Todo está pendiente de Alemania. La entrega o no de Carles Puigdemont, decisión que aún podría demorarse unos meses, condicionaría la investidura catalana. Si finalmente es entregado, en JxCat parecen tener claro que se probaría su investidura como se probó en su momento con Jordi Sànchez, sobre todo después de contar con el que consideran aval del Comité de Derechos Humanos de la ONU, cuando instó a España a garantizar sus derechos políticos. Si Puigdemont no es entregado o la decisión se demora más allá de los dos meses preceptivos, hay posibilidad real de que haya nuevas elecciones o incluso, de que JxCat decida volver a la carga con la investidura de Jordi Sànchez.

El vicepresidente del Parlament, Josep Costa, se ha encargado de confirmar que la formación de Puigdemont tiene esta vía, la investidura de Sànchez, de nuevo entre las opciones posibles, si bien también ha admitido que la repetición electoral tampoco se puede descartar, aunque en este caso se ha encargado de dejar bien claro que la culpa de que todo acabe con una nueva cita con las urnas será del Gobierno y del Estado.

Desde ERC aseguran que la situación está “muy parado” a la espera de que JxCat aclare a qué candidato quieren proponer

Aunque desde ERC aseguran que la situación está “muy parado” a la espera de que JxCat aclare a qué candidato quieren proponer, de manera que desmienten que haya un nuevo acuerdo al respecto, en la formación de Puigdemont estudian planes a, b, c… Por un lado, insisten en que el presidente cesado no renunciará nunca a su investidura y a la posibilidad de optar de nuevo a “ese cargo que le pertenece democráticamente”. De hecho recuerdan que él querría ser investido y que cuenta con la mayoría parlamentaria suficiente para ser investido. Las posibilidades de éxito de esta opción pasarían por su entrega a España, la prisión preventiva y la investidura desde prisión, algo que ya fue vetado por el juez Llarena en el caso de Jordi Sànchez, pero que contó con el apoyo del Comité de Derechos Humanos de la ONU.

“Llarena ya conoce la resolución del Comité de la ONU”, ha recordado Costa, que también ha puntualizado que “el presidente no descartó nunca ser el presidente en la investidura”, sino que renunció a ella de forma provisional. Pero el dirigente parlamentario, también diputado de JxCat, ha querido dejar claro que la formación independentista no descarta “ninguna medida”, tampoco por tanto la de volver a tratar la investidura de Jordi Sànchez.

Josep Costa: “Llarena ya conoce la resolución del Comité de la ONU”

“No descartamos ninguna opción” si se trata de presionar a Llarena con la resolución de la ONU en la mano, ha venido a decir el diputado, pero la opción de Sànchez sigue siendo secundaria, por detrás de la prioritaria de Puigdemont.

En JxCat consideran que la decisión sobre la entrega del presidente cesado debería llegar en breve, aunque también admiten que “en el peor de los casos se podría alargar meses”, pero se trataría de algo poco habitual y por tanto menos probable. La celeridad con que el juez alemán tome la decisión de entregar a Puigdemont condicionaría los planes de investidura, unos planes que en JxCat también aceptan que pueden ser desmoronados por el Estado, en cuyo caso no descartan las elecciones. “Haremos todo lo que sea posible para evitar unas segundas elecciones pero el boicot es muy grave”, ha comentado Costa.

La celeridad con que el juez alemán tome la decisión de entregar a Puigdemont condicionaría los planes de investidura

De momento, el dirigente de JxCat ha confirmado que en el pleno del Parlament de este jueves, Puigdemont podrá votar después de que la Mesa aceptara la delegación del voto. En este sentido, ha explicado que en la reunión del órgano parlamentario, los letrados de la cámara expresaron “su punto de vista, sus dudas más que certezas”, pero ha recordado que en ese debate “nos dijeron que las medidas cautelares del TC sobre Puigdemont solo se refieren a su investidura” y no a la situación actual del expresident.

El vicepresidente del Parlament ha explicado brevemente su encuentro de ayer con Puigdemont en la cárcel de Neumünster, de la que ha explicado que “nos vimos en una sala digno para trabajar y abrazarnos. No hay vidrio como Estremera”.

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