El exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras subrayará el próximo jueves ante el Tribunal Supremo (TS) su compromiso con “las vías del diálogo y la negociación” con el fin de superar el conflicto que llevó a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, el instrumento utilizado por el Gobierno para frenar en seco el proceso abierto por las fuerzas independentistas para la ruptura con España.
El Supremo ha autorizado la presencia de Oriol Junqueras en la vista del recurso presentado por su defensa contra la decisión de mantenerle en prisión y, en principio, tiene una disposición favorable a concederle un turno de última palabra cuando su abogado haya terminado su exposición, en el caso de que el recurrente tenga algún interés en que consten sus manifestaciones como añadido o complemento a las que haya hecho su representante legal. No es habitual –esta sesión no es un juicio–, pero tampoco hay norma alguna que prohíba esta intervención.

La vista estudia la medida cautelar de prisión incondicional

La defensa de Junqueras estima que un turno de este tipo puede aportar no sólo transparencia al proceso, sino nuevas razones para facilitar que Junqueras abandone la prisión de Estremeras para reanudar su actividad política. Es, sin duda, la máxima prioridad del exvicepresident, quien hará uso de la palabra sin la menor duda si al final el Supremo confirma su disposición a escucharle directa y personalmente. La decisión no está tomada. Se encarga del recurso la Sala de Apelaciones de dicho Alto Tribunal, compuesta por los magistrados Miguel Colmenero, Francisco Monterde y Alberto Jorge Barreiro. Colmenero, que procede de la carrera fiscal, preside esta instancia y será el ponente de la resolución. A él le corresponde manifestar si, tras la intervención del defensor de Junqueras –el letrado Andreu van den Eynde-, se concede al recurrente el mencionado turno.

Probablemente, la decisión no se adoptará hasta el propio final de la vista. No hay por qué anunciarlo antes. Todo indica que los magistrados aún no lo han debatido a fondo entre ellos. Es posible que ese turno de palabra dependa de cómo haya discurrido la vista. Lo que está muy claro es que la sesión es exclusivamente para que la defensa y las acusaciones puedan exponer sus puntos de vista sobre la medida cautelar de prisión incondicional aplicada a Junqueras.

Se analizará si existe riesgo de reiteración delictiva, de fuga o de destrucción de pruebas

Es decir, no se va a entrar en un análisis pormenorizado de los hechos, ni el exvicepresidente será sometido a interrogatorio alguno sobre el papel que jugó en relación con el referéndum del 1-O y la declaración unilateral de independencia (DUI), que son la materia nuclear del proceso. Obviamente, las partes aludirán a todos estos factores, pero el objeto de la vista es, sobre todo, analizar si existe o no riesgo de reiteración delictiva, de fuga o de destrucción de pruebas.

En cuanto al posible éxito del recurso, caben dos consideraciones. Primero, es poco frecuente que el Supremo cambie decisiones del instructor, y la decisión del juez Llarena de mantener en prisión a Junqueras se tomó hace un mes. Pero, segundo, el propio Llarena ha contemplado siempre la posibilidad de modificaciones en la situación de los imputados si las circunstancia cambian y si cabe estimar que ya no existe ninguno de los tres riesgos mencionados.

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