Unilateralidad y desobediencia. Esta es la receta que la CUP, partido del que depende una eventual mayoría independentista en el Parlament tras el 21D, quiere repetir para la próxima legislatura. Y así se lo ha trasladado este domingo a JxCat y ERC. “¿Pediremos diálogo a las porras?”, ha preguntado a sus hasta ahora socios el jefe de la lista de la CUP por Barcelona, el exdiputado Carles Riera.

Influenciados por la situación judicial de sus dirigentes, JxCat y ERC, sin renunciar al objetivo de la independencia, han aparcado la vía unilateral en sus programas electorales. ERC, por ejemplo, plantea una negociación bilateral con el Gobierno central para “la plena independencia” de Catalunya. “La bilateralidad no es posible porque el Estado español es una cárcel de pueblos y derechos”, ha sostenido Riera.

Los anticapitalistas han celebrado este domingo en Barcelona su acto central en la demarcación, en el que han intervenido los candidatos en puestos de salida de su lista así como las caras más conocidas de la formación, como los exdiputados David Fernàndez o Anna Gabriel. Ni Riera, ni Gabriel, ni Fernàndez ni los otros siete cupaires que han tomado la palabra en el mitin se han posicionado en el debate abierto entre JxCat y ERC sobre si el president debe ser Junqueras o Puigdemont.

“La única manera de avanzar en la república es desobedeciendo, unilateralmente”, ha aseverado Riera, que ha pedido a ERC y a JxCat que “no vuelvan al autonomismo que sólo beneficia a las élites”. “La CUP va al Parlament para defender el 1-O y defender el poder popular que tiene que mantener la república”, ha añadido.

Tanto Riera como la número dos por Barcelona, Maria Sirvent, han interpelado también a ERC para que los republicanos “dejen de ser la muleta de Convergència” y prioricen las políticas sociales de izquierdas. La CUP aprobó los últimos presupuestos, renunciando a incrementar el IRPF a las rentas más altas, a cambio de que el Govern llevara a cabo el referéndum. Asimismo, los cupaires han reclamado a los ‘comuns’ que se sumen al proceso constituyente de la república catalana para “recuperar el espíritu de cambio del 15-M y no caer en la claudicación del constitucionalismo”.

La CUP también quiere conseguir el voto de los ciudadanos que no están interesados en el proceso soberanista. El número 3 por Barcelona, Vidal Aragonès, ha enumerado la batería de medidas sociales que proponen los asamblearios –los “decretos de la dignidad”. En línea con sus anteriores programas electorales, la CUP reclama revertir las privatizaciones en Sanidad, expropiar los pisos vacíos propiedad de bancos y las carreteras de peaje o “nacionalizar por razones de interés general” las infraestructuras de producción eléctrica.

A juicio de Aragonès, todas estas medidas deben ser la herramienta para “convencer” a los catalanes que no se sienten “interpelados” por el debate “entre monarquía o república”. “No podemos construir la independencia sin liberación social”, ha zanjado.

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