No son pocas las voces que desde diferentes partidos, también desde el PSPV y Compromís, que abogan por eliminar las Diputaciones. Sin embargo, el socialista Jorge Rodríguez (Ontinyent, 1979) defiende la institución que preside desde la convicción descentralizadora del Estado. “Es la institución más cercana a los ayuntamientos”, subraya.

El también alcalde de Ontinyent acepta en esta entrevista en valorar la situación de un partido que afronta ahora con reiterada beligerancia los congresos comarcales y locales. “Me preocupa”, advierte. Y no duda en apostar abiertamente por Sandra Gómez como líder del PSPV de València.

El presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez El presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez (Raquel Andrés Durà)

Da la sensación de que ya no se demanda tanto la supresión de las diputaciones como cuando accedieron al cargo. ¿Cómo lo explica?

Muchas veces se confunde al gestor con la institución. Si está mal gestionada, es oscurantista, arbitraria o un poco caprichosa hace que se confunda la parte en el todo. El cambio en la gestión, con más transparencia, ha propiciado que se deje de ver como una institución caduca y se rebaje el nivel de crítica.

¿Hasta qué punto cree que el hecho de que las tres diputaciones valencianas hayan estado gobernadas por tres personas vinculadas a casos de corrupción pueda haber contaminado su imagen?

Es muy difícil defender una institución cuando las personas que las han gobernado están en prisión o en procesos judiciales por corrupción. Por la mala reputación es normal que la gente pida que desaparezcan. Esto se une a una percepción muy extendida entre los españoles: cuando preguntas qué sobra en la administración, todo el mundo te dirá el Senado y las diputaciones, sin saber muy bien a qué se dedican. El hecho de que la Diputación esté centrada en el municipalismo, y muy especialmente en los pequeños municipios, hace que su tarea no se ponga en valor porque no se conoce. Y ese desconocimiento hace que la gente piense que son innecesarias.

¿Falta información para explicar para qué sirven las diputaciones?

Totalmente. Una de las primeras cuestiones que hicimos fue un cuaderno de cuáles son los servicios que presta la Diputación, porque ni siquiera nuestros principales usuarios -los ayuntamientos- lo sabían muy bien. Trasladamos esa información de forma pedagógica. Después reforzamos las visitas para explicar a qué nos dedicamos.

También ha habido voluntad política para demonizar las diputaciones, incluso desde su partido (como el president, Ximo Puig) o Compromís, que son sus socios de gobierno.

Hay una parte de ese discurso que puedo entender e incluso compartir. Pero al final la Diputación está prestando un servicio que es esencial para los municipios. No digo que los tenga que prestar la Diputación, pero sí lo tendrá que seguir prestando alguien. Por eso el supuesto ahorro que produciría la supresión de las diputaciones no es tal, porque el servicio se tendrá que seguir prestando, sea una Diputación, una Conselleria o una mancomunidad.

Entendemos, pues, que no está de acuerdo con Ximo Puig y Compromís en este aspecto.

Lo estoy en dos cuestiones: creo que hay que modernizar la gestión y hay que delimitar de una forma más clara las competencias. No tiene sentido que la Diputación continúe teniendo un hospital o un centro ocupacional; eso son competencias transferidas a las comunidades autónomas desde hace muchos años. Lo lógico es que se reordene. Tampoco tiene sentido que un trozo de carretera sea del Ministerio, el siguiente de la Conselleria, el siguiente de la Diputación y el siguiente del municipio y que haya que hacer cuatro contratos de mantenimiento. Hay un problema de delimitación clara de las competencias que debe prestar cada institución.

En el relato del actual modelo de España de estado de las autonomías, ¿cree que las diputaciones siguen teniendo sentido?

La Diputación es el primer paso que hubo de descentralización del poder. Es cierto que con el paso del tiempo parece que hace cosas que ya hacen otras administraciones. Lo que creo es que hay que eliminar las duplicidades. Pero el modelo debe pervivir porque la proximidad que tiene la Diputación no la tiene otra administración. Otra cuestión muy criticada es la convivencia de dos cargos, el de alcalde o concejal y el de diputado; eso lo que permite es que haya una sensibilidad municipalista impresionante en la Diputación. Cuando aquí viene un alcalde, yo no dejo de ser alcalde de Ontinyent, también he vivido sus problemas y le entiendo.

