La Asamblea de Córcega, controlada por una coalición formada por autonomistas e independentistas, ha aprobado este jueves una moción para condenar el reciente encarcelamiento de dirigentes independentistas catalanes, entre los que destaca el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont.

“La Asamblea de Córcega condena la actitud represiva del Estado español”, reza el texto presentado por el presidente de la Asamblea, el independentista Jean-Guy Talamoni, uno de los pocos políticos en reconocer la declaración unilateral de independencia aprobada por el Parlament de Catalunya el pasado octubre e invalidada por el Tribunal Constitucional español.

Solidaridad con los exdirigentes catalanes encarcelados

Los diputados regionales constataron en el texto su “viva desaprobación” al encarcelamiento de los ex miembros del anterior Govern –Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Jordi Turull, Raül Romeva, Josep Rull, Dolors Bassa–, la expresidenta del Parlament Carme Forcadell, el expresidente de la ANC Jordi Sànchez y el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, todos ellos procesados por rebelión y, algunos, por malversación.

La asamblea corsa también ha condenado el arresto del expresident Carles Puigdemont a raíz de la euroorden dictada por el juez del Tribunal Supremo que investiga la causa del procés, Pablo Llarena. La Asamblea de Córcega también hizo mención “al exilio” de la secretaria general de ERC, Marta Rovira, quien optó por no presentarse ante el Tribunal Supremo y se desplazó a Suiza.

Desde su cuenta de Twitter, el presidente del Ejecutivo corso, Gilles Simeoni, ha aseverado que la moción sirve para mostrar “la solidaridad” con los “dirigentes catalanes encarcelados”, mientras que Talamoni reiteró su apoyo a Puigdemont, cesado como presidente de la Generalitat desde finales de octubre.

Durante el conflicto catalán, el partido de Talamoni ha respaldado a los independentistas catalanes en varias ocasiones, la última esta misma semana cuando comparó la detención de Puigdemont con el llevado a cabo en 1940 por la Gestapo del último presidente de la Generalitat republicana, Lluís Companys, “por orden de Franco”.

La isla mediterránea de Córcega, que cuenta con apenas 325.000 habitantes y tiene una renta per cápita inferior a la media francesa, pretende negociar con el Gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron, una mayor cuota de poder después de que la coalición de autonomistas e independentistas ganasen los comicios regionales en diciembre pasado.

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