EL POLITIKO

SIN CENSURA

La investidura evidencia las dudas internas de ERC

Las formaciones independentistas están pendientes de la decisión que adopte el Tribunal Supremo sobre el encarcelamiento de Oriol Junqueras para poner el énfasis en una dirección o en otra en las negociaciones sobre la investidura del presidente de la Generalitat. Y es que el hecho de que el hasta ahora vicepresidente del Govern siga o no en prisión es obvio que condiciona el desarrollo de las conversaciones abiertas en este sentido, sobre todo porque para ERC no es lo mismo afrontarlas pudiendo contar con la disponibilidad de su líder que teniéndolo en la cárcel.

Quizás por este motivo, los mensajes que salen de los dirigentes del partido republicano en relación a quién debe ocupar la presidencia de la Generalitat en función de los resultados obtenidos el 21-D son hasta cierto punto contradictorios y no hacen más que trasladar la imagen de que la formación está sumida en un mar de dudas. A diferencia de Junts per Catalunya (JxCat), que mantiene un criterio absolutamente unívoco en la línea de que el único aspirante al puesto es Carles Puigdemont y de que en ningún caso existe ni candidato alternativo ni plan B, en ERC hay división de opiniones. Después de muchas idas y venidas en el terreno de las declaraciones públicas, el portavoz, Sergi Sabrià, fijó el martes la posición oficial del partido en el sentido de que su único candidato a presidir la Generalitat era también Puigdemont y de que la formación no plantearía ninguna alternativa hasta que JxCat aclarara cómo pensaba hacer efectiva la investidura.

La CUP también deja la puerta abierta a investir a “cualquier otro nombre” distinto a Puigdemont

La diputada de ERC en el Congreso Ester Capella siguió ayer el guión oficial y se mantuvo en que “no tenemos plan B” y en que “únicamente existe plan A”, que es que “Carles Puigdemont es el candidato en virtud del resultado electoral”. “JxCat está buscando la manera de hacer efectivo que asuma el cargo, hay recorrido para hacerlo y estamos a la espera de cómo se puede materializar”, se limitó a precisar. Sin embargo, el también diputado en el Congreso Gabriel Rufián fue más allá y dio por hecho que Junqueras “es el plan B” si el 130.º presidente de la Generalitat “no puede volver” a Catalunya. El líder de ERC “es el vicepresidente y, si Carles Puigdemont no puede volver, ­para nosotros lo más parecido a restituir el Govern legítimo sería hacer al vicepresidente presidente, es de puro sentido común”, ­argumentó.

Dentro de estas diferencias tanto en la apreciación como en los tiempos con que cada uno analiza la situación, Antoni Castellà, dirigente de Demòcrates de Catalunya, que el 21-D se presentó en las listas de ERC, descartó “absolutamente” una eventual repetición de las elecciones, porque “existe un mandato claro de los 70 diputados de las fuerzas leales a la república para llegar a un acuerdo y dar viabilidad al mandato de restituir el Govern”, con independencia, vino a decir, de si Puigdemont no regresa de Bruselas y de si Junqueras no sale de la prisión. El político democristiano negó, en esta línea, la posibilidad de que no se produzca un acuerdo dentro del bloque independentista para proponer a un candidato a la presidencia de la Generalitat.

Y quien en la práctica también dejó la puerta abierta a investir a un candidato distinto a Carles Puigdemont fue la CUP. Carles Riera advirtió en declaraciones a Catalunya Ràdio que la principal condición para votar al aspirante de JxCat, “o cualquier otro nombre”, será que “se comprometa a materializar la república”.

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