El Parlamento Europeo podría autorizar este martes la pesca eléctrica de arrastre, una polémica práctica prohibida en la Unión Europea desde 1998 -y en prácticamente todo el mundo- por sus repercusiones tanto para las poblaciones de peces como para los ecosistemas marinos.

La medida, que se votará dentro del nuevo reglamento para agrupar las técnicas de pesca en la UE, no supone un levantamiento general de la prohibición, pero sí una autorización parcial. Desde el año 2016, se permitió de forma excepcional y para fines experimentales, que un 5% de cada flota de arrastreros que operaba en el mar del Norte –principalmente holandeses y belgas– utilizara la pesca eléctrica. Ahora, la propuesta de Comisión Europea que votará el Europarlamento propone mantener la excepción para las mismas áreas, pero retirando el límite del 5%.

La iniciativa ha generado una ola de protestas de numerosas organizaciones sociales y ambientales pidiendo al Parlamento Europeo que no le dé luz verde, a las que se ha sumado la petición de un grupo de más de 120 chefs de alta cocina que cuestiona en un manifiesto la calidad gastronómica de los pescados capturados con impulsos eléctricos.

“La nueva reglamentación que se votará mañana pretende autorizar progresivamente la pesca eléctrica mediante la eliminación de restricciones. Se ignora así la postura de organizaciones conservacionistas y también la de agrupaciones de pescadores artesanales, que han comprobado el estado lamentable del hábitat que queda tras el uso de este arte de pesca supuestamente ‘innovador’”, ha señalado en un comunicado Ecologistas en Acción.

“Actualmente, muchos peces sobreviven a las redes de arrastre, porque a pesar de que estas arrasan los fondos, los animales consiguen ocultarse en el fango marino. A partir de ahora, la colocación en las redes de unos electrodos que transmitirán corrientes eléctricas, hará convulsionar a los organismos marinos, y los arrancará de su refugio”, señala por su parte el Partido Animalista Pacma.

El portavoz de Medio Ambiente y Pesca de la Comisión Europea, Enrico Brivio, ha defendido por su parte que la propuesta “reposa sobre las opiniones científicas” emitidas por expertos independientes entre 2012 y 2016.

“Las dos recomendaciones de los comités científicos han puesto en evidencia un cierto número de ventajas biológicas, económicas y ecológicas de la pesca eléctrica en relación a la pesca convencional de arrastre. Si está correctamente controlada, puede ofrecer un método de pesca alternativo más respetuoso con el medio ambiente, reduciendo los descartes, los daños al fondo marino y las emisiones de CO2″, afirmó Brivio.”

También la Asociación Europea de Armadores (Europêche) ha arremetido contra las campañas de los ecologistas, que tacha de “engañosas”. “Gracias a años de investigación e inversión, este método pesquero ha mejorado hasta el punto de que los descartes se han reducido en un 50% y el consumo de combustible en un 46%”, asegura la organización en un comunicado.

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