La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha comparecido este lunes en la  Comisión Conjunta de las Comisiones General de las Comunidades Autónomas y Constitucional para defender la aplicación del artículo 155 de la Constitución que ha supuesto la intervención de la autonomía catalana por el Gobierno central para ” proteger los derechos de los catalanes del engaño masivo de los independentistas” y por la “situación insostenible en Catalunya”.

“Gracias a la aplicación de la artículo 155 hemos descubierto que lo que estaba suspendido en Catalunya era la Administración de la Generalitat”, ha señalado la vicepresidenta que ha acusado al Govern cesado de “ineficacia de la gestión” por estar centrados en el proyecto independentista.

“Con el propósito de construir un Estado estaban dispuestos a derribar a toda una sociedad. La verdadera hoja de ruta del independentismo ha sido romper la convivencia, dividir a los ciudadanos y debilitar a la sociedad con el objetivo de asumir un poder sin límites y sin control. Llevaron ese fanatismo cuasi religioso hasta tal punto que hicieron creer a algunos catalanes que vivían en una República independiente cuando sus gobernantes mismos sabían que era imposible e inviable”, ha subrayado.

El Govern del los destituidos Carles Puigdemont y Oriol Junqueras habían reducido en el último años  los acuerdos gubernamentales “en un 26% en Educación, en un 28%, en Sanidad, y en un 30%, en asuntos sociales, tras haber rebajado en 1.000 millones el gasto sanitario y en 5.500 millones el presupuesto en gasto social”, según la vicepresidenta

La número dos del Gobierno de Mariano Rajoy ha insistido en las cuestiones aprobadas por la Administración catalana regida por los independentistas “en materia de Justicia cayeron un 46%” y ha revelado que en este departamento “los asuntos estaban paralizados durante semanas” con “26 contratos vencidos”, entre los que ha destacado el de seguridad de las sedes de la Administración de Justicia o el de los servicios de traducción. 

Sáenz de Santamaría ha hecho balance de la gestión del Ejecutivo tras un mes de tomar el mando de la Generalitat. La vicepresidenta ha apuntado que en “nueve consejos de ministros se han aprobado  más de 100 acuerdos en Áreas prioritarias”, entre los que ha destacado “el pago de 1.500 millones de euros a proveedores” además de la convocatoria de 2.000 plazas para maestros y profesores “tras siete años sin convocatoria de plazas”, una subvención “de 10 millones de euros para la inserción personas con discapacidad y trastornos mentales” y otra ayuda de 19 millones para asuntos sociales a través de la renta garantizada de la ciudadanía.

La liquidación de Diplocat, el servicio de embajadas de la Generalitat de Catalunya, ha sido uno de las accioens del Gobierno en el que más se ha centrado la vicepresidenta. “Era un consejo de la diplomacia de Cataluña financiado casi en exclusiva por la Generalitat con la finalidad de hacer campaña en el exterior por la secesión”. El cierre de este servicio y las embajadas le ha supuesto un ahorro de “más de 10 millones de euros mientras se cerraban plantas enteras de hospital o no se pagaban plazas de guarderías con ha sentenciado el Tribunal Constitucional”.

Tras defender “la profesionalidad y la lealtad de los funcionarios en Catalunya”, la vicepresidenta ha argumentado que “el artículo 155 ha servido para evitar el profundo debilitamiento que el independentismo estaba provocando y demostrar la fortaleza del Estado de Derecho”.

La vicepresidenta ha añadido que las elecciones autonómicas del 21D se realizarán con toda normalidad para lo que se han realizado simulacros y se reforzará la seguridad del proceso de recuento. 

“Descabezados” contra “fachas”

La vicepresidenta ha señalado que “es intolerable” que los que llaman “fachas, franquistas, descerebrados, ladrones y psicópatas” a los dirigentes del PP, PSOE y Ciudadanos ahora tengan “la piel tan fina para molestarse” cuando ha dicho en un  mitin que  “el Gobierno había descabezado” a ERC y PDeCAT.

Sáenz de Santamaría ha insistido en la misma línea de sus anteriores declaraciones tras apuntar que es una “licencia propia de un mitin” y ha repetido que los dirigentes de los partidos independentistas  “perdieron la cabeza con el procés”. 

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