El rey de los juegos de azar de Macao ha decidido que ya es hora de dejar de apostar y ha anunciado su retirada. A la edad de 96 años, Stanley Ho, el hombre que transformó la pequeña y adormecida colonia portuguesa del Sudeste Asiático en el mayor centro de casinos del planeta, cederá en junio su emporio SJM Holdings a su hija Daisy y él se convertirá en el presidente emérito del grupo.

Con esta decisión, anunciada a través de una breve nota de la empresa, el magnate, una de las mayores fortunas de Asia, se retira oficialmente de una escena pública de la cual había ya prácticamente desaparecido antes del 2011. Un año en que se vio obligado a reaparecer para poner orden en su numerosa familia de cuatro mujeres y 16 hijos que se peleaban por la herencia, estimada en más de 3.000 millones de dólares.

Luchó para que sus descendientes no tuvieran que padecer las penalidades que él pasó

Noveno hijo de una adinerada familia de Hong Kong, Stanley Ho, cuyo verdadero nombre es Ho Hung Sun, tuvo una infancia complicada. Cuando aún era pequeño, su padre se arruinó y los abandonó y luego dos de sus doce hermanos se suicidaron. Unos recuerdos que le persiguieron durante años y que hicieron que este hombre con pasaporte chino, portugués y británico se conjurara para que sus descendientes nunca tuvieran que padecer las penalidades que él pasó. No sólo de niño, ya que a los 20 años tuvo que huir a Macao cuando las tropas japonesas invadieron Hong Kong en 1941.

Las dificultades han sido, sin embargo, las grandes aliadas de este aventurero que realizó sus primeros negocios haciendo contrabando de artículos de lujo a través de la frontera china con Macao durante la II Guerra Mundial. Con estos trapicheos acumuló una pequeña fortuna que, una vez acabada la guerra, le permitió aprovechar el rápido crecimiento de Hong Kong para invertir en la construcción, amasar sus primeros millones y poner en marcha su imperio. En esa época conoció a su primera esposa, Clementina de Mello Leitao, hija de un empresario de Macao, con quien tuvo cuatro hijos.

Imagen de archivo de Stanley Ho Imagen de archivo de Stanley Ho (Victor Fraile / Reuters)

Pero el nacimiento de su emporio y su apelativo de rey del juego no le llegó hasta que logró el monopolio de los juegos de azar en Macao en 1962. Lo consiguió a cambio de prometer construir infraestructuras en la ciudad y promover el turismo. Mantuvo la exclusiva hasta el 2002. Fueron 40 años en los que no sólo se hizo con una gran fortuna, sino que también desarrolló su estilo de vida de playboy. Así, después de Clementina llegaron Lucina Laam, Ina Cham y finalmente Angela Leong. Cuatro mujeres que le han dado un total de 16 hijos. A todas ellas las ha llamado sus “esposas”, pero nadie sabe a ciencia cierta si realmente se casó con ellas o no.

En estas cuatro décadas, Stanley Ho lo controló todo en Macao. Los casinos, las casas de apuestas y las carreras de caballos estaban en sus manos. Todavía hoy, su Sociedad de Jogos de Macao (SJM Holdings) posee la mitad de los 36 casinos abiertos en la excolonia portuguesa y sus empresas aportan un tercio a la riqueza de la ciudad y crean la mitad del empleo.

Stanley Ho llegó a controlar la mitad de la economía de Macao

Los ingresos por el juego permitieron a este bailarín empedernido multiplicar su fortuna durante estos años. De los juegos de azar saltó al sector inmobiliario y de allí a las finanzas, las navieras y al transporte aéreo. Los macaenses explican que en el momento de su máximo esplendor, Stanley Ho llegó a controlar más de la mitad de la economía de Macao.

Fue una época en que su ambición también le llevó a cruzar fronteras. De China saltó a Europa y África, y sus inversiones llegaron hasta Timor-Leste e incluso logró abrir un casino en un hotel de Pyongyang.

En los últimos años los achaques de la edad han llevado a Ho a retirarse de los negocios y a ceder el protagonismo a sus hijas. El año pasado cedió la presidencia de Shun Tak Holdings a su hija Pansy, de 55 años, y en junio cederá la joya de la corona, la SJM Holdings, a Daisy, de 53 años. Es la última apuesta de Ho.

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