La estación espacial china Tiangong-1, fuera de control desde marzo 2016, podría impactar con la Tierra un poco antes de lo esperado. Según ha informado la Red de Vigilancia Espacial de EE.UU., citada por Interfax, sus restos atravesarán la atmósfera terrestre a finales de febrero.

El pronóstico, que se actualiza continuamente, calcula que la caída de la estación, de 8 toneladas de peso, se producirá posiblemente el día 22 del próximo mes. En ese momento, aquellos componentes capaces de soportar el calor extremo durante su vuelo atmosférico caerán en la Tierra. Aunque China espera que Tiangong-1 se estrelle a fines de marzo, el clima espacial hace que sea difícil predecir exactamente cuándo y dónde ocurrirá.

La nave espacial china Shenzhou-9 se desacopla del laboratorio espacial Tiangong-1 el 24 de junio de 2012.

Pekín aseguró que la mayoría de las partes del artefacto se quemarán y destruirán durante el proceso de entrada en la atmósfera. No obstante, el Centro de Estudios de Órbitas y Reingreso de Escombros de la corporación Aerospace (CORDS, por sus siglas en inglés), calcula que el fenómeno podría estar acompañado de la dispersión de sustancias altamente tóxicas, como el peligroso combustible denominado hidracina.

Actualmente la nave espacial china está dando vueltas alrededor del planeta con una inclinación orbital de 42,8 grados. Eso significa que podría aterrizar en cualquier lugar de la Tierra entre 42,8 grados latitud norte y 42,8 grados latitud sur, y en cualquier longitud.

Las posibilidades de que los restos de la estación espacial caigan en una zona habitada son de 1 en 10.000, ya que el agua cubre aproximadamente tres cuartas partes de la Tierra.

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