No hay duda de que la fotografía de Ronaldo Schemidt, ganador del premio World Press Photo, es de una fuerza tan tremenda que hace imposible no reparar en ella. La imágen, como ha señalado el jurado, es relativamente clásica según los parámetros del fotoperiodismo. Pero también es toda una lección de técnica fotográfica.

Estamos ante una foto que cumple con la famosa frase de Robert Capa: “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es porque no te has acercado lo suficiente”. En este caso el fotógrafo estaba tremendamente cerca del sujeto fotografiado, el manifestante José Víctor Salazar Balza.

La foto fue captada con un objetivo que delata que el fotógrafo estaba muy cerca del manifestante

Lo sabemos porque según los datos de la captura fotográfica proporcionados por los organizadores del premio la foto fue disparada con un objetivo gran angular de 24mm, una distancia focal pensada para captar un gran ángulo de visión. Por lo que el fotógrafo prácticamente estaba encima del manifestante.

A la vez el uso del gran ángular proporciona dinamismo a la foto, pues estos objetivos tienden a acentuar las líneas de perspectiva. Como sucede en esta foto. Dónde el manifestante y las llamas forman un triángulo que dirige la mirada hacia la derecha de la foto.

Detalle de la foto en la que se puede observar que una pistola dibujada en la pared lleva escrita la palabra paz. Detalle de la foto en la que se puede observar que una pistola dibujada en la pared lleva escrita la palabra paz. (Ronaldo Schemidt / AFP)

De hecho, el rostro enmascarado del manifestante se encuentra en uno de los puntos de la regla de los tercios. Eso sí, es posible que la imagen haya sido recortada en parte. Algo que permiten las normas de participación de estos premios.

Aunque en esta ocasión la organización no ha suministrado los datos de las cámaras con las que se hicieron las fotos premiadas, otros datos que sí han sido proporcionados son los relativos a la velocidad del disparo, la abertura del diagfragma y la sensibilidad ISO a la que se ajustó la imagen.

La imagen fue tomada a una gran velocidad, como delata que las llamas se vean ‘congeladas’

La velocidad es un asunto clave. Pues la foto fue captada ajustando el obturador a una velocidad muy rápida, 1/800. Por esa razón vemos las llamas ‘congeladas’. A pesar de que la foto parece estar hecha a plena luz del día por la iluminación que observamos, parece que esta elevada velocidad de disparo provocó una ligera subexposición.

Algo que pudo estar motivado porque el fotómetro de la cámara al leer la luz de la escena tendió a oscurecer ligeramente la imagen por la luminosidad de las llamas. La pista que nos proporciona que la foto fue disparada de día es que el fotógrafo ajustó la cámara con una sensibilidad de 400 ISO, que se usa normalmente a plena luz del día si queremos asegurarnos un disparo de alta velocidad, como es el caso, o bien al atardecer o al amanecer si disparamos a una velocidad más lenta.

El diafragma fue ajustado para que aparecieran con nitidez casi todos los elementos de la imagen

Finalmente observamos con nitidez toda la escena, pues a pesar de que la foto ha sido disparada con una cámara profesional, seguramente dotada de un sensor de fotograma completo, al ajustar el diafragma a f/7.1, el fotógrafo se aseguró de que no tenía que estar demasiado pendiente de enfocar con total exactitud, pues con esa abertura de diafragma se logra que la escena aparezca enfocada casi por completo al margen del área elegida para enfocar.

Merece la pena observar un detalle que a primera vista pasa inadvertido en la foto pero que es crucial. Se trata de la pistola que está pintada en una de las paredes. Otro aspecto a considerar es que probablemente esta foto haya sido captada disparando una ráfaga de fotos, algo que es casi imprescindible cuando se quiere captar una escena de acción como esta.

La foto ha sido compuesta formando un triangulo que apunta hacia la derecha

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