Los internautas y grandes plataformas como Google y Youtube aseguran que servirá como arma de censura

Los Veintiocho han cumplido este lunes el último paso para la ratificación de la reforma de los derechos de autor en la Unión Europea, cuyos cambios para adaptar la directiva del ‘copyright’ a la era digital han enfrentado a quienes pedían más garantías para los creadores y grandes plataformas como Google y Youtube e internautas que aseguran que servirá como arma de censura.

La polémica reforma ha salido adelante por mayoría cualificada, con el voto en contra de seis países que ven en el cambio “un paso atrás” en el Mercado Único -Italia, Países Bajos, Luxemburgo, Polonia, Finlandia y Suecia- y la abstención de Bélgica, Eslovenia y Estonia.

Tras el visto bueno de la Eurocámara en marzo y de los gobiernos este lunes, los países tendrán dos años para trasladar a sus legislaciones nacionales la norma, a contar a partir de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea.

La reforma prevé la obligación para las grandes plataformas como Google, Youtube o Facebook de vigilar y filtrar los contenidos que los internautas compartan en sus espacios, para detectar si se están publicando obras protegidas por derechos de autor sin el permiso de sus creadores.

Así, las páginas deberán hacer todo lo posible por encontrar al autor y pedirle su permiso o retirar el contenido, con el objetivo de asegurar que los creadores son justamente remunerados por sus obras. Las plataformas pasan de este modo a ser responsables del contenido que alojan.

Los contenidos satíricos como los populares ‘meme’ y los ‘GIF’ quedan exentos de esta exigencia, ya que seguirá protegiéndose la subida a la red de contenidos si es para citar, criticar, reseñar, caricaturizar, parodiar o imitar.

Pese a todo, los críticos con la reforma alertan de que este artículo permitirá ejercer la censura y dejará en manos de algoritmos el filtro para decidir qué es publicado y qué no.

La otra gran novedad es que los editores de prensa podrán reclamar compensaciones a los agregadores de noticias por usar sus contenidos, una suerte de ‘tasa Google’ similar a la que llevó a Google News a retirarse de España, aunque menos restrictiva.

Estas plataformas podrán seguir compartiendo en sus espacios fragmentos de artículos de prensa de terceros, pero estos textos deberán ser “muy breves”, para evitar abusos. Además, los editores tendrán automáticamente el derecho de negociar en nombre de sus periodistas con los agregadores por la publicación de sus productos.

Estas dos disposiciones son los artículos más polémicos de la reforma (13 y 11, respectivamente), durante cuya tramitación los eurodiputados han denunciado fuertes presiones por parte de lobbies interesados y campañas masivas de envío de mensajes e incluso amenazas. La complejidad de la reforma se ha reflejado también en las divisiones que hubo dentro de los diferentes grupos parlamentarios a la hora de votar.

Mercado único digital

Desde las instituciones sostienen que la nueva directiva refuerza a los titulares de derechos -músicos, intérpretes y guionistas- y a los editores de noticias para que puedan negociar acuerdos más ventajosos, pero insisten en que también afianza la libertad de expresión.

La reforma prevé requisitos menos estrictos para las ‘start up’ que para las grandes compañías y además no afecta a las contribuciones a enciclopedias en línea sin objeto comercial, como el caso de Wikipedia, ni a plataformas de software de código abierto, como GitHub.

“Europa tendrá ahora reglas claras que garantizarán una remuneración justa a los creadores, derechos más sólidos para los usuarios y responsabilidad por parte de las plataformas”, ha destacado en un comunicado el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para quien la reforma del ‘copyright’ era “la pieza del puzle que faltaba” para completar el Mercado Único Digital.

El presidente del Parlamento Europeo, el conservador italiano Antonio Tajani, a su vez, ha aplaudido la adopción de la reforma porque, a su juico, prueba que la UE “defiende nuestra cultura e industria creativa y protege doce millones de empleos”.


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