No tiene sentido que un trozo de carretera sea del Ministerio, el siguiente de la Conselleria, el siguiente de la Diputación y el siguiente del municipio y que haya que hacer cuatro contratos de mantenimiento. Hay un problema de delimitación de las competencias”

¿Es incómodo gobernar con Compromís, precisamente por su discurso de cerrar las diputaciones?

No, porque compartimos la esencia. La eliminación de las diputaciones es algo que depende de una reforma constitucional que requeriría incluso un referéndum. Si algún día hay una estabilidad política que permita eso, ya veremos. Pero a corto plazo, no parece que eso vaya a producirse. Así que mientras existan, tenemos que procurar gestionar de la mejor manera posible los 470 millones de euros y no dedicarnos a ese debate político que pertenece a las Cortes Españolas. Es el punto de unión que hemos tenido PSPV, Compromís, EU y València en Comú.

Hay quien tiene la percepción de que en la Diputación de Valencia hay dos gestiones muy diferenciadas: la del PSPV y la de Compromís. ¿Usted también lo cree?

No. Es cierto que, como en cualquier gobierno en coalición, cada uno trata de marcar su perfil. Aquí somos cuatro partidos con claras diferencias y marcamos la gestiones con unas prioridades que pueden diferir de las del resto, porque competimos electoralmente. Pero eso no significa que no haya un concepto único de lo que es el Gobierno de la Diputación. Es un mestizaje que funciona y que se irá visibilizando más en el próximo año y medio.

El presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, durante la entrevista con La Vanguardia El presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, durante la entrevista con La Vanguardia (Raquel Andrés Durà)

Siempre que hablamos de financiación hay una referencia explícita al tema autonómico y se habla poco de cómo afecta a los ayuntamientos.

El problema de España desde el pacto constitucional y desde el momento de las transferencias es que el debate sobre la financiación de las comunidades autónomas ha impedido llegar a un tercer paso, que es hablar de la financiación local. El mundo municipal quiere más competencias, pero quiere una suficiencia financiera para poder asumirlas. Cuando acabe el debate de la financiación autonómica, inmediatamente después ha de ir el de la financiación local e ir hacia un modelo donde los ayuntamientos tengan más competencias y más dinero para poderlas ejercer.

¿Comparte que el president Ximo Puig centre toda su acción política en esta legislatura exclusivamente en la financiación autonómica, sin casi referencias al poder municipal?

Entiendo que es la prioridad. Hemos conseguido levantar la hipoteca reputacional de que cuando antes pedíamos dinero a Madrid, nos decían que no estábamos mal financiados, sino que lo subastábamos en trons i piules o que había corrupción. Ahora lo demostramos con datos y cuando se cierre ese debate se reabrirá el de la financiación local. Y el president de la Generalitat es un gran aliado de los ayuntamientos porque ha sido alcalde, tiene una gran sensibilidad hacia el municipalismo.

El mundo municipal quiere más competencias, pero quiere una suficiencia financiera para poder asumirlas”

Renunció a la batalla de la secretaría general del PSPV provincial. ¿Hasta qué punto fue un sacrificio excesivo para usted, visto con perspectiva?

Para mí no fue un sacrificio. Entendí que yo era positivo para el proyecto de Ximo Puig y para cerrar el círculo de los Congresos, pero cuando uno detecta que su presencia puede generar más problemas que solventarlos, lo mejor es no presentarse. Creo que fue un gran acierto.

¿Ha tenido la sensación de que usted fue el precio que se pagó por pacificar la tensión entre Pedro Sánchez y Ximo Puig?

Creo que he contribuido a pacificar eso. Yo podía ser una espita más de gas para encender y que hubiera un poco más de fuego para hacer hervir el agua o podía ser un cubito que tiraran dentro del agua para que se disolviera y bajar un poco la temperatura. Fui el cubito.

Detalle de las manos del presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, durante la entrevista con La Vanguardia Detalle de las manos del presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, durante la entrevista con La Vanguardia (Raquel Andrés Durà)

¿Cree José Luis Ábalos ha actuado de una manera posibilista de cara a mejorar la situación del PSPV o cree que suma demasiados intereses personales en esta batalla?

Creo que ha hecho lo que le correspondía hacer, que era defender también sus intereses. Fue una persona clave en la victoria de Pedro Sánchez, el que más claramente alzó la bandera de Pedro Sánchez en la Comunitat Valenciana y muy especialmente en la provincia de Valencia.

