Real Madrid y Juventus reeditan esta noche en Turín uno de los grandes clásicos del fútbol europeo sólo diez meses después de la gran final de Cardiff, en la que los blancos pasaron por encima del equipo italiano (4-1). Para el equipo de Massimiliano Allegri se trata de la gran ocasión de tomarse la revancha. A doble partido, el Juventus ha eliminado al Madrid las tres últimas veces que se han cruzado y en esta misma ronda de la pasada Champions echó al Barcelona de la competición gracias a un 3-0 en su estadio. El Madrid sabe que le toca sufrir en un escenario que se le ha atragantado ante el último equipo que le eliminó de Europa, en las semifinales de hace dos años con un doblete de un ex de la casa, Morata, ahora en el Chelsea.

El partido de esta noche se presenta bajo circunstancias muy diferentes al de la final en el País de Gales. En aquella ocasión, la Juve venía muy crecida. “Nos sentimos con mucha confianza y ese fue nuestro error más grave”, ha confesado estos días Gianluggi Buffon, ya con 40 años. El equipo de Allegri, camino de su séptimo scudetto consecutivo –lo que nadie ha conseguido en Italia– se ha renovado de forma importante de uno año a otro. El Real Madrid, todo lo contrario. Es muy probable que Zidane repita esta noche el equipo de la final y la única duda estaría en si elige a Bale, que parece renacido en lo que va de año y cuajó un partido muy bueno el sábado en Las Palmas, en lugar de Isco, titular en la ida de octavos ante el PSG y estrella con la selección española, pero que no acaba de ganarse la continuidad en su equipo.

Acrobático Cristiano Ronaldo controlando un balón con el pecho durante el entrenamiento que realizó ayer por la tarde el Real Madrid en el Juventus Stadium de Turín Acrobático Cristiano Ronaldo controlando un balón con el pecho durante el entrenamiento que realizó ayer por la tarde el Real Madrid en el Juventus Stadium de Turín (Reuters)

En el Juventus la formación será hoy muy distinta a la de aquel infausto 3 de junio. Para empezar, dos de sus estrellas dejaron el club el pasado junio: Dani Alves se fue al PSG y Bonucci al Milan, lo que para los tiffosi juventinos constituyó toda una traición. Por si fuera poco Allegri no podrá contar con dos sancionados que son titulares fijos: Benatia, el central que se trajo del Bayern para suplir a Bonucci y Pjanic, el fantasista, clave para mover al equipo de medio cambio hacia delante. Entre los nuevos, dos son los valores que tener en cuenta: Matuidi, un perro de presa en el centro del campo fichado al PSG y Douglas Costa, el típico extremo brasileño que garantiza desborde. Y como siempre sus otros puntos fuertes son la mentalidad competitiva, el juego entre líneas de Paulo Dybala, deseoso de ganar su plaza en la albiceleste para el Mundial (no estuvo en la lista de Sampaoli para el Metropolitano) e Higuaín, uno de los más damnificados precisamente del naufragio argentino.

Zidane defendió en la rueda de prensa previa al partido su manejo de la situación con Isco y Bale. “Isco, con la selección, tiene ocho partidos al año; aquí tenemos sesenta, y todos los jugadores tienen que sentirse importantes. Es mi manera de entrenar y no voy a cambiar nunca”. El entrenador francés trató en todo momento de concienciar a sus jugadores para que olviden lo sucedido en Cardiff hace diez meses: “Lo que pasó, pasó. Hemos de preparar muy bien la eliminatoria, que no tendrá nada que ver con aquello”.

Zidane se enfrenta a su otra familia

Preguntado qué recordaba de sus cinco años en el Juventus, comentó que “fue un cambio tremendo respecto a Francia. Me acogieron aquí como una familia”. Sobre su recuerdo de la final de Amsterdam en 1998, su respuesta fue sorprendente: “Yo no estuve” (Sí que la jugó con el Juventus). Luego lo recordó. “Cuando pierdes siempre duele”.

Allegri tenía pocas ganas de recordar la final de Cardiff, pero al final terminó hablando de ella: “No es una venganza de Cardiff. Tenemos que jugar de una manera tranquila, con serenidad. Y eso lo lograremos con la pelota y jugando como sabemos. Si tenemos la pelota, jugaremos un buen partido. Hace tres años, en las semifinales, lo supimos hacer. Si no tenemos la pelota, habrá que defender bien. Queremos jugar como la primera parte de Cardiff”.

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