La semana pasada avanzábamos el desahucio que el marqués de Larios, José Carlos Fernández de Villavicencio y Eleta, promovía contra su hija Sandra y su nieto, Kenzo, de seis años. Previsto para el martes día 10, la acción debió suspenderse por diversas causas, según el auto al que La Vanguardia ha tenido acceso: la robusta puerta metálica de entrada a la casa, en la urbanización madrileña de La Moraleja, se hallaba atrancada por dentro y en el jardín había varios perros sueltos que, a juicio de la Policía Municipal, hacían peligrosa la entrada en la finca.

“Lo que ocurre es que eso no es verdad. Si no pudieron abrir la puerta es porque es eléctrica y me cortaron la luz el día anterior. Sin energía, está bloqueada”, explica Sandra Fernández de Villavicencio. “El 9 de abril presenté un escrito explicando que tenía dos perros, que durante el día están en el jardín –no es que “los dejase sueltos”, como afirma la procuradora de mi padre– y por la noche duermen conmigo. Ni son agresivos ni de raza peligrosa: se trata de dos perros mestizos que adopté en la perrera municipal”.

Sandra explica que sus dos perros ni son agresivos ni de raza peligrosa: se trata de dos canes mestizos recogidos de la perrera municipal

Uno de los perros de Sandra. No tiene aspecto de ser muy furioso. Uno de los perros de Sandra. No tiene aspecto de ser muy furioso. (LVD)
El otro can parece aún más tranquilo. Ambos fueron adoptados en la perrera municipal. El otro can parece aún más tranquilo. Ambos fueron adoptados en la perrera municipal. (LVD)

Sandra, que está atravesando una situación de tensión extrema, no se explica cómo todo este proceso puede terminar con ella arrestada ante los ojos de su hijo: “Su defensa ha presentado un escrito ante el juzgado afirmando que la Policía Municipal les comentó que necesitarían refuerzos de la Nacional para arrestarme si me oponía a abandonar la casa. ¿Piensan detenerme delante de un niño de seis años?”, se pregunta alarmada la joven, de 31 años. “Estaban al corriente de que la luz estaba cortada y de que tenía animales domésticos”, insiste Sandra. “El día 4 pedí procurador y abogado de oficio y no los tenía designados el pasado día 10. Y es ilegal hacer un lanzamiento si yo no tengo defensa. Estoy convencida de que si no me echaron fue porque había prensa ante la casa”.

La joven, que está atravesando una situación de tensión extrema, no se explica cómo todo este proceso puede terminar con ella arrestada ante los ojos de su hijo

Kenzo, nieto del marqués de Larios, tiene seis años. Kenzo, nieto del marqués de Larios, tiene seis años. (LVD)

En ese escrito, la defensa del marqués solicita al juzgado que para el próximo lanzamiento se prevea la asistencia de personal de la perrera, una ambulancia del Samur por si Sandra adujese enfermedad, autorización al cerrajero para utilizar cualquier medio necesario en orden a franquear la entrada y presencia de agentes de la Policía Nacional para ayudar no solo a los municipales en el desalojo sino a acordonar la calle para entorpecer el trabajo de los medios de comunicación.

Entretanto, la situación personal de Sandra y su hijo se deteriora cada día que pasa. “No entiendo cómo un abuelo con una situación económica tan desahogada permite esto. Nos duchamos con agua fría y no puedo poner la lavadora. Afortunadamente tengo chimenea y provisión de leña. El móvil lo cargo usando la batería del coche y en cuanto a cocinar… Bueno, nos hemos hecho los mejores amigos de Telepizza”. La joven insiste en que solicitó una demora –aporta a este diario la documentación que lo prueba– para no perjudicar el curso escolar de su hijo, en un proceso que su padre inició contra su madre y en que el menor, ante la ausencia del Ministerio Fiscal que velase por sus intereses, ha estado siempre desprotegido.

La hija del marqués insiste en que solicitó una demora para no perjudicar el curso escolar de su hijo, en un proceso que su padre inició contra su madre y en que el menor, ante la ausencia del Ministerio Fiscal que velase por sus intereses, ha estado siempre desprotegido

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