El ex vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, lleva desde el pasado 2 de noviembre en prisión tras acudir a la citación judicial acordada por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela al abrir una investigación por un presunto delito de rebelión. Junqueras podía intuir lo que le iba a ocurrir una vez que la instructora ya había enviado a prisión unos días antes a los presidentes de las asociaciones ANC y Òmnium. Otros que también estaban citados aquel día -el ex presidente, Carles Puigdemont, y otros cuatro ex consellers- decidieron huir de España y no enfrentarse a la Justicia. Ahora ellos están en libertad y los demás fueron encarcelados.

Precisamente a esto hacía alusión el abogado de Junqueras, Andreu Van der Eynde, en la vista ante la Sala del Tribunal Supremo para revisar su prisión. Recordó a los tres magistrados que su defendido había respondido a la Justicia y “no como otros”, según aseguran que dijo fuentes presentes en el interrogatorio. De esta manera, pretendió defender que no existe riesgo de fuga en caso de ser excarcelado.

La huida de Puigdemont le ha servido para permanecer en libertad en Bruselas y hacer campaña electoral desde allí, consiguiendo ser la primera fuerza política independentista más votada, por delante de ERC. El ex presidente tiene una orden de detención nacional, lo que significa que si vuelve será inmediatamente detenido y puesto a disposición judicial para ser enviado a prisión.

“Ruega” su libertad

Por eso, en la vista de apelación contra el auto de prisión celebrada el jueves ante tres magistrados de la Sala de lo Penal del alto tribunal, Junqueras “rogó” ser puesto en libertad para no defraudar a los ciudadanos que le han elegido. Si consigue su libertad puede erigirse como sustituto de Puigdemont en la presidencia si éste no regresa.

Pero los fiscales que intervinieron en la vista no lo ven así, según señalan fuentes presentes en la vista, celebrada a puerta cerrada: “no se puede utilizar como moneda de cambio ser un cargo electo. Junqueras sabía a la hora de aceptar su candidatura que estaría limitado al estar en prisión”.

“Rebelión permanente” desde 2015

Después de dos horas y media de intervenciones, los tres magistrados se reunieron para deliberar si procede modificar las medidas cautelares respecto del ex presidente y dejarle en libertad o en su caso imponerle una fianza. Según fuentes jurídicas, todavía no hay una decisión adoptada pero podría tomarse en las próximas horas.

El núcleo del debate es si existe riesgo de reiteración delictiva en caso de quedar libre. De hecho, los fiscales consideran que el hecho de que Junqueras vuelva a un cargo público aumenta ese riesgo por su capacidad de seguir incumpliendo las normas, tal y como hicieron con las reiteradas prohibiciones del Tribunal Constitucional.

Es más, el Ministerio Público fue más allá y defendió que se ha producido una “rebelión permanente” desde noviembre de 2015 cuando se conformó el Gobierno de Puigdemont tras las elecciones del 27 de septiembre de ese año. Desde entonces se fijó una hoja de ruta para llegar a la independencia de Catalunya fuera de las vías legales, con la previa celebración de un referéndum ilegal. Desde esa fecha, según el fiscal, Catalunya “no se ha regido por la Constitución”.

Desenmascarar a Junqueras

La Fiscalía acudió a la vista con ánimo de desenmascarar al ex vicepresidente y convencer a la Sala que sus intentos por hacer creer que sus base son el “diálogo, el acuerdo y la bilateralidad” son falaces. Así, mostró en la sala de vistas una serie de recortes de prensa con declaraciones y entrevistas de Junqueras ante los medios de comunicación cuando él llamaba al referéndum del 1 de octubre a pesar de las resoluciones del Tribunal Constitucional que lo invalidaba.

”Ha habido voluntad inequívoca de vulnerar la ley”, alegaron los fiscales Javier Zaragoza y Consuelo Madrigal, quien se preguntaron por qué habría que creer en la palabra de Junqueras. Por su parte, la acusación popular liderada por el partido Vox defendió que el ex vicepresidente debe permanecer en prisión sin ninguna condición.

No habrá más violencia

Otro de los ejes centrales del debate es si existió y si puede volver a existir violencia en las movilizaciones, concentraciones y manifestaciones convocadas, organizadas o instigadas por los investigados. La defensa de del ex miembro de la Mesa del Parlament, Joan Josep Nuet (del grupo Catalunya Sí que Es Pot) recordó a la Sala que el riesgo de violencia ha desaparecido desde el momento que el Estado central ha decidido retirar a los agentes destinados a Catalunya como refuerzo desde el pasado mes de septiembre, que están volviendo ya a sus destinos fuera de la Comunidad Autónoma.

Pero el fiscal hizo otro inciso: la violencia necesaria para que se de la rebelión no es sólo física, sino moral o incluso por coacción. Además, acusó a Junqueras de haber llamado en todo este proceso a la movilización que acabó en obstrucción a la Justicia y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Vulnerar sus derechos parlamentarios

Por otro lado, el abogado del ex presidente insistió en que la prisión estaba vulnerando su derecho a la participación política, una vez ha sido elegido por las urnas. Pero además, recordó la indefensión que había sufrido por parte de la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, quien le citó, junto al resto de miembros del Govern, con 48 horas de antelación.

Además, cree que tanto el juez como la Fiscalía están criminalizando la protesta cuando en realidad en todos los hechos ocurridos en los últimos meses, a su juicio, no ha habido ningún signo de violencia.

Junqueras, sin esposar

El líder de ERC fue trasladado a primera hora de la mañana del jueves desde el centro penitenciario de Estremera hasta el Tribunal Supremo. Había solicitado estar presente en la sala aunque en las vistas de apelación no están presentes los investigados.

Junqueras no llegó esposado. Fue acompañado por dos policías que le agarraban de un brazo hasta dejarle en una silla frente al tribunal. Eso sí , estuvo escoltado por agentes durante toda la vista, por normas de seguridad. Con talante extremadamente serio, negó en varias ocasiones con la cabeza las acusaciones vertidas por los fiscales contra él.

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