A José María Aznar le gusta escribir Christmas en Navidad, que firma de su puño y letra. Año tras año, por estas fechas, el expresidente del Gobierno envía su felicitación a familiares, amigos y a algunos compañeros de partido, entre ellos a Mariano Rajoy.

Este año no habrá sido menos. Pero, además, en esta ocasión el expresidente del Gobierno ha querido aderezar su despedida de 2017 al líder del PP con un durísimo artículo de análisis sobre las recientes elecciones en Catalunya, que lleva el sello de Faes, su Fundación. 

En él Aznar deja patente su definitivo distanciamiento de Rajoy y su creciente admiración por Albert Rivera, al que hace meses que ha añadido a su selecta lista de amigos. Esta ‘riverización’ de Aznar ha sido paulatina y ha ido paralela al desapego fraguado hacia Rajoy, a quien tras su retirada de la primera línea política él mismo ungió como su sucesor.    

El inicio del artículo de Faes es en sí mismo demoledor y se dirige claramente contra la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que nunca ha sido tampoco santa de su devoción. “Los resultados electorales en Cataluña distan bastante de la observación escuchada durante la campaña que consideraba “descabezado” al independentismo”, un zasca en toda la regla a  las declaraciones que la número dos del Gobierno había realizado pocos días antes del 21D, consideradas ahora “muy desafortunadas” dentro de su propio partido, por cierto. 

Las frases contra el PP se van luego sucediendo sin piedad, entre otras cosas, por haber “despachado” sus pésimos resultados “con el desdén, la humorada o el habitual reproche de inoportunidad o deslealtad”. “Habría que esperar al menos que la responsabilidad de los resultados no sea cargada, injustamente, sobre las espaldas del candidato. Y sería de agradecer que no se insistiera en culpar de este mal resultado a Ciudadanos con el peculiar argumento de que a este partido le han votado demasiados catalanes, porque tal afirmación, por insostenible, desacredita a quien la hace”, dice el artículo.

Frente a ello, todos los elogios y las felicitaciones son para Ciudadanos por el “logro extraordinario” cosechado el 21D. Y, por ende, para Albert Rivera e Inés Arrimadas, a los que no se les cita directamente. “Cuando en septiembre de 2015 este partido superó con claridad al Partido Popular, observamos que Ciudadanos se estaba convirtiendo en la opción preferente del constitucionalismo”, se recuerda.

“Ciudadanos ha sabido interpretar las exigencias de muchos cientos de miles de catalanes –más de un millón-, las ha traducido en un discurso político reconocible y les ha ofrecido una propuesta de esperanza y convicción”, sentencia Aznar.

Una larga lista de agravios y reproches

Claro, que no es la primera vez que Aznar se lanza a la yugular de Rajoy. Desde que en diciembre de 2016 le  anunció por carta que renunciaba a ser presidente de Honor del PP, su tono se ha ido elevando poco a poco, principalmente a través de Faes, sobre todo  una vez que la fundación decidió desvincularse del PP.

Los dardos han sido muchos. Toda una colección. Aznar ha criticado a Rajoy por los incumplimientos del programa electoral del PP; por su escaso liderazgo; por la ausencia de un proyecto claro; y, en algún momento, hasta por su política económica. Su decisión de aumentar los privilegios al País Vasco, mejorando el Cupo, tampoco le ha gustado, algo que también ha criticado Rivera bautizándolo como “el cuponazo”

Pero, si hay algo contra lo que más ha arremetido ha sido por la poca firmeza con la que cree que Rajoy ha afrontado el desafío secesionista en Catalunya, siendo a veces excesivamente condescendiente con los independentistas. 

El expresidente del Gobierno le ha lanzado a Rajoy en este sentido varias advertencias a lo largo de estos meses, recordándole lo que a su juicio “está en juego”: “el pacto constitucional de 1978; el valor de la transición democrática y la continuidad de la historia de España que hizo de la Constitución un terreno firme de reencuentros entre los españoles”.

También Rivera ha mostrado en más de una ocasión su aprecio por la figura de Aznar. En la Asamblea General de Ciudadanos, celebrada el pasado mes de febrero, ya destacó que “sólo Adolfo Suárez, Felipe González y Aznar han sido capaces de aglutinar mayorías”. 

El idilio político de Aznar con el líder de Ciudadanos se escenificó poco después cuando el expresidente del Gobierno  invitó a Rivera a clausurar un máster de Liderazgo, Gobierno y Gestión Pública en el Instituto Atlántico de Gobierno (IADG), que él dirige.

En ese acto, del que fue excluido Rajoy, Rivera coincidió con el expresidente en muchos de sus planteamientos, entre ellos, en sus ataques contra los populismos. 

El líder de Ciudadanos fue también el primero en recoger el guante cuando, en octubre,  Aznar urgió a Rajoy a aplicar el artículo 155 de la Constitución en Catalunya mientras le señalaba la puerta si no se veía capaz de aglutinar apoyos suficientes para hacerlo. 

Que las relaciones entre ambos dirigentes del PP son malas, por no decir inexistentes, no es ningún secreto, pese a que Aznar siga felicitando las fiestas navideñas a su antecesor y viceversa.

Ni nada nuevo. Ya en mayo de 2013 durante una entrevista en Antena 3 con la periodista Gloria Lomana, Aznar reconocíó que desde que Rajoy llegó a la Moncloa, en diciembre de 2011, sólo había mantenido con él una conversación larga.

Aznar también confesó que “sufría en silencio” por España. Ahora parece que ese sufrimiento se lo ha conseguido aliviar Albert Rivera en el que ha encontrado un líder a su medida. 

 

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