Ahora vienen los congresos locales y comarcales, donde observamos otra vez batallas entre dos sectores. ¿Usted cómo lo percibe?

Con una cierta tristeza y preocupación. Tristeza porque nos empeñamos mucho en poner en evidencia lo que nos diferencia en lugar de lo que nos une. He tenido la sensación de que defender a Susana Díaz era como defender a alguien del Partido Popular; y no, ella es tan socialista como Pedro Sánchez o Patxi López. Tan legítimo era defender una candidatura como otra. Como partido hemos demostrado madureza política al delegar la capacidad de elegir a nuestro líder en toda la militancia, pero nos queda dar un segundo paso: asumir que pasadas las primarias, se cierran los procesos, se comienza a trabajar y ya no es cosa de unos o de otros, sino que todos somos del partido socialista. En un país con una tradición más larga en primarias como EE.UU., se ve natural que Obama y Hillary se enfrentaran y que Hillary fuera una especie de ministra del gobierno de Obama. Aquí no se ve con naturalidad. Y con preocupación me refiero a que estamos a un año y medio de unas elecciones en las que el partido socialista y los valencianos se juegan muchísimo: consolidar las políticas que estamos haciendo o volver atrás, a las anteriores políticas. No es un momento para perder el tiempo y mirarnos el ombligo.

He tenido la sensación de que defender a Susana Díaz era como defender a alguien del PP; y no, ella es tan socialista como Pedro Sánchez o Patxi López”

Hay quien valora que en el sector sanchista está faltando la generosidad que otros han tenido en la batalla provincial. ¿Está de acuerdo?

Probablemente. Es una cuestión de generosidad y de altura de miras. Al final, todos estamos en el partido socialista y compartimos unos valores y una forma de entender la política. Partiendo de esa base, tenemos que hacer piña y no mostrar debilidad. En un país sin tradición en primarias, continúan viviéndose como procesos de enfrentamiento y de ruptura. Nos queda dar ese paso. En mi opinión, el partido no necesita gente que gane congresos, sino gente que gane elecciones. Y para eso, tenemos que estar en la calle y no peleándonos entre nosotros.

En este sentido, ¿cree que ha sido un error la presentación de una candidatura alternativa a Sandra Gómez en una ciudad tan importante como València?

En València ciudad no podemos permitirnos el lujo de ir cambiando de candidato. Eso nos ha dado malos resultados. Es imposible consolidar un proyecto de esa manera. En las primeras elecciones que me presenté en Ontinyent no fui alcalde, lo conseguí en las segundas. Si consolidas un proyecto, entiendo que lo lógico es que la persona que actualmente está representando la institución, tenga el apoyo orgánico. Y Sandra lo está haciendo muy bien.

Sobre el turismo, ¿como se debe gestionar para evitar que la ciudad e València llegue a los problemas que está generando la masificación en ciudades como Barcelona? ¿La tasa turística sería parte de la solución?

Tendríamos que intentar aprovechar más y mejor el turismo que hay en València ciudad para que beneficie al conjunto de la Comunitat Valenciana y especialmente a la provincia. En el Patronato de Turismo muchas veces ha habido un pique entre la ciudad y el resto de municipios y yo pienso lo contrario: tenemos que aprovechar la capacidad de atracción que tiene València para que se beneficien otros municipios, eso ayudaría a bajar la congestión de turismo. Se trata de hacer paquetes para ofrecer a los visitantes acercarse a Xàtiva, a Gandia y a Requena, por ejemplo. Desde luego, creo que la tasa turística no va a ayudar a bajar esa congestión. En un momento de recuperación económica es complicado pensar en una tasa turística y en la Comunitat Valenciana el turismo tira de una manera importante de la economía.

¿Le gustaría volver a ser presidente de la Diputación en la próxima legislatura?

La verdad es que conforme se acerca, sí [ríe]. En los primeros dos años es lo único que no quería volver a ser, porque fueron muy duros: básicamente nos dedicamos a desactivar minas, a lidiar con los problemas judiciales de Alfonso Rus y de la camarilla y a poner sentido común en las ayudas. Una vez que todo eso está encarrilado, ahora es cuando comienzo a tener un cierto conocimiento de la institución y a tener una cierta capacidad de hacerla útil.

El presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, durante la entrevista con La Vanguardia El presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez, durante la entrevista con La Vanguardia (Raquel Andrés Durà)

En un país sin tradición en primarias, continúan viviéndose como procesos de enfrentamiento y de ruptura”

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