Carles Puigdemont le dejó bien claro a sus diputados, reunidos este viernes en Bruselas, que no hay ‘plan B’ a su investidura. Envuelto en la ‘legitimidad’ que le otorgaron las urnas, el jefe de filas de JxCat asegura que el independentismo le designará de nuevo presidente de la Generalitat. Una apuesta que choca frontalmente tanto con buena parte del bloque secesionista, con el Tribunal Supremo y los letrados del Parlament.

En el ‘sanedrín’ de Flandes nadie habla de un escenario alternativo. Nadie se pronuncia sobre la imposibilidad de la designación de Puigdemont. Todos acatan sin rechistar el delirio del ex presidente fugado. “Será investido el día 29, 30 o 31 de enero”, afirman con contundencia. No todo el mundo lo tiene tan claro. Entre otras cosas, porque el Gobierno central ya ha advertido que, en el momento de que la Mesa proponga su candidatura, sin haber regresado a España, presentará un recurso ante el Constitucional que paralizaría la operación. Vuelta al choque de trenes, que nadie quiere. Vuelta quizás incluso a las urnas, que todos rechazan.

Los apóstatas de la DUI

Oriol Junqueras, Jordi Sánchez y Joaquim Forn, presos en Estremera, podrán delegar su voto, tal y como ha decidido el magistrado Llarena. Los ‘cinco de Bruselas’ no podrán hacerlo. Menos aún, presentarse como candidatos a la investidura. De ahí que, con hermético sigilo, se habla ya de dar con una figura de repuesto que asuma ese papel. Un ‘president’ de repuesto, una figura simbólica que asuma el trámite sin titubeos y que ejerza su función a las órdenes del líder fugado. 

Elsa Artadi suena en las conversaciones de JxCat, la lista con la que Puigdemont concurrió al 21D. Es su mano derecha, su persona de confianza, fue su jefa de campaña en las autonómicas y conoce a la perfección el entramado de la Administración catalana, después de dos años de ejercer las funciones de coordinadora en la Generalitat. Tiene un problema: la vieja guardia de Convergencia no la quiere. Le ha bautizado como ‘la pubilla’, es decir, la heredera. Artadi, eficaz y buena oradora como demostró en sus mítines electorales, se borró del PDECat antes de arrancar la campaña. Descree del pujolismo, abomina del ‘tres por ciento’ y no confía en las huestes del dimitido Artur Mas. 

En el PDECat, en horas bajas, casi crepusculares, no se oculta su rechazo frontal a esta candidata. preferirían alguien más identificado con los colores del partido, quizás Josep Rull o Jordi Turull, hombres de Puigdemont pero que no han renegado de las siglas del partido. Artadi tampoco despierta entusiasmos en las filas de ERC. La consideran una advenediza y no tienen claro cuales son sus últimas intenciones. 

Todo está pendiente de la constitución de la Cámara y, por ende, de la Mesa, este miércoles. Se da por hecho que Ernest Maragall, de ERC, asumirá el papel de presidente, en sustitución de Carme Forcadell, que se ha retirado de la primera línea para afrontar sus cuentas pendientes con la Justicia. En ERC no están por la labor de repetir los episodios de septiembre, cuando la Mesa se saltó la Constitución, el Estatut, los derechos de la minoría parlamentaria, los escritos de los letrados de la Cámara… “No podemos repetir esa historia”, señalan los republicanos. Puigdemont no comparte ese criterio. “El 21D el independentismo logró más votos que nunca”, es su respuesta.

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