Tres magistrados del Tribunal Supremo deben decidir si el ex vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, queda en libertad. Lo harán después de escuchar a su abogado, quien solicitará que sea excarcelado después de dos meses encarcelado por un presunto delito de rebelión por organizar y promover la independencia de Catalunya fuera de las vías legales. Al otro lado del estrado, los magistrados tendrán a los fiscales del Tribunal Supremo encargados del caso, quienes defenderán la necesidad de que Junqueras permanezca en la cárcel, postura que también mantendrá la acusación popular representada por el partido Vox.

La decisión de la Sala formará parte del tablero postelectoral tras los comicios celebrados el pasado 21 de diciembre en Catalunya. Junqueras es el cabeza de lista de ERC, segunda formación independentista más votada solo por detrás de Junts per Catalunya, la formación liderada por Carles Puigdemont.

Junqueras y Puigdemont están luchando por investirse presidente, dado que el partido más votado, Ciudadanos, no consigue mayoría con los demás partidos constitucionalistas. Puigdemont se encuentra en Bruselas (Bélgica) huido de la Justicia española, al pesar sobre él una orden de detención que se ejecutará en cuanto pise tierra nacional. Todavía tiene la opción de regresar a España y asumir su arresto e inmediato ingreso en prisión por los mismos delitos y hechos que Junqueras y el resto de ex consellers del Govern, cesados por el Gobierno central tras la declaración unilateral de independencia votada en el Parlament el pasado 27 de octubre.

La única alternativa que tiene Puigdemont para proclamarse nuevo presidente de la Generalitat es regresar, ser detenido, enviado a prisión y realizar su investidura desde la cárcel, siempre y cuando el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena le permitiera salir para su investidura.

Puigdemont, pendiente de su prisión

La otra opción que se plantea es que otro candidato de su formación fuera designado para ocupar el cargo y modificara la ley para declararle presidente en el exilio En todo caso, es más que probable que cualquier argucia legal sea recurrida por el Gobierno central ante el Tribunal Constitucional. De volver a incumplir cualquier mandato constitucional, el nuevo Govern estaría dando claras señales al magistrado de que sus intenciones por conseguir la independencia de Catalunya saltándose la ley continúa y, por tanto, el proceso judicial no sólo proseguiría sino que se agravaría.

Mientras Junqueras siga en prisión no es una alternativa real a Puigdemont dado que tiene limitados sus movimientos. Sin embargo, si los tres magistrados fueran convencidos de que no existe riesgo de que vuelva a quebrantar la ley ni de que se fugue y optaran por rebajar las medidas cautelares impuestas, el candidato de ERC podría batallar para ser designado presidente de la Generalitat.

Complicado para Junqueras

No obstante, fuentes jurídicas sostienen que es difícil que la Sala modifique el criterio fijado por Pablo Llarena, quien forma parte de la misma Sala de lo Penal del alto tribunal a pesar de que haya sido asignado como instructor para esta causa. Tampoco facilita las intenciones de Junqueras el hecho de que la Fiscalía siga insistiendo en la gravedad de los hechos cometidos por el ex vicepresidente de la Generalitat y los claros riesgos que existe a que perpetúe el delito en caso de conseguir la libertad.

Junqueras decidió recurrir en apelación la decisión de Llarena de confirmar su ingreso en prisión incondicional acordada por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela el pasado 2 de noviembre. Después de que el Tribunal Supremo se declarara competente para investigar a los ex consellers y reclamar la causa a la Audiencia, el instructor citó a todos los investigados para escuchar sus razones por las que consideraban que debían ser liberados.

Presente en la Sala

A Llarena le convencieron todos menos cuatro: Junqueras; el ex conseller de Interior, Joaquim Forn, por disponer del mando de los Mossos d’Esquadra; y los presidentes de las asociaciones ANC y Òmnium Cultural, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, por su capacidad de movilizar a la ciudadanía. Ninguno de los otros tres recurrió en apelación la decisión del inatructor sino que solicitaron de manera inmediata volver a declarar ante él para entrar en el fondo de la investigación y poder desacreditar los datos aportados por la Guardia Civil y avalados por la Fiscalía.

Junqueras es el primero que se va a enfrentar ante la Sala de Apelaciones del alto tribunal. Aunque algo muy inusual, el ex vicepresidente estará presente en la vista -que se celebra a puerta cerrada- a petición propia. Fuentes próximas a la defensa sostienen que tendrá la oportunidad de hacer un alegato en su defensa, en el que apostará por la vía del diálogo en sus pretensiones políticas y anunciará el abandono a la vía unilateral, con la intención de convencer a los tres magistrados que el desafío soberanista, tal y como se ha desarrollado en los dos últimos años, ha llegado a su fin.

A los calabozos de la Audiencia

A primera hora de la mañana, Junqueras será trasladado en un furgón de la Guardia Civil desde la prisión de Estremera hasta los calabozos de la Audiencia Nacional, dado la falta de disponibilidad de éstos en el Supremo. Según fuentes del alto tribunal, una vez esté preparada la Sala para el comienzo de la vista, será trasladado en coche policial los escasos 200 metros que distan entre ambos tribunales. Una vez concluya la vista, será enviado de nuevo al centro penitenciario.

Fuentes jurídicas ven poco probable que el tribunal anuncie su decisión al término de la vista. Lo previsible es que una vez finalicen las intervenciones de la defensa, Fiscalía y acusación, los tres magistrados se vayan a deliberar y adopten una decisión en uno u otro sentido.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.