Pese a los modales, la etiqueta y la clase que intenta demostrar la familia real británica en cada uno de sus pasos, hay una historia que probablementela reina Isabel II  querría olvidar. Ha sido relatada por su mayordomo, Paul Burrell.

Burrell relató la vergonzosa situación vivida por la soberana cuando viajaba en un carruaje junto al príncipe Felipe de Edimburgo y al sultán de Baréin: “Imaginen la escena. Estoy sentado allí, junto a la reina y al príncipe Felipe. Sentado junto a la reina estaba el sultán”, contó en el programa australiano ‘I’m a Celebritiy’. Según reveló, estaban disfrutando de una “educada conversación”.

La reina Isabel II del Reino Unido en el Palacio de Buckingham con el rey saudí Abdalá, 30 de octubre de 2007.

Fue entonces cuando ocurrió “una enorme explosión de viento”, es decir, una flatulencia, la cual “salió de uno de los caballos”. Tan fuerte fue que el olor se extendió hasta el carruaje, lo que detuvo el diálogo, describió el diario Daily Mail.

De inmediato, recordó Burrell, “la reina se inclinó hacia el príncipe Felipe y le preguntó si creía que debía decir algo”. Luego de recibir una respuesta afirmativa de su esposo, Isabel II “se inclinó hacia adelante, tocó la rodilla del sultán y le dijo: ‘Siento muchísimo por ese ruido terrible'”. El sultán, entonces, se inclinó, tocó su rodilla y le respondió: “Está todo bien, su majestad, ¡pensé que había sido uno de los caballos!”

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