Si le preguntan a la célebre primatóloga Jane Goodall por los peores años de su vida, muy probablemente se referirá al período comprendido entre 1974 y 1978, que son los cuatro años que duró la primera gran guerra de la historia documentada entre primates y, en concreto, entre chimpancés del Parque Nacional Gombe, en Tanzania.

La experta, instalada en Gombe, ha asegurado en varias ocasiones que las batallas, los choques y las escaramuzas son habituales entre los chimpancés. Normalmente el conflicto entre manadas nace por la voluntad conseguir la dominancia del grupo o de aterrizar en un territorio impropio, un asalto que lideran los machos de la manada y prosiguen las hembras, igual de beligerantes que los primeros.

No obstante, antes de que se iniciara este conflicto bélico, ampliamente reportado por los primatólogos, no se conocía tal grado de violencia premeditada en estos primates.

La literatura científica cuenta que en esta guerra de cuatro años se enfrentaron dos clanes de chimpancés: el del valle Kahama (ubicado al sur) y el del valle Kasakela (situado al norte), que desató la ira del primero al matar despiadadamente a Godi, uno de sus machos. Este se habría escindido de los Kasakela –el grupo más numeroso en Gombe- dos años antes, llevándose consigo otros machos y generando así una rivalidad nunca antes advertida por Goodall y su equipo.

Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Duke (Estados Unidos), gracias al análisis exhaustivo de datos históricos, ha descubierto nuevos detalles del conflicto, publicados en la revista científica American Journal of Physical Anthropology (marzo 2018).

En su trabajo, los científicos detallan las causas del hostil enfrentamiento entre clanes, así como el “timing” de los crueles episodios documentados que, a su juicio, son consecuencia de la escisión en dos de un solo clan cohesionado, aunque con un subgrupo incipiente, que cada vez pasaba más tiempo alejado del grupo inicial y fue construyendo una frontera letal entre la comunidad del sur y la del norte.

Un distanciamiento que, sugieren, podría deberse a que, a principios de la década de los 70, incrementó sustancialmente el número de machos con respecto al de hembras, lo que hizo aumentar mucho la competitividad entre varones que, a su vez, se enzarzaron en una prolongada lucha para conseguir la dominancia del grupo.

La guerra puso fin al idilio de la primera década de Goodall entre los chimpancés, si bien permitió probar que el conflicto entre grupos de primates existe y que puede resolverse de forma muy violenta en ciertas ocasiones.

Con todo, los expertos pueden confirmar ahora que la más que conocida Guerra de Gombe, la primera guerra civil interpretada por primates, fue consecuencia de la insaciable voluntad de conquistar un territorio ajeno, de la ambición, los celos, y las ansias de poder concentradas en manos de demasiada testosterona.

Artículo científico de referencia:

Joseph Feldblum, Sofia Manfredi, Ian Gilby and Anne Pusey. The Timing and Causes of a Unique Chimpanzee Community Fission Preceding Gombe’s Four Years’ War. American Journal of Physical Anthropology, 2018. https://doi.org/10.1002/ajpa.23462 v7Lj-RMU7Y4

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