El Gobierno chino ha asegurado hoy que la posibilidad de que caigan restos del laboratorio espacial Tiangong-1 a la Tierra es mínima, mientras el aparato sigue aproximándose sin control a la atmósfera y los científicos calculan que entrará en ella en cuestión de horas o días. La previsión es que el aparato se estrelle entre el 31 de marzo y el 4 de abril.

“Hemos informado al departamento de Naciones Unidas para el espacio exterior sobre la fecha (aproximada) de reentrada, y aumentaremos los esfuerzos para coordinarnos con ellos de forma transparente durante el proceso”, ha señalado el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores Lu Kang en rueda de prensa.

El aparato hace 10 metros de longitud y 8,5 toneladas de peso

Si fuera necesario, también se contactaría con otros países u organismos de cara a la reentrada del laboratorio espacial. Lu también ha asegurado que China “da importancia al asunto y lo trata de forma responsable, de acuerdo con las regulaciones”. Según la firma de ingeniería China Manned Space (CMS), encargada del programa Tiangong, este módulo de 10 metros de longitud y 8,5 toneladas de peso se encontraba el jueves a 196 kilómetros de la Tierra, seis menos que el día anterior.

El Tiangong-1, primer paso dado por China de cara a una estación orbital permanente propia, está sin control desde hace meses y desde finales del pasado año algunas agencias espaciales expresaron su temor a que sus restos impactaran en la superficie terrestre. China vaticina por el contrario que la totalidad del aparato se quemará y pulverizará por la fricción con la atmósfera, cuando entre en ella.

España, entre las zonas donde podría caer

La zona donde podría producirse la reentrada del Tiangong-1 es una amplísima franja del planeta que incluye toda África, casi la totalidad de Suramérica, Australia, buena parte de Asia y el sur de Europa (incluyendo España, Italia y Grecia). El laboratorio Tiangong-1 fue puesto en órbita el 29 de septiembre de 2011 y estuvo en funcionamiento hasta el 16 de marzo de 2016.

China lanzó en septiembre de ese año su nuevo laboratorio espacial, el Tiangong-2, que acogió entre octubre y noviembre la primera misión tripulada con dos astronautas. El gigante asiático tiene previsto comenzar en 2019 la construcción de una estación espacial compuesta por varios módulos, cuya conclusión está prevista para 2022.

El Tiangong-1 fue el primer paso dado por China de cara a una estación orbital permanente propia

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