice o qué no dice esa ley?

La Ley del Deporte es la que define el marco. No existen ligas profesionales femeninas, patronales, sindicatos… no están reconocidos. Para que sean ligas profesionales los clubes que estén en la máxima categoría tienen que ser sociedades anónimas deportivas; si le pedimos al mundo del deporte femenino que se convierta en S.A, muchos equipos desaparecerán. Si hacemos una reforma hay que hacerla adaptada a la realidad del deporte femenino, si no es una trampa. Sucede igual con las cláusulas antiembarazo: una deportista puede denunciarlo pero mientras la expulsas del deporte, se tiene que ir a los tribunales, eso tarda un tiempo y mientras sale de la competición mientras. Lo que queremos es que la norma las proteja.

Son problemas estructurales, las normas del deporte no han interiorizado la presencia de las mujeres profesionales. Si se quedan embarazadas habrá que habilitar un periodo para que se haga licencias, sustituciones, bajas… eso no se ha solventado y si no se hace no se está cumpliendo con la Ley de Igualdad.

¿Con la norma actual las ligas femeninas son profesionales?

No, tendríamos que hacer un cambio para que las exigencias que se les requiere al fútbol y baloncesto masculino no rompan con las estructuras aún incipientes del deporte femenino. Los requisitos están pensadas para el deporte masculino. Los clubes de las máximas categorías tienen que constituirse en patronal y en el caso de los femeninos no se han hecho porque tienen poca capacidad económica. Las chicas sí están haciendo los deberes porque se están agrupando en asociaciones. Los clubes están en las federaciones, que no les quieren tocar las narices porque son sus socios.  Hace falta una nueva Ley de Deporte Profesional, con especial incidencia de la maternidad y el embarazo. De ahí deviene todo, incapacidad temporal, seguridad social… están desprotegidas. 

¿De qué manera afecta ahora a las deportistas que el embarazo y la maternidad no se contemplen de ninguna manera?

Para participar en una competición federada se necesita una licencia. Si empieza una competición y alguna deportista se queda embarazada, un club necesita sustituirla, necesita una nueva apertura del calendario para obtener otra licencia para esa sustituta y eso no está contemplado. Luego decimos que por qué no hay más mujeres liderando el deporte femenino, cómo no va a ser así si todo son handicap.

Las cláusulas antiembarazo en los contratos, en teoría penadas, y que estipulan que las deportistas no pueden quedarse embarazadas, ¿siguen existiendo a día de hoy?

Sí claro, las deportistas siguen firmando esas claúsulas y hay una cosa que hay que decir: aunque lo firme el club nunca la va a poder argumentar en un procedimiento judicial. Son nulas de pleno derecho, van contra el Estatuto de los Trabajadores y contra toda la normativa internacional. Pero sí, se siguen dando en las deportistas que tienen contrato. En las que no tienen contrato, la relación directamente se rescinde en caso de embarazo. El otro día me avisaron porque una jugadora de baloncesto había quedado embarazada y había llegado a un acuerdo con su club para rescindir el contrato. Le dije, ¿hubieran rescindido el contrato si no se hubiera quedado embarazada? La respuesta es no, así que es discriminación.

¿Tienen las deportistas contratos profesionales?

Tenemos tres millones de licencias en deporte federado en España y solo 700.000 son femeninas. En general cuando creas una liga profesional o estandarizada se suelen registrar los contratos y es algo que sirva para saber si son realmente profesionales, si son contratos simulados… Solo el 1% de todas las jugadoras de las ligas de máxima categoría que juegan en España tienen contrato. En el caso del deporte femenino no se suele incluir la pretemporada, ese periodo no lo cotizas, si te lesionas no cuenta… es una precariedad absoluta. Una cosa es que no existan ligas profesionales y otra que no existan contratos profesionales, es decir, que a las deportistas sí se les puede hacer estos contratos a día de hoy. 

¿Y qué pasa con las demás?

A las demás les dan pequeñas cantidades o les consiguen un contrato de otra cosa, en una tienda. Si tienen una lesión jugando eso no se reconoce. Muchos equipos de máxima categoría traen a jugadoras de fuera. Para eso necesitan un permiso de residencia y necesitan por tanto un contrato de trabajo. Te encuentras entonces equipos con deportistas que sí tienen contrato, porque así se lo exigen para su residencia, y otras que no.

En el deporte femenino han entrado grandes patrocinadores, como Iberdrola… 

Hay un patrocinador fuerte que invierte, Iberdorla, y que se desgrava casi todo lo que pone pero ese dinero no está revirtiendo en una mejora de las condiciones de trabajo de esas deportistas. Hay mucha gente beneficiándose en nombre del deporte femenino pero no comprometida realmente con ese deporte y con el cambio que demandan las deportistas.

Este año han entrado cinco partidos de fútbol femenino en la quiniela, ¿es eso un avance?

La propuesta que algunas hicimos fue que hubiera un cambio en el real decreto que regula las quinielas para que un porcentaje recibiera directamente a clubes y jugadoras o a un fondo en el Consejo Superior de Deportes con ese din. Lo único que han hecho ha sido utilizar el nombre de esos equipos y que cuando sea 8 de marzo poner más equipos. Está bien visibilizar, pero tenemos también un problema de discriminación de derecho, necesitamos algo más que un lavado de cara.

Hay de vez en cuando casos de competiciones, incluso entre niños y adolescentes, en los que los premios son diferentes para hombres y para mujeres, ¿hay alguna justificación para eso?

No, eso es discriminatorio. Además la mayoría de esos certámenes o carreras tienen financiación pública y eso la Ley de Igualdad lo considera discriminatorio. Eso tendría que estar retirado y ahí tenemos que exigir a las administraciones públicas que cumplan, que no miren para otro lado.

¿Por qué apenas vemos fútbol o baloncesto femenino en las televisiones?

Tenemos una televisión pública que pagamos con nuestros impuestos y hay una iniciativa que se aprobó hace un par de legislatura por todos los grupos para que hubiera presencia igualitaria de deportes masculino y femenino y no se cumple. No hay justificación. En otros países se ha creado mucha afición.

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