Como todo partido de alta competición que se precie, hubo polémica en la primera mitad del Juventus-Real Madrid. Los jugadores del equipo italiano reclamaron dos acciones dentro del área blanca, ambas cerca ya del descanso. En ambas jugadas el protagonista fue Casemiro. El centrocampista primero desvió de forma clara con un brazo un balón que colgaba Chielini al área en busca de algún rematador.

El colegiado Cakir no pitó nada e hizo gestos de que no había voluntad de cortar el balón por parte de Casemiro. Poco después, Dybala penetró en el área con el balón y tiró un regate al centrocampista, que extendió una pierna en su voluntad de frenar su avance. El argentino se lanzó al césped e Higuaín pidió penalti. El árbitro turco tuvo muy claro que el atacante hizo un ‘piscinazo’ pues le mostró la tarjeta amarilla y Dybala apenas protestó.

Dybala vio la amarilla en la segunda acción al entender el colegiado que se tiró para engañarle

Antes de estas acciones, el Madrid también reclamó penalti minutos antes por una acción sin balón, cuando Carvajal se adentró en el área y recibió un codazo de Asamoah que podía haber supuesto pena máxima.

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