El ministro de Justicia, Rafael Catalá, se ha vuelto a referir a la polémica sobre el máster de Cristina Cifuentes. Lejos de mostrar de nuevo su apoyo sin reservas a la presidenta madrileña, el dirigente ha dicho ahora que espera que “tome las decisiones que correspondan a la vista de la verdad final”. De esta forma, ha expresado su deseo de que el asunto “se cierre cuanto antes y se sepa definitivamente lo que ha pasado”. En una clara maniobra de desmarque hacia la dirigente madrileña, el responsable de Justicia se ha erigido en portavoz del sector afín a Soraya Sáenz de Santamaría que apuesta por dejar caer a Cifuentes, en contra del sector afín a María Dolores de Cospedal, con el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido al frente, que ha insistido en defender a la dirigente madrileña.

Catalá ha pasado a destacar las falsedades acreditadas en el caso Cifuentes cuando hace sólo unos días le parecieron convincentes las explicaciones que la presidenta de Madrid dio en un principio. El pasado miércoles 5 de abril, el titular de Justicia valoraba que Cifuentes había presentado “documentos y certificaciones que acreditan que se ha presentado a sus exámenes, y realizado sus trabajos”, justo después de la comparecencia ante la Asamblea de Madrid. Entonces, Catalá apelaba a su “presunción de inocencia” y consideraba el caso como una “auténtica caza” en la que “intentan encontrar una culpabilidad”, mientras que “ella ha hecho un ejercicio de transparencia y ha dado buena prueba” de su inocencia. De hecho, Catalá consideraba que “este asunto tiene más de anecdótico que de materialidad” y que “no se le puede pedir más” a Cifuentes.

Catalá, afin a Sáenz de Santamaría, espera que Cifuentes “tome las decisiones que correspondan a la vista de la verdad final”

Pero las cosas han cambiado rotundamente. Este viernes, Catalá ha recordado que “empezamos con una declaración de ella que decía que yo tengo mis títulos, mis certificados y mis papeles, lo cual parecía muy razonable”, pero “luego hemos ido conociendo que en esos papeles parece que alguna firma no es auténtica y que no aparece el trabajo y que hay una inspección que ha hecho la Conferencia de Rectores que también levanta unas incertidumbres”.

En Moncloa no ha sentado nada bien que Cifuentes haya lanzado un órdago a Rajoy señalando que sólo dimitirá si se lo pide el presidente personalmente. No es de estrañar por tanto que ahora, Catalá crea “que hay una serie de elementos que añaden incertidumbre, que ojalá se despejen cuanto antes”. El ministro ha lamentado que aunque esta polémica no es un “asunto trascendental”, sí “afecta a la credibilidad”. En todo caso, el ministro ha querido destacar que Cifuentes no es la única que debería tomar cartas en el asunto, puesto que “estos días estamos asistiendo a la revelación de muchas titulaciones inexistentes de todos los partidos políticos”.

Cospedal, amiga personal de Cifuentes, defendió desde el principio a la presidenta madrileña, y aún ahora sus afines en el Gobierno, como el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, mantienen esta postura

En el trasfondo, la crisis madrileña ha vuelto a hacer emerger las dos almas que imperan en el Ejecutivo de Rajoy y que el presidente trata de conjugar, la ‘sorayista’ (próxima a la vicepresidenta), y la ‘cospedalista’ (afín a la ministra de Defensa y secretaria general del PP). Hasta la fecha, Sáenz de Santamaría se ha pronunciado con mucha mesura, si bien sus afines en el Ejecutivo, como Catalá, sí lo han hecho con contundencia, teniendo que evidenciar la distancia entre la defensa inicial a Cifuentes y la postura actual. Por su parte, Cospedal, amiga personal de Cifuentes, defendió desde el principio a la presidenta madrileña, y aún ahora sus afines en el Gobierno, como el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, mantienen esta postura.

