Se desconoce qué causa esas lesiones, ni cuántas jirafas están afectadas, pero la investigación iniciada por Arthur Muneza, de la Universidad de Michigan, ha sacado a relucir una grave afección que causa unas costras grisáceas en el cuello y las piernas de estos animales. Las heridas pueden llegar a supurar sangres y pus y su origen es completamente desconocido, no se sabe si se puede deber a factores ambientales o si es una mezcla de distintas enfermedades.

La enfermedad de la piel de las jirafas es una afección muy poco estudiada. Los investigadores aseguran que es porque se trata de “una especie olvidada” a la que no se le ha dado la misma atención que a especies como los elefantes, por ejemplo.

Las zonas afectas son fácilmente visibles Las zonas afectas son fácilmente visibles (ROBERT MONTGOMERY)

Una prueba de ello es que cuando empezaron esta investigación, los científicos realizaron una búsqueda exhaustiva de todas las referencias sobre estudios previos. Tan solo encontraron ocho trabajos, de los años noventa, que mencionaban esta enfermedad

Esta patología en las jirafas se ha detectado, sobretodo, en África subsahariana. Cuando contactaron con otros investigadores, conservacionistas y veterinarios que trabajan con jirafas si habían visto esta enfermedad, recibieron un total de 63 respuestas.

El 30% había visto problemas en la piel de las jirafas en cautiverio (principalmente en zoológicos) y resultó que el 70% de los casos (un total de 14) correspondían a esta enfermedad. En jirafas salvajes han detectado esta enfermedad en siete países subsaharianos. En el Parque Nacional Ruaha, más céntrico, el 79% de las jirafas estaban infectadas.

Se forman una costras duras y grises en sus piernas y cuello Se forman una costras duras y grises en sus piernas y cuello (ROBERT MONTGOMERY)

Los investigadores están trabajando con zoológicos, universidades y gobiernos africanos para recolectar muestras de jirafas infectadas que ayuden a determinar las causas y los efectos de la aflicción.

Aunque se desconoce si la incidencia de la enfermedad ha aumentado en los últimos años, está patología podría ser una de las causas de la disminución del número de jirafas en todo el mundo en los últimos 15 años. Es posible que las jirafas enfermas, al perder movilidad, sean un blanco más fácil para los depredadores en la naturaleza.

Aun quedan muchas incógnitas por resolver respecto a la que califican de “extinción silenciosa” por la poca atención que recibe. Pero con investigaciones como estas se arrojará más luz sobre una enfermedad que podría estar afectando también a otras especies.

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