La dirección de campaña de Junts per Catalunya ha pedido a sus candidatos que eviten  la refriega con ERC porque considera que este fuego cruzado sólo debilita al frente independentista. “No hay que reducir estas elecciones a la lucha partidista clásica de unas elecciones autonómicas”, argumentan en la lista de Puigdemont.

En Junts per Catalunya están convencidos de que pueden llegar los primeros, consideran que ERC se equivoca buscando el enfrentamiento con ellos, y subrayan que el adversario común a batir no es otro que Ciudadanos. Una encuesta interna de la candidatura de Puigdemont vaticina que Inés Arrimadas sería la que podría obtener más votos y escaños pero que no podría gobernar porque el bloque constitucionalista se quedaría muy alejado de la mayoría absoluta.

ERC por su parte también se ha enfocado desde este fin de semana contra Ciutadans. Los republicanos han subrayado que el suyo es “el único voto” capaz de superar a los de Arrimadas, tal como aseguró la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, en un acto este domingo. Respecto a la encuesta que les deja por debajo de JxCat, encargada por el propio partido, los republicanos le quitan peso y aseguran que sus propios sondeos no detectan ese trasvase dentro del bloque independentista, aunque sí una posible victoria de los naranjas. 

En el PP se alienta la idea de que Ciudadanos, socialistas y populares pueden gobernar juntos hasta el punto de que  Xavier García Albiol ha asegurado este lunes que le gustaría ser “vicepresidente” en un Ejecutivo presidido por Arrimadas o Miquel Iceta. Los socialistas dan largas y descartan también un tripartito de izquierdas, esto es, ERC, PSC y comuns. 

El polémico traslado de las obras de Sijena ha dado munición al flanco independentista. Tanto ERC como Puigdemont arremetieron especialmente contra el PSC a quien acusaron de ser “cómplice” de lo que califican de “expolio”. También el PSC, que gobierna la alcaldía de Lleida donde estaban algunas de las piezas artísticas, ha calificado de “error” el traslado, pero lo ha desvinculado de la aplicación del 155.

La guerra de la investidura 

La llamada a la paz de JxCat llega tras un arranque de campaña en el que la frontera entre las dos principales formaciones independentistas ha sido un frente de batalla. En su intento de liderar el bloque, la lista de Puigdemont y la de Junqueras se han lanzado varias puyas veladas que se han convertido en disputa abierta sobre sus posiciones para la investidura.

En JxCat repiten que su único candidato es Puigdemont, sin plan alternativo, ya que su deseo es “restituir” el Govern tal y como era antes del 155, esto es, con su candidato en la presidencia y Junqueras en la vicepresidencia. Mientras, los republicanos aducen a la imposibilidad de que Puigdemont pueda ser investido, por la orden de detención que pesa sobre él en España, y se reafirman en que su deseo es formar un gobierno ejecutivo cuanto antes y sin “embarrancarse” en el debate presidencial.

La unilateralidad vuelve a la campaña

También sobre el asunto de la unilateralidad ha habido disputa, en este caso sumando a la bronca a la CUP. Menos los anticapitalistas, el independentismo había dejado fuera del foco una actuación no pactada, pero este fin de semana la unilateralidad ha vuelto a la campaña de todos ellos. Fue la CUP quien abrió juego, preguntando a sus socios qué pensaban hacer ante una negativa del Estado a negociar. El guante lo recogió el candidato independiente en la lista de ERC y líder de Demòcrates, Antoni Castellà, apuntando hacia la unilateralidad.

Las palabras de Castellà fueron apuntaladas por Rovira poco después, si bien en tono más comedido. En esta carrera por la vuelta a la unilateralidad, JxCat también ha preferido pisar el freno, asegurando que antes de desplegar el programa independentista, primero “hay que recuperar las instituciones”.

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