Desde pequeña, Mari Roldán soñaba con ser azafata. Sin embargo, su fantasía se vio truncada cuando le denegaron acceder a las aerolíneas por los múltiples tatuajes que decoran sus brazos. La malagueña de 23 años, aficionada desde pequeña a la pintura, pensó entonces que si no podía viajar ella lo harían sus dibujos. Para que esto fuera posible, eligió un peculiar lienzo: billetes (verdaderos, por cierto).

Con esta iniciativa, iniciada el pasado mes de diciembre, Roldán empezaba sus pinitos en el mundo del arte. Empezó plasmando pequeñas obras de arte con bolígrafo, “pues tenía miedo de que ninguna tienda quisiera aceptarme el billete”, confiesa a La Vanguardia. Pero sí lo hacían e, incluso, “muchas veces no se daban cuenta”. Se acuerda de la primera: La creación de Adán. Tras comprobar que su plan funcionaba a la perfección, decidió arriesgarse y probar con óleo. El tamaño de los dibujos también creció notablemente y se animó a pintar billetes de cifras superiores, siendo el de 100 el de más valor pintado hasta la fecha.

“Pintar uno de 100 supuso todo un reto para mí. Pero pensé que más de uno al que llegara el billete a sus manos se lo quedaría de recuerdo. En cambio, si le llega uno de una cifra tan grande, necesariamente tendrá que seguir circulando, y seguir así su viaje por el mundo. Todavía lo conservo yo, pero espero ‘lanzarlo’ en breves”. Por si a alguien le llega, está ilustrada la pintura de Patrick Desmet, Lectura camuflada.

Otro mundillo que también llama la atención a Mari es el de la moda. Cuando residía en Londres (estuvo viviendo allí durante un año) se dio cuenta de que también podía plasmar su arte en la ropa. Con esta idea rondando por la cabeza, empezó a plasmar grandes obras de la historia del arte en sus vaqueros, convirtiéndose así en la sensación de Instagram.

Con la negativa de las aerolíneas aéreas se cerraba una puerta para Mari pero, a la vez, se abría un ventanal, y es que a la joven parece que no le va nada mal con su nuevo proyecto, con el que homenajea a Van Gogh, Klimt, el revolucionario Banksy o el surrealista Dalí. Su cuenta de Instagram supera los 18.500 seguidores y su fama parece traspasar fronteras. No hace falta más que ver los comentarios en las redes de todas sus imágenes, la mayoría de ellos escritos en lenguas extranjeras. “Mucha gente me escribe felicitándome por su trabajo. En Italia parece que me siguen desde cerca, pues son muchos los comentarios que me llegan desde allí”, asegura.

Pero la artista también asegura que, aunque en menor cantidad, también le llueven críticas, especialmente con su iniciativa de los billetes pues “mucha gente no entiende porque pinto sobre ellos y no sobre un lienzo de los de toda la vida. Comprendo lo que me quieren decir, pero mi proyecto va más allá y quiero saber cómo de lejos puede llegar el dinero. Creo que es algo interesante y, al fin y al cabo, no los destrozo ni les quito su utilidad, pues siguen circulando. De hecho, nunca pinto su valor ni su número de serie para no restarles valor”, asegura.

Pero, ¿realmente ese dinero puede seguir circulando? Tras consultar a algunos abogados, se llega a la conclusión de que esta actividad no alcanza la categoría de delito en el Código Penal español. Sin embargo, sí que puede ser objeto de una sanción administrativa, pues según la ley 10/1975 sobre la regulación de moneda, “se considera infracción cualquier alteración o modificación de las características físicas de las monedas de curso legal […] para su empleo como soporte de publicidad o cualquier otro fin distinto del previsto en su norma de emisión”.

Los billetes pintados, sin embargo, “siguen siendo de curso legal”. Según la normativa del Banco Central Europeo (aplicada por el Banco Nacional de España), “no se considerarán intencionadamente mutilados o deteriorados los billetes en euros que lo estén en menor medida, por ejemplo, por presentar anotaciones, números o frases cortas”. “Pueden ser canjeados siempre que se presente más del 50% de la superficie de los mismos”.

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