Los peores augurios se están cumpliendo: ya hay inmigrantes muriendo de frío en Europa. El llamamiento no es nuevo, pero esta vez tiene tintes dramáticos. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) hace un llamamiento a Gobiernos a “hacer más” para ayudarles, en lugar de ejercer la represión violenta en las fronteras. La portavoz de ACNUR Cecile Poully ha detallado que, hasta el momento, tienen contabilizados cinco fallecimientos a causa de las bajas temperatura.

“Estamos hablando de salvar vidas, no de trámites burocráticos y de acuerdos”, ha llegado a aseverar la portavoz de UNICEF, Sarah Crowe, que asegura el peor de los escenarios ya se está produciendo. La situación no puede esperar y ambas organizaciones de Naciones Unidas piden al Gobierno griego que dé cobijo “continental” a las más de 1.000 personas que malviven en las islas griegas provistas apenas de tiendas campañas a todas luces insuficientes para protegerse del intenso frío. 

Los testimonios de los pediatras destinados a la zona no pueden ser más preocupantes. Se habla de situaciones muy alarmantes en las que los refugiados muestran con desesperación síntomas de congelación. Con el fin de paliar —solo en parte— la tragedia que se viene, ACNUR tuvo a bien desde la semana pasada empezar a trasladar a mujeres embarazadas, bebés menores de 6 meses y personas con patologías graves, familias monoparentales, personas mayores, personas con discapacidad y supervivientes de naufragios. 

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