La composición de la nueva Mesa del Parlament surgida de las elecciones del pasado día 21 es el primer problema que deben resolver los grupos de la Cámara con la vista puesta en la tercera semana de enero cuando se constituirá el pleno.

De quien tenga mayoría en el órgano rector de la actividad parlamentaria dependerán muchas decisiones importantes en esta legislatura como ya ocurrió en la anterior. La mayoría absoluta independentista debería garantizar el control de la Mesa pero Ciudadanos y ha hecho saber que, como partido más votado, no renunciará a su representación. Tampoco el PSC está dispuesto a ceder espacio.

En esta tesitura, todo depende de los acuerdos que puedan alcanzar Junts per Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya para repartirse la presidencia y las vicepresidencias del Parlament pero las conversaciones entre ambos grupos están supeditadas al desenlace del caso Puigdemont. Mientras el expresident no decida si cumple su promesa de volver a Catalunya, ERC tampoco podrá resolver si finalmente renuncia a presidir un gobierno independentista y tampoco si se hace cargo de la presidencia del Parlament o la cede a otros. En suma, incluso la composición de la Mesa queda a expensas de lo que se decida en Bruselas. Hasta que no se aclare el prometido regreso, los republicanos no moverán ficha.

Sea como fuere, ayer por la mañana hubo una primera reunión entre fuerzas independentistas en el Parlament para tratar la cuestión de la Mesa, muy por encima, pero en la que tan sólo participaron entre miembros de JxCat y la CUP: no asistió ERC que tuvo una reunión interna de su grupo.

Las conversaciones apenas duraron unos minutos y en ellas estuvieron presentes por parte de JxCat–explicaron fuentes de este partido– Jordi Turull, Josep Rull, Eduard Pujol, Elsa Artadi y Albert Batet. Por parte de la CUP asistieron Carles Riera, Natàlia Sànchez y Núria Gibert. Un encuentro para establecer “un primer contacto”.

En este sentido, aunque tanto JxCat y la CUP coinciden que Puigdemont tendría que ser de nuevo el jefe del Ejecutivo catalán, no trascendió si los cuperos están de acuerdo con que Carme Forcadell vuelva a ser la presidenta de la Cámara catalana, como sí quiere JxCat que opta por una mesa “legítima”, esto es, idéntica a la que gobernó la vida del Parlament en el anterior legislatura. En este sentido, JxCat habría incluso sugerido que Nuet –ahora en Catalunya en Comú a la que en teoría no le correspondería una representación– pudiera volver a ocupar su asiento en la Mesa pero eso significaría que perderían la mayoría nítidamente independentista.

Tampoco ERC ni la propia Forcadell se han manifestado sobre esta mesa legítima que defiende JxCat, mientras comienza a sonar también el nombre de Carles Mundó, exconseller de Justícia, propuesta que saldría de la órbita republicana.

Pero más allá del posible presidente o presidenta, también se tiene que llegar a un consenso sobre el resto de miembros de la Mesa: las dos vicepresidencias y las cuatro secretarías. En la pasada legislatura los partidos independentistas tuvieron mayoría en este órgano: Junts pel Sí tuvo cuatro representantes, mientras que Ciutadans, PSC y Catalunya Sí que es Pot uno cada uno.

Aunque la Mesa suele ser fruto de un pacto entre los diferentes partidos –un acuerdo, tradicionalmente previo a que se vote en la Cámara al presidente de esta y a los otros miembros del órgano–, llegar a una entente, ahora mismo, se prevé cuanto menos complicado.

Tanto desde las filas del PSC como de la de los comunes se aboga por que la configuración de la Mesa sea “plural”. Es decir, acorde a la representación parlamentaria y a la propia pluralidad de la sociedad catalana. Por su parte, en Ciutadans –que ya han dejado claro que no quieren a Forcadell de presidenta y que ya ha iniciado contactos– quiere que se refleje en este órgano que el partido liderado por Inés Arrimadas es la fuerza “más votada y con más escaños” en el Parlament.

En este sentido, en función de los resultados de las últimas elecciones, a la formación naranja con 36 diputados, le tendrían que corresponder dos miembros en la Mesa, igual que a JxCat –con 34– y a ERC -con 32–. El PSC se quedaría con uno y los comunes, PP y CUP no tendrían representación.

Entre tanto ayer el número cuatro de la lista de JxCat, Jordi Turull, aseguró en una entrevista en Catalunya Ràdio que su grupo se plantea la posibilidad de que se invista a Puigdemont por vía telemática, por lo que no sería necesario que regresara desde Bruselas. Turull añadió que no quiere dar pistas, “porque ya sabemos cómo se las gastan”, en referencia al Gobierno español.

Sin embargo, esta opción no está recogida en el reglamento del Parlament, por lo que habría que modificarlo, una tarea que por ahora se antoja casi imposible y que dependería de que la Mesa diera vía libre a una nueva modificación del reglamento de la Cámara. Una modificación que, como la realizada al final de la anterior legislatura, debería hacerse por la vía exprés para que estuviera lista para la investidura, a principios de febrero.

De igual manera, el abogado de Puigdemont, Jaume Alonso Cuevillas, admitió hace unos días que “la única opción que tiene para ser investido es volver a Catalunya”.

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