El excomisario buscó trapos sucios de los empresarios y políticos que querían sacar a Francisco González de la presidencia del banco

La Audiencia Nacional ha abierto una investigación secreta en el marco del caso Tándem en la que investigará la guerra sucia del excomisario José Manuel Villarejo, supuestamente contratado por el banco BBVA, para frenar el asalto que Sacyr planeó para hacerse con la entidad presidida por entonces por Francisco González entre diciembre de 2004 y febrero de 2005. El Juzgado Central de Instrucción número 6, donde se investiga la actividad del excomisario desde su detención en noviembre, ha abierto una nueva pieza secreta en torno a los trabajos que prestó al BBVA para saber cuales iban a ser los movimientos de Sacyr.

Según informan Moncloa.com y ‘El Confidencial’, Villarejo, a través de una agencia de detectives, buscó trapos sucios de los empresarios y políticos que querían sacar a Francisco González de la presidencia. Para hacer esta información, las dos publicaciones se basan en en el análisis de 4.000 documentos del excomisario.

El 1 de diciembre de 2004, tres días después de que Sacyr anunciara su intento de controlar el BBVA, el banco solicitó a Villarejo una “colaboración profesional” a través del Gabinete de Investigación y Análisis (GIA), el equipo de trabajo puesto a sueldo de la entidad.

El banco dirigido por González le dio a Villarejo todo el control y éste detectó a una serie de personas, a las que denominó ‘grupo hostil (GH)’ que formaban parte del núcleo de la operación de Sacyr para hacerse con el control del BBVA. El excomisario llamó a ese proyecto de espionaje ‘operación Trampa’.

Para el BBVA era “fundamental” conocer el alcance e importancia de “dicho complot”, así como saber quiénes eran las personas implicadas. Y Villarejo descubrió quienes eran esas personas. Entre ellas estaban el presidente de la constructora, Luis del Rivero, y el vicepresidente de la empresa de infraestructuras, Juan Abelló. También eran ‘hostiles’ Vicente Benedito, antiguo directivo del banco que se había ido a Sacyr, y J. Domingo Ampuero, actual presidente de Viscofán. Todos ellos estaban, según Villarejo, “asesorados jurídicamente por Matías Cortes”, abogado vinculado al Santander, y contaban con el “apoyo político” de Miguel Sebastián, el exministro de Industria, Turismo y Comercio del PSOE hasta 2011.

Las averiguaciones de Villarejo confirmaron los rumores de que el Ejecutivo socialista quería infiltrarse en la segunda entidad de España y provocar la salida de su primer ejecutivo, aupado al cargo por el Gobierno del PP de José María Aznar.

En el BBVA creían además por entonces que la operación estaba orquestada en última instancia por el expresidente ya fallecido del Banco Santander Emilio Botín y que objetivo final de la operación de Sacyr era hacer presidente a Abelló

La entidad acordó pagar al comisario un mínimo de 360.000 euros más IVA (417.600 euros), más un pago adicional de otros 120.000 euros tras el éxito de la operación.

El caso es que al final Sacyr renunció a la operación y para ello tuvo un papel muy importante el presidente del Banco de España, Jaime Caruana, que puso trabas a la operación desde el principio y advirtió a la constructora de que si llegaba al 5% del BBVA, el regulador analizaría la “idoneidad” de que una empresa de este sector tomase una posición tan predominante en un banco tan importante.

Villarejo ‘amenaza’ a Pedro Sánchez

Por otro lado, este miércoles se ha conocido que el excomisario ha escrito una carta abierta al presidente del Gobierno Pedro Sánchez en la que amenaza con revelar, para defenderse, los motivos por los que, según él, está siendo presentado ante la opinión pública como “el enemigo público número uno del país” en una de las campañas “más feroces”.

“Señor presidente, en mi defensa no tendré más remedio de forma inminente (…) que explicar por qué se ha permitido que se amenace a determinados jueces de la Audiencia Nacional con datos de su intimidad para que dejen de investigar temas que afecten al CNI“, advierte el excomisario en su misiva dirigida a Sánchez.

También anuncia que, dada su situación de “desesperación”, se verá obligado a relatar por qué se ha permitido que el director del CNI (Félix Sánz Roldán) “trabaje en contra de los intereses nacionales y a favor de potencias extranjeras como Venezuela“, o por qué se ha permitido “que se filtren datos contra nuestros monarcas”.

Denuncia además una presunta conexión y “tutela” del responsable del CNI con la Fiscalía Anticorrupción, que ejerce la acusación contra el excomisario en el caso Tándem, así como una supuesta protección a “magnates mediáticos independentistas”, y que los servicios secretos han dejado de informar en Cataluña sobre movimientos bancarios en el extranjero de políticos separatistas.

Y es que Villarejo achaca todos sus males a Sanz Roldán, y explica la “sinrazón de ese odio” hacia él “por sentirse traicionado al no haber cumplido el trabajo que en su momento me encomendó: recuperar todos los documentos en poder de la princesa Corinna“.

Entre esos documentos, Villarejo cita en su carta el “archivo Jano” o Control Integral Central (CIC) “que en su día llegó a contener casi un millón de fichas individuales con datos personales y privados de vicios y virtudes de las personalidades más relevantes de España” y adelanta que uno de los archivos está nominado como “Control de Togas”.

Recuerda que desde 1972, prácticamente cuando ingresó en la Policía, participó en los “servicios secretos” hasta que en 1993 el Ministerio del Interior le propuso oficializar su situación como “agente secreto”, puesto desde el que se infiltró en operaciones contra ETA, traficantes de armas o de drogas.

“Señor presidente no pretendo mejorar mi imagen ante usted, porque en alguna ocasión se ha pronunciado sobre los hechos que se investigan en mi caso fijando por anticipado (…) una sentencia condenatoria”, lamenta.

Así que para demostrar su inocencia asegura que presentará “batalla judicial” “hasta destapar la verdad” y desvelará “aquella que, incluso los actores con intenciones aviesas y planes irresponsables que propiciaron en origen esta temeraria causa, saben en su fuero interno que deberían permanecer siempre en la penumbra”.


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