La práctica regular de ejercicio físico durante el embarazo aligera el trabajo durante el parto y reduce más de cincuenta minutos el proceso, según los resultados de un ensayo clínico realizado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en colaboración con hospitales públicos de esta comunidad.

“Llevamos veinte años midiendo el impacto del ejercicio físico controlado en la salud de las embarazadas y ya habíamos constatado en trabajos previos que aquellas gestantes que seguían un programa de actividad física regular a lo largo de su embarazo dilataban de forma más rápida que el resto, y en esta nueva investigación hemos encontrado que se acorta no sólo la fase de dilatación, sino la duración total del parto”, explica Rubén Barakat, director del grupo de investigación Actividad Físico-Deportiva en Poblaciones Específicas (Afipe) de la UPM y vicedecano de la facultad de Actividad Física y Deporte de esta universidad. Y concreta que, de acuerdo con el ensayo clínico realizado con más de 500 embarazadas, la duración media del parto es de unos 450 minutos en el caso de las mujeres que han seguido unas pautas de ejercicio físico regular, frente a una media de 507 minutos entre aquellas mujeres que no lo hicieron, las del grupo de control.

La práctica regular de ejercicio físico durante el embarazo aligera el trabajo durante el parto y reduce más de cincuenta minutos el proceso.

Barakat enfatiza que los resultados están vinculados a un programa de ejercicio físico supervisado por un profesional, aeróbico y moderado, y no son extrapolables a cualquier otra práctica de actividad física sin control ni a las propuestas deportivas o de ejercicio intenso que algunos gimnasios ofrecen a las embarazadas “y cuyos efectos no han sido comprobados”.

El programa diseñado por los expertos de la UPM incluye ejercicios de activación, de musculación, de equilibrio y de flexibilidad, entre otros El programa diseñado por los expertos de la UPM incluye ejercicios de activación, de musculación, de equilibrio y de flexibilidad, entre otros (UPM)

El programa desarrollado por el equipo de expertos en actividad físico-deportiva de la UPM y que se ha implementado en varios hospitales de Madrid incluye una primera fase de activación y calentamiento, una segunda de gimnasia aeróbica, una tercera de leve fortalecimiento muscular, otra de ejercicios de coordinación y equilibrio, una quinta destinada al fortalecimiento del suelo pélvico, otra dirigida a trabajar la flexibilidad y la relajación, y una última parte de charla y puesta en común encaminada a facilitar la gestión de los sentimientos y las alteraciones emocionales que conlleva el embarazo para prevenir la depresión.

Los resultados no son extrapolables a cualquier otra práctica de actividad física sin control ni a las propuestas deportivas o de ejercicio intenso que algunos gimnasios ofrecen a las embarazadas “y cuyos efectos no han sido comprobados”.

La práctica regular de este programa de ejercicios, que logra un gran nivel de adhesión entre las embarazadas a las que se les propone, ha demostrado tener otros muchos beneficios sobre la salud de la madre y del feto.

Trabajos previos del equipo de investigación de Barakat han evidenciado que un entrenamiento aeróbico y muscular que combine ejercicios en el suelo y en el agua, realizado al menos tres veces a la semana, evita el aumento de peso excesivo en las embarazadas, mejora la respuesta al metabolismo de la glucosa y reduce el riesgo de padecer diabetes gestacional.

También han examinado los efectos de este entrenamiento sobre la incidencia de la hipertensión gestacional y la macrosomía fetal (bebés significativamente más grandes que el promedio). La conclusión es que, sin ejercicio, las mujeres tienen tres veces más probabilidad de desarrollar hipertensión, 1,5 veces más posibilidades de tener una ganancia de peso excesiva durante el embarazo, y 2,5 veces más probabilidades de dar a luz un bebé macrosómico, según el artículo que publicaron en el American Journal of Obstetrics and Gynecology en el 2016.

Barakat explica que, vistos los beneficios y el impacto en la salud de la práctica de ejercicio durante el embarazo, y una vez investigadas las opciones más seguras y adecuadas para las mujeres gestantes, “ahora estamos elaborando, en colaboración con la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, una guía de ejercicio físico durante el embarazo, que pretende ser una especie de manual para que los obstetras sepan qué deben recomendar a las mujeres que acuden a su consulta”.

Un entrenamiento aeróbico y muscular que combine ejercicios en el suelo y en el agua, realizado al menos tres veces a la semana, evita el aumento de peso excesivo en las embarazadas, mejora la respuesta al metabolismo de la glucosa y reduce el riesgo de padecer diabetes gestacional.

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