“La presidenta Cifuentes ha dado explicaciones y ha mostrado su disposición a seguir haciéndolo. Por lo tanto, habrá que estar a la espera”, se limitaba a comentar Santamaría en la convención nacional del PP del pasado domingo, una versión que contrastaba con la que lanzó en el cónclave Cospedal, cuando llamó al “cierre de filas” en torno a Cifuentes, y alertó de los ataques con “malas artes” de la oposición, porque “somos el adversario a abatir por todos” y “van a tratar de desacreditarnos, de hacernos juego sucio para que lleguemos a las urnas tocados, cansados, desmoralizados”.

En Moncloa (Rajoy) parece que también ha habido un giro, al pasar en apenas una semana a hablar de polémica estéril a evitar nombrar a Cifuentes y referirse a la polémica como “ese tema”

La postura de Cospedal era también defendida por Zoido el pasado martes, cuando apelaba al respeto a la presunción de inocencia y aseguraba que las explicaciones de Cifuentes le parecían suficientes: “Espero que esto se aclare pronto por el bien de la Universidad y del sistema democrático pero la presunción de inocencia no nos la podemos cargar y la explicaciones de Cristina Cifuentes me parecen suficientes”, recalcaba. Al tiempo, el ministro de Interior advertía a Ciudadanos que “no debe pensar en una oportunidad de cambio político con un rédito a corto plazo sino en ver qué pruebas hay para aclarar los hechos”. Tras apelar a la “sensatez”, lanzaba una reflexión: “Si después no hay nada hemos eliminado una carrera política con un perjuicio irreparable por afirmaciones que después no se acreditan”.

En Moncloa parece que también ha habido un giro, al pasar Rajoy en apenas una semana a hablar de polémica estéril a evitar nombrar a Cifuentes y referirse a la polémica como “ese tema”. El pasado 3 de abril, el presidente del Gobierno defendió a Cifuentes en unas declaraciones hechas en visita oficial a Argelia. Ya habían pasado 12 días desde que eldiario.es publicó las primeras informaciones sobre el máster y aún así, Rajoy tildó la polémica de “bastante estéril”: “Este es un tema que no tiene nada que ver con la política”, señalaba Méndez de Vigo, “Cifuentes ha dado sus explicaciones, ha aportado unos documentos, supongo que mañana reiterará las mismas explicaciones ante el Parlamento regional de Madrid y creo que esa es una buena oportunidad para terminar con esta polémica que en mi opinión es bastante estéril”.

El pasado viernes, el Gobierno y ministro de un ramo directamente implicado en la polémica (Educación), Íñigo Méndez de Vigo, evitaba ya dar un respaldo expreso a Cifuentes

Pero el viernes siguiente, el 6 de abril, el portavoz del Gobierno y ministro de un ramo directamente implicado en la polémica (Educación), Íñigo Méndez de Vigo, evitaba ya dar un respaldo expreso a Cifuentes, aunque se remitía al resultado de “las investigaciones abiertas” al tiempo que situaba el asunto fuera de la política: “Este es un tema que no tiene nada que ver con la política. Es un tema que está residenciado en el ámbito universitario, ha habido explicaciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid allí donde tenía que darlas, en la Asamblea de Madrid” y “hay una serie de investigaciones abiertas”, por lo que “habrá que esperar a ver lo que dicen esas investigaciones”.

El pasado martes, 10 de abril, dos días después de la convención nacional del PP, Rajoy evitaba ya el apoyo público a Cifuentes desde Argentina, y la prueba de ello es que ni siquiera nombró a la presidenta madrileña o la palabra ‘máster’. En sus respuestas a la prensa alegaba con algún circunloquio del tipo “Esto es un tema de los partidos”, “ese tema tiene su lugar, donde está residenciado y espero que allí se resuelva a la mayor celeridad posible y con el mayor sentido común posible, que falta hace”, o “el otro asunto… ya he respondido”.

Las cosas en Moncloa se han movido hasta el punto de tener que aclarar que la decisión última es de Rajoy, que no había prevista ninguna reunión de Cifuentes y el presidente, y que la gestión de la solución a este asunto corresponde al partido, en manos de Cospedal, aunque las fuentes de Moncloa apuntaban directamente al coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo.

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