A la mayoría la palabra “halal” nos suena a la carne que comen los musulmanes, pero en Alimentaria se demuestra que se trata de un sector en auge. Los productos halal suponen ya hasta el 16% del consumo mundial en alimentación y bebidas, con un gasto anual por encima de los 530.000 millones de euros, de los cuales 32.000 millones corresponden al mercado europeo. En España vive más de un millón de personas de origen musulmán y en Mercabarna, la mitad de lo que sacrifica ya es halal.

En la feria barcelonesa 25 empresas nacionales e internacionales exponen sus productos en Expo Halal, un espacio de más de 500 metros cuadrados. Encontramos cereales, zumos, infusiones, platos cocinados, salsas, snacks de fruta deshidratada e incluso cosméticos con el sello halal.

Productos halal en Alimentaria 2016 Productos halal en Alimentaria 2016 (Kim Manresa)

“Halal” significa literalmente, en árabe, “lo permitido”. Pero “el concepto ha ido evolucionando hacia lo sano, bueno, healthy y un comportamiento ético integral”, explica a Comer Javier Albarracín, socio y fundador de Barcelona Halal Services, coordinador del segundo Congreso Internacional Halal que celebra también estos días en Alimentaria.

¿Halal como sinónimo de saludable?

Cereales halal de k-Miilk Cereales halal de k-Miilk (k-Miilk)

En ese cambio de concepto del “halal” está la razón por la que cada vez surgen más productos que se certifican como tales. “Si a las chucherías les quitas la grasa de cerdo y usas grasas vegetales, las conviertes en un producto mucho más saludable y las puedes certificar como halal. Y lo mismo pasa con la bollería industrial”. Otro ejemplo: Nespresso ya tiene café halal, un café cuyo proceso de descafeinado no se usa alcohol.

Nos sorprende encontrarnos también con cereales halal para el desayuno, de la marca tailandesa K-Milk. “Estos productos dulces en ocasiones contienen grasas animales, colorantes o derivados de insectos como la cochinilla. Si se retiran esos componentes, ya pueden tener el certificado halal”, explica Albarracín.

Polémica por el sacrificio halal

Los animales que se sacrifican según el rito halal deben ser degollados por un matarife musulmán, con un solo corte, mirando a la meca. Según otra de las normas que genera más polémica, no deben ser aturdidos previamente. Los grupos defensores de los derechos de los animales se oponen a esta práctica y en algunos países –como Bélgica- se ha prohibido el rito halal.

“Cualquier manera de matar a un animal puede parecer atroz. Pero si se hace bien y en teoría, el sacrificio halal comporta que con el corte rápido en el cuello el animal queda inconsciente y no hay sufrimiento cuando se va desangrando”, nos apunta este experto. “En la práctica todo depende de cómo se haga, lo mismo pasa con los sacrificios que no son halal”.

Carne para gourmets

Carnicería halal Carnicería halal (JackF / Getty)

El resultado del sacrificio halal es una carne más tierna, según algunos especialistas. “El animal no está en tensión cuando muere, toda la sangre queda fuera de la pieza, y por lo tanto, además, se conserva más tiempo”. Y no sólo eso sino que para conseguir la certificación, el animal debe haber vivido en buenas condiciones y ha de haber sido alimentado correctamente.

Por todo ello, parece que el consumo de carne y productos halal se extiende entre los no musulmanes. “Conozco muchos gourmets que van a carnicerías halal a buscar la carne. La etiqueta halal es sinónimo de una garantía de calidad y de trazabilidad. Nos asegura que no se han usado pesticidas, herbicidas, hormonas, y otro tipo de productos”.

Muchos gourmets van a carnicerías halal a buscar carne. Es sinónimo de garantía y trazabilidad

Javier Albarracín

Fundador y socio de Barcelona Halal Services

Sabina Mutlu es propietaria de la empresa Lola Perejil, distribuidora de la marca halal Yayla, de alta calidad. Ella es turca pero en vive en Barcelona desde hace 18 años. Tiene todo tipo de quesos y embutidos y también bebida de yogur salado. “En las barbacoas con mis amigos de otros países me llamaba la atención la gran calidad de la carne. Siempre me decían que era carne halal. Descubrí una carnicería en el Born de Barcelona y me di cuenta de que muchos no musulmanes compran la carne halal”, nos explica.

“He visto muchos sacrificios de animales desde pequeña. Se trata de un ritual, es rápido, limpio. Y también he estado en fábricas donde se procesan los pollos que llegan a los supermercados… ¿Tú qué muerte preferirías?”, se pregunta Sabina.

Nuevos productos y delicatessen

Salchicha halal de vacuno Salchicha halal de vacuno (hayatikayhan / Getty)

No son una novedad los embutidos de pavo, pollo y ternera. Pero si sorprende la cantidad de tipos y formas que se encuentran en la feria. Sierra Mágina y Charifa Halal son empresas españolas del mismo grupo que comercializan todo tipo de embutidos halal de alta gama, sin gluten, sin lactosa, sin féculas y bajos en grasa y sal. “Exportamos la mitad de la producción, la otra mitad se queda en España”, cuentan a Comer.

Los musulmanes y/o sibaritas ya pueden comer también jamón. Jamón de cordero que sólo producen hasta el momento dos empresas españolas. Una de ellas es Al Andalus Tradition, en Cantavieja (Teruel). Su creador, Fidel Rentería, nos acerca un pedazo recién cortado, gustosísimo, similar a la cecina. “Secamos todas las piezas en secadores naturales. Es un producto que estamos dando a conocer desde hace tres años. En Teruel se come desde hace años, pero ahora lo hemos certificado halal”. La pierna de unos 2,5 kilos cuesta entre 70 y 80 euros.

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